Vitamina D: cómo obtenerla sin descuidar la piel

CADA 2 DE NOVIEMBRE SE CONMEMORA EL DÍA MUNDIAL DE LA VITAMINA D. CONOCER SUS FUNCIONES, LAS FUENTES ALIMENTARIAS Y CUÁNDO RECURRIR A SUPLEMENTOS AYUDA A CUBRIR LAS NECESIDADES DEL ORGANISMO Y EVITAR UNA EXPOSICIÓN SOLAR INNECESARIA.

Aunque los protectores solares reducen la radiación UVB que llega a la piel, numerosos estudios demostraron que su uso habitual no impide la producción de vitamina D. Investigaciones recientes observaron que la aplicación diaria de protectores con factores muy altos puede disminuir moderadamente sus niveles en sangre. Sin embargo, esto no justifica exponerse al sol sin protección, ya que existen otras formas seguras de obtenerla, como la alimentación y la suplementación cuando está indicada.

Qué funciones cumple y cómo incorporarla

La vitamina D participa en la salud de los huesos y en la regulación del sistema inmunológico. También tiene actividad hormonal, ya que el organismo la transforma en una sustancia activa que influye en la expresión de genes y en el funcionamiento de las células inmunitarias.

Es liposoluble, se disuelve en grasas y se almacena en el hígado y el tejido adiposo, y existen tres vías para obtenerla. La producción cutánea se activa por acción de la radiación ultravioleta B, mientras que ciertos alimentos y los suplementos completan las fuentes disponibles.

El salmón y la caballa se encuentran entre los pescados que aportan vitamina D. También puede incorporarse mediante productos fortificados, como algunas leches. En estos casos, revisar el etiquetado ayuda a identificar cuáles la contienen.

Las necesidades cambian con la edad y pueden aumentar en las personas mayores. La alimentación habitual y las características de cada paciente permiten orientar la evaluación profesional.

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El daño solar puede avanzar sin quemaduras

La exposición crónica y repetida a la radiación ultravioleta produce daño actínico (alteraciones de la piel causadas por el sol). Ese deterioro se acumula con el tiempo y favorece el envejecimiento cutáneo y el desarrollo de cáncer de piel. Puede generarse con pequeñas dosis cotidianas y avanzar sin enrojecimiento ni quemaduras visibles.

Prolongar deliberadamente el tiempo al sol para aumentar la producción de vitamina D suma radiación y riesgo dermatológico. Los antecedentes personales y el estado de la piel deben formar parte de cualquier evaluación sobre exposición solar.

En la práctica, conviene reducir el contacto directo con el sol entre las 11 y las 16, buscar sombra y combinar el protector con ropa adecuada, sombrero y anteojos con filtro UV. Se recomienda utilizar un protector con FPS 30 o superior y reaplicarlo cada dos horas y después de salir del agua. Además, rostro, cuello, escote, orejas y manos requieren especial atención por su exposición frecuente. Además, estas medidas deben sostenerse durante todo el año, incluso en días nublados.

Suplementación con indicación médica

Tomar más sol no garantiza corregir un déficit de vitamina D. Un ensayo clínico publicado en la revista Clinical Nutrition, realizado en adultos jóvenes con déficit de vitamina D en Corea del Sur, mostró que, después de ocho semanas, el 54,2 % de quienes recibieron suplementación oral alcanzó niveles de al menos 20 ng/mL, frente al 12,2 % del grupo al que se indicó exposición solar. Ambas intervenciones elevaron los valores, pero el suplemento resultó más eficaz en las condiciones evaluadas. Los autores señalaron que el cumplimiento de la pauta de exposición solar fue relativamente bajo, una limitación a considerar al interpretar los resultados.

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El abordaje debe contemplar la historia clínica de cada paciente. En personas con melasma, fotodermatosis (enfermedades con una respuesta anormal de la piel frente a la radiación) o antecedentes de cáncer cutáneo, incluso una exposición breve puede resultar contraproducente. La suplementación oral indicada de manera individualizada constituye una vía para aportar vitamina D sin agravar condiciones previas.

Evitar la automedicación es fundamental, ya que el exceso de vitamina D por un uso inadecuado de suplementos puede elevar el calcio en sangre y provocar complicaciones, entre ellas daño renal. La dosis y la duración del tratamiento deben definirse con un profesional.

Cubrir las necesidades de vitamina D y prevenir el daño solar son objetivos que deben abordarse en conjunto. Exponerse más al sol para intentar corregir un déficit agrega un riesgo que debe evitarse.

Esta información tiene fines divulgativos y no reemplaza la consulta médica con un profesional matriculado.

Leisa Molinari es médica dermatóloga, especialista en cáncer de piel y cirugía micrográfica de Mohs. Fundadora del Centro Médico de la Piel y de Leisa Skin Science, y desarrolladora de Piel Protec. M.N. 116.628. @dra.leisamolinari