Economía circular en acción: SpacePal transforma locaciones vacías en experiencias

EN UN MOMENTO EN EL QUE LAS CIUDADES BUSCAN CRECER SIN COMPROMETER SU FUTURO, SPACEPAL, EL “AIRBNB DE LOS EVENTOS”, ESTÁ MARCANDO UN CAMINO INNOVADOR EN LA ARGENTINA. SU PROPUESTA ES CLARA: MONETIZAR ESPACIOS SUBUTILIZADOS, SIN NECESIDAD DE CONSTRUIR MÁS INFRAESTRUCTURA Y CON UN IMPACTO POSITIVO DIRECTO EN LA SOSTENIBILIDAD URBANA.

Este fenómeno responde a una tendencia global. Según The Business Research Company el mercado de coworking y espacios flexibles alcanzará los USD 25.11 mil millones en 2025 y superará los USD 82 mil millones en 2034, con un crecimiento anual superior al 14%. En Latam, el sector ya mueve más de USD 1.6 mil millones y podría triplicarse hacia 2033, mientras que en la Argentina se espera que supere los USD 180 millones en 2025.

Reutilizar en lugar de construir: un cambio cultural

La idea detrás de SpacePal es simple. Muchas locaciones urbanas permanecen cerradas gran parte del tiempo: salones de eventos que solo se usan los fines de semana, restaurantes con días libres en su agenda, viviendas con terrazas y jardines que rara vez se aprovechan. Estos espacios representan un recurso valioso que, hasta hace poco, estaba fuera del radar. En este contexto, SpacePal los pone en circulación, conectando anfitriones con personas y empresas que necesitan un lugar exclusivo para realizar reuniones, experiencias, producciones o celebraciones.

“En vez de sumar más cemento, lo que hacemos es darle vida a lo que ya existe. Cada espacio vacío puede convertirse en un recurso compartido, generando ingresos para sus dueños y al mismo tiempo reduciendo el impacto ambiental de la ciudad”, explica Mateo Caño, CEO de SpacePal.

LEER  Edificaciones sostenibles aseguran un futuro más resiliente, equitativo y saludable para todos los seres vivos

El enfoque de la plataforma se enmarca dentro de la economía circular aplicada al urbanismo. Construir nuevos espacios implica consumo de materiales, energía y suelo. De hecho, el sector de la construcción es responsable de casi el 40 % de las emisiones globales de CO₂, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En cambio, reutilizar infraestructura existente permite optimizar los recursos y reducir la huella ambiental.

Casos concretos que muestran el potencial

Los ejemplos abundan y muestran la flexibilidad de la propuesta:

  • Un salón de eventos en Palermo, que antes solo abría los sábados para fiestas privadas, ahora se alquila entre semana para workshops, capacitaciones o sesiones fotográficas.
  • Un restaurante en San Telmo que los lunes cierra al público encontró en SpacePal la posibilidad de recibir a equipos de filmación que lo utilizan como set de rodaje.
  • Una vivienda con terraza en Caballito, cuyo jardín apenas se usaba para reuniones familiares, hoy es escenario de eventos privados y cenas exclusivas al aire libre.

Según datos de ladrillo.info, los espacios flexibles en Buenos Aires ya superan el 80 % de ocupación, con más de 4.700 miembros activos y más de 500 empresas que los utilizan de forma regular. Esto muestra que la reutilización de infraestructura no es solo posible, sino también económicamente viable.

Impacto ambiental y social positivo

Los beneficios de este modelo no se limitan a lo económico. También hay un fuerte impacto ambiental y social. Al reutilizar infraestructura:

  • Se reduce la huella de carbono, ya que se evita la construcción de nuevos edificios y con ello la emisión de toneladas de CO₂
  • Se ahorra energía: un estudio de Infobae reveló que los espacios compartidos consumen 2,5 veces menos energía por persona que una oficina tradicional
  • Se revitalizan los barrios. La llegada de nuevos visitantes dinamiza el comercio local y genera movimiento en zonas que quizás no estaban en el circuito habitual de eventos.
LEER  Día Mundial del Medio Ambiente y la necesidad de avanzar hacia un cambio cultural en la circularidad de los plástico

Además, el 75 % de los usuarios porteños de coworking utiliza transporte sustentable (bicicleta, a pie o transporte público) y un 27 % dejó de usar el auto al mudarse a este tipo de espacios, lo que también contribuye a reducir emisiones urbanas.

Los anfitriones, protagonistas del cambio

Uno de los puntos más destacados es la experiencia de los anfitriones. Muchos dueños encuentran en este sistema una fuente de ingresos adicional sin necesidad de grandes esfuerzos. Basta con poner a disposición su locación en los días o momentos en que no la usan y la plataforma se encarga de conectarlos con quienes buscan espacios.

“Proponemos cambiar la forma en la que entendemos los espacios: dejar de verlos como lugares que se usan de manera esporádica y empezar a pensarlos como recursos vivos, con potencial de ser compartidos y aprovechados por más personas”, agrega Caño.

Con un fuerte foco en Buenos Aires y Miami y un modelo que ya está en expansión hacia otros países, SpacePal busca posicionarse como la referencia en soluciones de espacio flexible y sustentable. El potencial es enorme: solo en la Argentina, miles de locaciones permanecen sin uso durante buena parte de la semana. Transformarlas en oportunidades no solo genera beneficios individuales, sino que también contribuye a construir una economía más eficiente y colaborativa.

Además, la plataforma ofrece seguridad y practicidad. Los usuarios pueden explorar locaciones en distintos barrios, reservarlas fácilmente y contar con soporte en todo el proceso. Los anfitriones, por su parte, acceden a una herramienta sencilla que les permite monetizar su infraestructura sin riesgos ni inversiones extra.

Un futuro urbano más sostenible

En tiempos en que las ciudades enfrentan el desafío de crecer sin perder calidad de vida, SpacePal demuestra que la innovación no siempre pasa por construir más, sino por usar mejor lo que ya se posee. Reutilizar espacios subutilizados no solo es una alternativa rentable, sino también una respuesta inteligente a los problemas de sostenibilidad, consumo de recursos y planificación urbana.

LEER  Viajar compartiendo también reduce emisiones: el impacto del carpooling en las rutas argentinas

Con propuestas como esta, Buenos Aires, Miami, Barcelona, Bogotá, Ciudad de México —y las ciudades que se sumen al modelo— pueden convertirse en referentes de un urbanismo más responsable, donde la creatividad, la eficiencia y la colaboración se combinan para generar valor.