EL ESTUDIO GLOBAL PRESENTADO POR SAINT-GOBAIN, LA EMPRESA LÍDER EN MATERIALES PARA LA CONSTRUCCIÓN LIVIANA Y SOSTENIBLE, DESTACA EL ROL CLAVE DE LA RESILIENCIA EDILICIA ANTE LOS RIESGOS CLIMÁTICOS Y LA NECESIDAD DE MAYOR INTEGRACIÓN EN LAS DECISIONES ECONÓMICAS Y FINANCIERAS.
En Argentina, la construcción sostenible es un concepto reconocido y se asocia principalmente con la eficiencia energética, energías renovables y la reducción de la huella de carbono.
Saint-Gobain, la compañía líder mundial en construcción liviana y sostenible, presentó la cuarta edición del Barómetro de la Construcción Sostenible, que por primera vez incorpora la mirada del sector financiero sobre adaptación y resiliencia de la infraestructura edilicia. Destaca el rol estratégico que ocupan bancos comerciales, de desarrollo y aseguradoras en la toma de decisiones que pueden impulsar el paso de una ambición compartida hacia una transformación a gran escala del sector de la construcción, aunque también señala que existe aún un desafío en su incorporación sistemática a esta tendencia.
Elaborado por el Observatorio de la Construcción Sostenible de Saint-Gobain, el Barómetro 2026 revela que, aunque el sector financiero reconoce la importancia de la adaptación y la resiliencia en la construcción, aún las integra de forma limitada en sus decisiones de inversión, financiamiento y seguros, por falta de evidencia clara sobre su retorno. El informe destaca la necesidad de demostrar ese impacto económico para que la resiliencia se convierta en un criterio central que impulse competitividad, reducción de riesgos y la transformación del sector hacia una construcción sostenible.
“La construcción sostenible aún no se ha integrado de forma sistemática en el proceso de diseño, financiación y evaluación de los proyectos. Cerrar esta brecha supone ahora una de las mayores oportunidades para la transformación del sector”, señalóBenoit Bazin, CEO de Saint-Gobain a nivel global.
La resiliencia se entiende como la capacidad de los edificios y las infraestructuras para resistir los eventos climáticos, absorber impactos y preservar su valor a lo largo del tiempo, para una mejor calidad de vida de sus habitantes. Los resultados muestran que esas dimensiones están ganando terreno en todos los ámbitos: tanto entre los actores financieros como entre las partes interesadas y ciudadanos encuestados: un 26% de las menciones, lo que representa un aumento de 5 puntos respecto a 2025, tras un incremento ya significativo el año anterior).
Sin embargo, todavía encuentran dificultades para convertirse en criterios estructurantes en los modelos económicos y siguen siendo difíciles de traducir operativamente en decisiones de asignación de capital o de concesión de créditos.
Por primera vez desde su lanzamiento en 2023, el Barómetro de la Construcción Sostenible incluyó así ese estudio cualitativo internacional realizado entre el sector financiero —bancos comerciales, bancos de desarrollo y aseguradoras—, centrado en la adaptación y la resiliencia. Este nuevo componente complementa la encuesta cuantitativa internacional que se realiza cada año, abarcando 4.800 actores y 30.000 ciudadanos en 30 países.
Argentina y la construcción sostenible
Por otra parte, el relevamiento mostró que en nuestro país el 68% de los encuestados afirma conocer el concepto de construcción sostenible, mientras que persisten asociaciones claras con sus principales pilares: eficiencia energética (65%), uso de energías renovables (60%) y reducción de la huella de carbono (53%). Aunque, aún existen brechas de información: el 47% declara no sentirse suficientemente informado sobre el tema, lo que refuerza la necesidad de educación y difusión para acelerar su adopción.
En cuanto a la percepción del concepto, los argentinos lo vinculan principalmente con el uso de materiales respetuosos con el medio ambiente (51%) y la eficiencia energética de las construcciones (43%), consolidando una visión cada vez más integral.
“Argentina muestra una base sólida de conocimiento sobre construcción sostenible, pero el desafío hoy es acelerar su implementación. Desde Saint-Gobain trabajamos para cerrar esa brecha a través de capacitaciones y la difusión de nuestras soluciones, acercando herramientas concretas a los profesionales y tomadores de decisiones del sector. De esta manera, no solo contribuimos a mejorar el nivel de conocimiento, sino que también facilitamos la adopción de soluciones eficientes, accesibles y medibles, posicionándonos como un aliado estratégico para escalar el impacto positivo y fortalecer la resiliencia del entorno construido”, agregó, por su parte, Tomás Quinteros, CEO de Saint-Gobain Argentina y Uruguay.
Con una fuerte presencia industrial en Argentina, Saint-Gobain desarrolla y comercializa marcas líderes como Weber, Placo, Isover, Tuyango y Megaflex, que conforman un portafolio integral de soluciones de alta performance para la construcción liviana y sostenible.
Quiénes lideran el cambio
En Argentina, los actores considerados más legitimados para impulsar la construcción sostenible son los arquitectos y estudios de ingeniería (49%), seguidos por las empresas privadas del sector (42%) y las autoridades locales (41%), lo que refleja la necesidad de un enfoque colaborativo para acelerar la transformación, de acuerdo con el Barómetro.
En resumen, los resultados muestran que, si bien el nivel de conocimiento continúa siendo significativo, el desafío actual radica en consolidar la concientización sobre acciones concretas, escalables y económicamente viables. En este contexto, el sector financiero aparece como un actor clave para impulsar el cambio, integrando de manera más sistemática criterios de sostenibilidad y resiliencia en sus procesos de decisión.
El Barómetro 2026 destaca también la resiliencia como un eje central frente a eventos climáticos extremos, aunque todavía enfrenta dificultades para incorporarse plenamente en las decisiones financieras por la falta de evidencia clara sobre su retorno de inversión. Esto limita su consideración en créditos, inversiones y seguros. En este contexto, Saint-Gobain reafirma su compromiso de impulsar soluciones innovadoras que mejoren el desempeño ambiental de la construcción y fortalezcan su resiliencia, competitividad y valor a largo plazo.

