EL CIBERACOSO AFECTA A MILLONES DE MENORES EN EL MUNDO Y PUEDE DEJAR HUELLAS EMOCIONALES, MENTALES Y FÍSICAS DE POR VIDA.
El reciente estreno en Netflix de Número Desconocido: Un escándalo de ciberacoso escolar, ha puesto nuevamente en la conversación pública la gravedad del acoso digital y sus devastadoras consecuencias en la salud mental de niños y adolescentes. El documental narra el caso real de Lauryn Licari y Owen McKenny, dos estudiantes de Beal City, Michigan, que fueron víctimas de un hostigamiento implacable a través de mensajes anónimos durante más de 20 meses.
Lo que comenzó como lo que parecía una broma adolescente, rápidamente escaló hasta convertirse en una pesadilla con entre 30 y 50 mensajes diarios cargados de violencia psicológica, humillaciones y hasta llamados al suicidio. El giro inesperado del caso, que involucró incluso al FBI y reveló un desenlace impensado, dejó atónitos a los espectadores y encendió alertas globales sobre los alcances del ciberacoso.
Una problemática global
El impacto de Número Desconocido trasciende la pantalla, porque refleja una realidad cada vez más común en todo el mundo. El ciberacoso se manifiesta a través de hostigamiento digital, difusión de rumores, amenazas, suplantación de identidad y comentarios agresivos en redes sociales. Lo más complejo es que, a diferencia del bullying tradicional, el ciberacoso persigue a las víctimas las 24 horas del día, sin importar si están en casa o en el colegio.
En Chile, según la octava versión de la encuesta Radiografía Digital de Niños, Niñas y Adolescentes, el 24% de los jóvenes reconoce haber sido víctima o haber participado en situaciones de ciberacoso. Estas cifras confirman que se trata de una problemática que requiere atención urgente desde el ámbito familiar, escolar y social.
Expertos en salud mental advierten que el ciberacoso no solo afecta la autoestima y la confianza de las víctimas, sino que también puede desencadenar cuadros de ansiedad, depresión, aislamiento social e incluso intentos de suicidio. “Los efectos emocionales y psicológicos de este tipo de violencia digital suelen ser más duraderos que los del bullying presencial, ya que la exposición pública y la viralidad de los mensajes agravan la humillación y el daño psicológico”, indica la psicóloga Teresa Valle de Grupo Cetep.
“Este tipo de violencia digital, puede ser más duradero que el bullying presencial, debido a que pueden causar una disociación en el niño, que va conformando su identidad en este periodo de vida, además, puede contribuir a construir vínculos parciales, frágiles y con una alta desconfianza afectiva”, advierte la especialista.
Claves para prevenir y enfrentar el ciberacoso
Especialistas recomiendan que padres, madres y comunidades educativas se mantengan alertas a señales como cambios bruscos de ánimo, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban, insomnio, dolores físicos recurrentes, rechazo al uso de redes sociales o miedo a asistir al colegio.
Entre las medidas de prevención y acción destacan:
- Diálogo abierto: fomentar la confianza con los hijos para que se sientan seguros de contar lo que viven en internet.
- Educación digital: enseñar a niños y adolescentes a identificar riesgos, proteger sus datos y comportarse de manera respetuosa en línea.
- Monitoreo responsable: acompañar el uso de dispositivos y redes sin caer en la invasión de la privacidad, sino promoviendo la seguridad digital.
- Denuncias formales: reportar inmediatamente los casos de ciberacoso a plataformas digitales y autoridades competentes.
“El documental evidencia que el ciberacoso no es solo un problema de adolescentes, sino un desafío que involucra a familias, colegios y autoridades. Hablar de ello y tomar medidas preventivas es clave para proteger la salud mental de nuestros jóvenes”, señala la psicóloga de Grupo Cetep.

