ARGENTINA YA INCORPORÓ LOS PAGOS INSTANTÁNEOS A SU VIDA COTIDIANA, AL OPERAR LAS 24 HORAS Y LOS 7 DÍAS DE LA SEMANA, PERO ESA VELOCIDAD TAMBIÉN ELEVÓ LA EXIGENCIA SOBRE TODO EL SISTEMA, PORQUE UNA MANIOBRA FRAUDULENTA YA NO ESCALA EN HORAS SINO EN TIEMPO REAL Y AFECTA DE INMEDIATO EL SERVICIO, LA OPERATORIA Y LA CONFIANZA.
En el primer semestre de 2025, los pagos inmediatos representaron el 60% de las operaciones con medios de pago electrónicos y el 73% de los montos en el país, según el Banco Central (BCRA). La magnitud de esta tendencia muestra hasta qué punto la velocidad dejó de ser una ventaja competitiva y pasó a ser una condición básica de funcionamiento.
En Transferencias 3.0, además, los pagos cursados bajo este esquema tienen carácter irrevocable una vez acreditados al comercio, lo que no evita el fraude, pero sí vuelve más delicada la respuesta, porque una maniobra mal contenida puede dejar de ser un incidente financiero puntual y transformarse en un problema operativo para bancos, billeteras y comercios.
La presión también se explica por la escala del ecosistema: según el Indicador COELSA difundido por la Cámara Argentina Fintech, en 2025 los pagos con QR crecieron 83% y superaron los 714 millones de operaciones, mientras las transferencias inmediatas pasaron los 5.977 millones, una expansión que reduce el margen de tolerancia frente a fallas, interrupciones de cobros, reclamos y deterioro de la confianza en el canal.
La Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia reportó 34.468 incidentes en 2024, un 21,1% más que en 2023, mientras el Banco Central prevé un trámite de segunda instancia por fraude o estafa cuando el usuario ya reclamó ante la entidad y no obtuvo una respuesta satisfactoria, un mecanismo que incluye transacciones no reconocidas, vulneración del acceso a home banking, aplicaciones bancarias o billeteras digitales y movimientos no autorizados.
El fraude, entonces, no termina cuando sale el dinero de una cuenta, porque continúa en los reclamos, en los costos de atención, en la fricción con el cliente y en el desgaste de la confianza, de modo que cada incidente pone a prueba no solo la seguridad, sino también la capacidad de seguir operando sin afectar la promesa de inmediatez.
¿Cómo contener el fraude sin frenar los pagos?
El reto ya no pasa solo por procesar operaciones rápido, pasa por detectar señales de riesgo en tiempo real, aplicar validaciones adicionales o bloqueos selectivos cuando algo se sale del patrón, cruzar alertas entre canales y sostener la operación mientras se contiene el incidente.
En ese punto, la seguridad gestionada aporta monitoreo permanente sobre accesos, cuentas y transacciones para detectar anomalías antes de que la maniobra avance, mientras la nube ayuda a sostener capacidad operativa ante aumentos bruscos de volumen, aislar componentes críticos y mantener disponibles cobros, atención y operaciones sensibles mientras se controla el problema.
“En un sistema que acredita en segundos, el fraude ya no se mide solo por el dinero que se pierde. También se mide por la capacidad de la entidad para sostener cobros, atención y continuidad cuando algo sale mal. Si la operación se frena, el problema deja de ser solo de seguridad y pasa a ser de negocio”, dice Martín Chapoval, Country Manager de IFX en Argentina.
Con la adopción ya resuelta, la discusión de fondo en Argentina pasa por determinar si la respuesta operativa de bancos, billeteras y comercios está a la altura de un sistema que funciona 24/7, liquida en segundos y, en algunos casos, no admite reversa una vez acreditado el pago.
“Los pagos instantáneos exigen una lógica distinta: no alcanza con reaccionar después del incidente. Hay que detectar, contener y seguir operando al mismo tiempo, porque cuando un canal crítico se ve afectado, no se resiente solo una transacción, sino la experiencia completa del usuario y la confianza en el sistema”, agrega el ejecutivo.

