MUJER, ACENTO MATUTINO DEL CIELO
DONDE FLORECEN LOS TRINOS EN LA MONTAÑA,
LLUVIA FRESCA EN FORMA DE CASCADA,
PRISMA, PIRÁMIDE Y ARCOÍRIS
DONDE NACEN LOS SUEÑOS CADA MAÑANA,
COLIBRÍ QUE INVENTA EL NÉCTAR Y LAS FLORES
AUNQUE EL MAR SE DESBORDE O HAYA CRISIS.
Mujer, el soneto más amado del poeta,
verso con forma de guitarra.
Emblema azul del pentagrama,
pionera de la dulce revolución del amor.
Pinceladas de fuego y de granizo
en las telas del viento y la nostalgia.
Es tu rostro un emblema de amor
cuando besas poniendo el corazón,
ondeas banderas en los planetas
del relámpago y el sueño.
Eco del dolor
si la pasión se guarda en el bolsillo roto
y cae sin germinar en los caminos del sol.
Mujer, fruta del banquete del edén,
estrella sigilosa que cabalga
sobre los hombros del universo.
Tienes la fortaleza de acero
aunque seas de algodón y heno.
Las corolas de la tarde te saludan
con himnos y banderas,
iluminas la vida cuando sonríes
y la paz se hace fértil en tu pecho.
Sé que el mundo sería distinto
sin la magia del ángel llamado mujer.
Mujer, paraíso vivo latiendo
en veranos azules.
Silueta multicolor:
mulata, india, mestiza, blanca, negra,
todas bellas como un acorde perfecto de guitarra,
todas manantial de versos y diluvios
para saciar la sed del mar…
Irma Inés Gaibor García, Ecuador

