EL HISTÓRICO SALÓN DE BANDERAS PORTEÑO TRABAJA EN LA CONFECCIÓN DE LOS SÍMBOLOS PROTOCOLARES PARA RECIBIR AL PONTÍFICE; EL TALLER TAMBIÉN PARTICIPÓ DE LOS PREPARATIVOS DE LAS VISITAS DE JUAN PABLO II EN 1982 Y 1987
El Salón de Banderas de la Ciudad trabaja en la confección de banderas y escudos del Estado de la Ciudad del Vaticano como parte de los preparativos protocolares para la visita del Papa León XIV a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre. Las piezas se elaboran siguiendo las especificaciones oficiales y combinan técnicas de diseño digital, costura y pintura artesanal.
El equipo ha confeccionado tres formatos de la enseña vaticana: banderas para ceremonias, de ornamentación y de izamiento. Los emblemas que identifican al Estado Vaticano y al pontífice son pintados artesanalmente.
“La visita del Papa León XIV será un acontecimiento muy especial para Buenos Aires y queremos que la Ciudad esté preparada para recibirlo. Nuestro Salón de Banderas se encarga, junto a un equipo de especialistas, desde hace 80 años de la ornamentación de la Ciudad, y hoy prepara la llegada de León XIV, como lo hizo con Juan Pablo II”, señaló Francisco Quintana, secretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano.
El funcionario recuerda que el salón cuenta con el único taller estatal del país que confecciona sus propios símbolos. Además de abastecer las necesidades de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, brinda asistencia a otros organismos. Su equipo reúne a profesionales y especialistas en distintos oficios que intervienen en el estudio, diseño y elaboración de las banderas, escudos y otras insignias utilizadas en actos oficiales.
Daniel Silva, vexilólogo del taller, explica los detalles de un trabajo que combina diseño, técnicas textiles y conocimiento histórico. La bandera del Vaticano es una de las pocas enseñas estatales de formato cuadrado. Presenta dos barras verticales de igual tamaño: amarilla, junto al asta, y blanca, hacia el vuelo. En el centro de la franja blanca se encuentran las armas del Estado, integradas por dos llaves cruzadas, una de oro y otra de plata, unidas por un cordón rojo, y la tiara papal, también conocida como triple corona.
“Las armas del Vaticano simbolizan el poder espiritual y terrenal a través de las llaves que Cristo entregó a Pedro diciéndole te entregó las llaves del reino de los cielos. Las funciones del Papá como gobernante, juez y pastor de la iglesia están simbolizadas en la Tiara o corona y las cintas o ínfulas que se desprenden de ella, son símbolo de los sacerdotes y la doctrina de la Iglesia”, detalla el especialista.
Las banderas vaticanas de ceremonia miden 1,44 por 0,9 metros y se confeccionan con tela tropical mecánico, sobre la que se estampan las armas del Vaticano mediante sublimación. Las de ornamentación, también llamadas de trofeo, miden 1,2 por 0,75 metros y se utilizan en columnas de plazas y avenidas, y las de izar alcanzan los 4,5 por 2,8 metros.
Los paños de izamiento se colocarán en uno de los tres mástiles del Obelisco porteño, donde acompañarán a las banderas nacional y de la Ciudad de Buenos Aires. Aunque la bandera del Vaticano tiene proporciones cuadradas, en la Argentina se confecciona en las medidas utilizadas para la bandera nacional. La decisión responde al criterio de igualdad jurídica entre los estados. Silva aclara, además, que el emblema vaticano no requiere bordado: se reproduce mediante sublimación, de acuerdo con el modelo oficial.
Además de las banderas, el Salón porteño pinta artesanalmente las armas del Estado de la Ciudad del Vaticano y el escudo personal de León XIV. Ambos emblemas se reproducen sobre panoplias, que son estructuras de madera pintadas con esmalte sintético. Las piezas se preparan en distintos tamaños, de acuerdo con los usos protocolares y los espacios en los que vayan a instalarse.
El escudo personal del Papa contiene las armas vaticanas y, en su centro, un escudo dividido en diagonal con símbolos vinculados con su devoción mariana y la Orden de San Agustín. También incluye el lema episcopal “In Illo uno unum” (“En aquel que es uno, somos uno”), en referencia a la unidad en Cristo. “Estos símbolos nos enseñan la directa relación entre Dios y el Papa, la tradición dice que el Papa tiene el principio de infalibilidad en los aspectos de su iglesia por eso su condición de juez”, señala el vexilólogo.
La reproducción de estos elementos exige respetar formas, proporciones y disposición. En 2023, durante el pontificado de Francisco, se promulgó una nueva Ley Fundamental del Estado de la Ciudad del Vaticano que sustituyó a la normativa de 2000. Su artículo 23 remite al modelo oficial de la bandera y las armas del Estado, con el propósito de establecer referencias precisas para su reproducción. A partir de esas especificaciones, el Salón de Banderas actualiza los diseños destinados al uso protocolar y prepara las enseñas para las ceremonias vinculadas con la visita de León XIV.
El trabajo en el taller
El taller cuenta con un equipo de especialistas en vexilología, disciplina dedicada al estudio de las banderas, que permite comprender sus diseños, colores y los emblemas que expresan identidades, tradiciones y representaciones institucionales. En la preparación de cada pieza, la dimensión simbólica se combina con el trabajo de quienes las diseñan y confeccionan.
El proceso comienza con la vectorización de los diseños, una técnica digital que permite reproducir con precisión las formas y proporciones de cada símbolo. Luego se realiza el corte de las telas y la unión de los paños con máquinas de coser. Los escudos de las banderas se incorporan por sublimación, mientras que los emblemas sobre soportes rígidos se pintan a mano. Las terminaciones de las banderas de ceremonia y de ornato también se realizan artesanalmente.
Todavía deben definirse las necesidades específicas de las autoridades nacionales, vaticanas y porteñas, pero el taller ya adelanta la preparación de insumos y materiales para responder con rapidez a los posibles pedidos. La ubicación definitiva de las banderas y los escudos dependerá de la disposición de los escenarios y de las definiciones protocolares.
Entre las alternativas previstas, las armas del Vaticano podrían instalarse detrás del altar papal o al frente de los palcos, junto al escudo nacional. El escudo personal del pontífice, en tanto, podría colocarse en el espacio reservado para él o en su medio de transporte. También se prevé ornamentar espacios emblemáticos de la Ciudad como la Catedral Metropolitana, la Plaza de Mayo y la Plaza San Martín.
La visita de Juan Pablo II en los años 80
En 1982 y 1987, el Salón de Banderas participó de los preparativos para recibir a Juan Pablo II. Daniel Silva recuerda especialmente la preparación del altar utilizado durante una de aquellas visitas. Según relata, se realizaron unas 300 láminas para desarrollar los planos de una estructura de grandes dimensiones que incluía instalaciones sanitarias internas, un espacio exclusivo para el pontífice y una pared para una eventual evacuación de emergencia. La rampa de acceso, por sí sola, alcanzaba los 50 metros de longitud.
“Los fieles cubrieron el altar y la rampa completamente con flores”, comenta el experto sobre la expresión espontánea de devoción que terminó ocultando buena parte del diseño original en el marco de la celebración colectiva.






