La luz infrarroja gana terreno en salud y bienestar: qué dice la ciencia sobre sus beneficios

EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, UNA TECNOLOGÍA QUE HASTA HACE POCO ESTABA LIMITADA AL ÁMBITO MÉDICO Y AL ALTO RENDIMIENTO DEPORTIVO COMENZÓ A EXPANDIRSE HACIA LA VIDA COTIDIANA: LA FOTOBIOMODULACIÓN, MÁS CONOCIDA COMO TERAPIA CON LUZ ROJA E INFRARROJA. LEJOS DE TRATARSE DE UNA TENDENCIA PASAJERA, SU CRECIMIENTO ESTÁ RESPALDADO POR EVIDENCIA CIENTÍFICA. DIVERSOS ESTUDIOS PUBLICADOS EN NATIONAL INSTITUTES OF HEALTH ANALIZAN SU IMPACTO EN PROCESOS BIOLÓGICOS CLAVE como la inflamación, la regeneración celular y la recuperación muscular.

Cómo funciona (y por qué no es lo mismo que otras “luces”)

La terapia con luz roja e infrarroja utiliza longitudes de onda específicas —principalmente entre los 600 y 1000 nanómetros— que penetran en los tejidos sin generar daño, ya que se trata de radiación no ionizante. A nivel celular, esta tecnología actúa sobre las mitocondrias —las “centrales energéticas” del cuerpo— favoreciendo la producción de ATP (energía celular) y modulando procesos inflamatorios.

Uno de los investigadores más citados en este campo, el científico de Harvard Michael Hamblin, describe estos mecanismos como clave para entender su efecto antiinflamatorio y regenerativo.

Beneficios que investiga la ciencia

La evidencia acumulada en los últimos años muestra resultados en distintos campos:

  • Recuperación muscular: estudios en atletas muestran mejoras en el rendimiento y menor daño muscular post entrenamiento.
  • Reducción del dolor e inflamación: la fotobiomodulación puede disminuir marcadores inflamatorios y aliviar molestias musculares y articulares.
  • Salud de la piel: investigaciones controladas demostraron aumento en la producción de colágeno y mejoras en la textura cutánea.
  • Aplicaciones médicas: incluso organismos internacionales como la Multinational Association of Supportive Care in Cancer recomiendan su uso en ciertos tratamientos para pacientes oncológicos.
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Además, en Estados Unidos, la Food and Drugs Administration (FDA) clasifica este tipo de dispositivos como herramientas médicas para el alivio del dolor y espasmos musculares.

De hospitales y deportistas de élite… al uso cotidiano

Durante años, estas tecnologías estuvieron reservadas a clínicas, centros de rehabilitación y equipos deportivos profesionales. Hoy, su evolución en diseño y accesibilidad permitió que comiencen a integrarse en rutinas de bienestar más amplias. Boss Recovery es una de las empresas que trabaja en esa línea, con desarrollos que aplican luz roja (660 nm) e infrarroja cercana (850 nm), longitudes de onda asociadas a efectos tanto superficiales como profundos en el tejido .

Dentro de su portfolio se destacan Rise Boots, un sistema de compresión secuencial con activación térmica pensado para la recuperación de piernas, que combina presión y calor para favorecer la circulación, disminuir la fatiga y acelerar la recuperación muscular.

La línea se completa con Restore, un panel de fototerapia de uso corporal que utiliza luz roja e infrarroja para trabajar sobre músculos y tejidos en profundidad, y con Restore Mini, una versión compacta orientada a tratamientos localizados, tanto faciales como corporales, que permite incorporar la fotobiomodulación en la rutina diaria.

Un cambio de paradigma en el cuidado del cuerpo

Más allá de los dispositivos en sí, especialistas coinciden en que el crecimiento de estas tecnologías responde a un cambio más amplio: la búsqueda de herramientas que permitan prevenir, recuperar y mejorar el bienestar físico de forma activa.

En un escenario donde el estrés, el sedentarismo y la sobrecarga física forman parte de la vida diaria, la posibilidad de acceder a tecnologías antes reservadas a contextos médicos empieza a redefinir el vínculo entre salud, recuperación y calidad de vida.