¿Qué es la política? Una mirada desde el derecho y los sueños colectivo…

LA POLÍTICA, EN SU SENTIDO MÁS PROFUNDO, NO ES LA MERA ADMINISTRACIÓN DEL PODER NI LA FRÍA EJECUCIÓN DE PRESUPUESTOS. TAMPOCO ES, O NO DEBERÍA SER, LA ESTRATEGIA VACÍA DE POSICIONAMIENTOS ELECTORALES NI EL ARTE DE LA ESPECULACIÓN MEDIÁTICA. LA POLÍTICA —COMO HA SEÑALADO HANNAH ARENDT— ES “EL ESPACIO DE LO COMÚN, DONDE LOS SERES HUMANOS SE ENCUENTRAN COMO IGUALES PARA DECIDIR SOBRE LO QUE LES ES COMÚN” (ARENDT, 1958). ES, EN SU ESENCIA, EL EJERCICIO COLECTIVO DE LA CONSTRUCCIÓN DE UN PROYECTO DE PAÍS, DE JUSTICIA Y DE HUMANIDAD.

Desde la perspectiva del derecho y del Estado de derecho, la política es la herramienta que traduce los principios constitucionales en políticas públicas. Es el camino para garantizar el ejercicio pleno de los derechos humanos reconocidos por nuestra Constitución Nacional y los tratados internacionales con jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22, CN).

Pero más allá de su definición formal, la política es —o debería ser— el sueño de los pobres y más humildes de tener un país más justo, donde no se mendigue comida ni salud, donde el trabajo no sea un privilegio sino un derecho garantizado.

Es el sueño de los jubilados, que después de haber trabajado durante más de 30 años puedan cobrar una jubilación digna, que les permita vivir, comer, acceder a una obra social que los atienda en tiempo y forma y los deje terminar sus últimos años en paz y con felicidad.

La política también es el sueño de las personas con discapacidad, de tener una atención médica digna, una cobertura integral y específica según sus necesidades, de no ser abandonadas por el sistema, de tener un Estado presente que garantice seguridad, igualdad, respeto, inclusión y dignidad.

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La política, finalmente, es el sueño de un pueblo que quiere vivir en un país con trabajo, salud, vivienda, educación, estabilidad y felicidad. Que no quiere limosnas, sino derechos. Que no necesita slogans, sino instituciones que funcionen. Que no quiere discursos de odio, sino justicia social.

¿Y cuál es la verdadera política?
No es el ajuste. No es la crueldad convertida en virtud. No es el recorte de derechos disfrazado de eficiencia.

La verdadera política no puede ser la destrucción sistemática de todo lo anterior.

Cuando el poder se ejerce para desmantelar el Estado, cuando se destruyen conquistas históricas, cuando se persigue al débil y se exalta al fuerte, cuando se castiga al que menos tiene y se premia al evasor, eso no es política: es violencia institucional estructural, es regresividad inconstitucional, es abandono de las obligaciones del Estado.

Como lo señaló Luigi Ferrajoli (2011), “la política democrática no puede ser la negación del Estado constitucional de derecho; debe ser su instrumento para realizar la justicia y la igualdad sustancial”. Lo contrario es la barbarie institucional.

Por eso, ante el intento de vaciar la política de contenido humano, social y democrático, es imprescindible recordar que la política, bien entendida, es el sueño colectivo de vivir mejor, con derechos, con dignidad y con justicia. Y ese sueño no se negocia.

Por Marcela Augier Abogada, Doctoranda en Discapacidad, Diplomada en Derechos Humanos

Referencias:
Arendt, H. (1958). The Human Condition. University of Chicago Press.
Ferrajoli, L. (2011). Poderes salvajes: La crisis de la democracia constitucional. Trotta.
Constitución Nacional Argentina (1853, reformada en 1994).