A VECES ENTRE LA PENUMBRA DE MIS EXTENÚES DÍAS DESCUBRO SOMBRAS BAILANDO EN MIS ENTORNOS, ME ATACAN, ME DESPOJAN, ME EXHIBEN TODA; SÓLO SON LUCES DIFUSAS, PERCEPTIBLES ENTRE MIS LABERINTOS DE SOLEDAD AÑEJA.
Con el paso del tiempo insobornable esas sombras se transforman en siluetas burlescas, irónicas, y deformes se mueven entre las paredes de mi cuarto oscuro. En esa habitación donde creo imágenes de lo que nunca tuve, y estoy sentenciada en el banquillo de los acusados, donde me encuentro y me reencuentro cada segundo con mi luz opaca, diluida entre sueños y anhelos fallidos que, pueden perturbar aún más la consecuencia de mis días-vida y crearme insomnios que acrecientan mis ojeras y mi clamor interno.
Son sólo sombras menos grotescas que las mías, aunque aún me intimidan, ahí están, ahí se quedan y yo prosigo danzando en la penumbra vaga. Y algunas sombras de mi amoroso vivir de vez en cuando permiten que, entre rendijas se transmite un tenue brillo, una luz cálida que ilumine mi sombra, mis ideas e impresiones.
Y yo vuelvo a retar, a redimir mi propia sombra que, en esa lucha me devasta toda. Aun así, me levanto despacio, con cautela, con un halo de luz que crece en alas, ¿será el amor, sueño eterno que me eleva entre las sombras de mi exhausta, resiliente espera?
Oralia López Serrano (Poeta y escritora México-estadounidense)

