EL USO DE CAMIONES A GAS, PRUEBAS CON UNIDADES ELÉCTRICAS, MIGRACIÓN A BATERÍAS DE LITIO, CAPACITACIÓN DE CHOFERES EN CONDUCCIÓN EFICIENTE Y UNA MAYOR CONSOLIDACIÓN DE CARGAS COMIENZAN A GANAR ESPACIO EN LAS OPERACIONES LOGÍSTICAS, EN UN CONTEXTO DONDE LAS EMPRESAS BUSCAN REDUCIR EMISIONES, OPTIMIZAR CONSUMOS Y MEJORAR LA EFICIENCIA DEL TRANSPORTE DE MERCADERÍAS.
El transporte de cargas atraviesa una nueva etapa marcada por una mayor presión sobre los costos operativos, exigencias ambientales crecientes y clientes que demandan operaciones más eficientes. Frente a este escenario, muchas compañías comenzaron a incorporar cambios concretos orientados a reducir consumos, optimizar recorridos y disminuir el impacto ambiental de sus operaciones.
Uno de los principales avances se observa en el uso de combustibles alternativos. Cada vez más operadores logísticos avanzan con pruebas y migraciones parciales hacia camiones impulsados a gas, especialmente en corredores de larga distancia donde el consumo de combustible tiene un fuerte peso dentro de los costos operativos.
En paralelo, distintas empresas comenzaron a incorporar unidades eléctricas para operaciones urbanas y de última milla, especialmente en trayectos cortos y recorridos planificados. Aunque todavía existen desafíos vinculados a infraestructura y autonomía, el interés por este tipo de vehículos sigue creciendo dentro del sector logístico.
Otra de las medidas que gana protagonismo es la migración de equipos internos hacia baterías de litio-ion. Autoelevadores, zorras eléctricas y equipos de movimiento de materiales comienzan a reemplazar tecnologías tradicionales para mejorar eficiencia energética, reduciendo emisiones y su vez tienen mayor autonomía, carga rápida y menor mantenimiento frente a los equipos a combustión o con baterías de plomo-ácido.
“Hoy las empresas necesitan operaciones más eficientes desde todo punto de vista. Reducir kilómetros innecesarios, optimizar cargas y mejorar el consumo de combustible permite bajar costos y, al mismo tiempo, disminuir el impacto ambiental de las operaciones”, señaló Maribel Alvarado, Gerente de Calidad, Seguridad, Ambiente y Sustentabilidad de Celsur.
La conducción eficiente también empezó a ocupar un lugar central dentro de las estrategias del sector. Capacitaciones para choferes, controles sobre hábitos de manejo y programas orientados a reducir excesos de velocidad, frenadas bruscas o tiempos prolongados de ralentí permiten mejorar el rendimiento de las unidades y disminuir consumos innecesarios.
A esto se suma una mayor consolidación de cargas y reorganización de rutas para evitar viajes parcialmente vacíos o recorridos redundantes. Muchas compañías comenzaron además a descentralizar operaciones y acercar stock a los principales centros urbanos para reducir distancias y optimizar tiempos de entrega.
En paralelo, corredores logísticos más eficientes y una mejor coordinación entre transporte, almacenamiento y distribución empiezan a modificar la forma en que se planifican las operaciones. El objetivo ya no pasa únicamente por mover mercadería más rápido, sino también por utilizar mejor los recursos disponibles.
“La sustentabilidad dejó de ser un tema aislado y hoy forma parte de las decisiones operativas. Las compañías buscan cadenas logísticas más eficientes, con mejor utilización de recursos y menor impacto sobre el entorno”, señalan desde Celsur.
Aunque la reducción de emisiones en transporte pesado continúa siendo uno de los grandes desafíos de la logística regional, especialistas coinciden en que cada vez más empresas empiezan a priorizar acciones concretas vinculadas a combustibles alternativos, eficiencia operativa y optimización de recorridos para construir operaciones más competitivas y sustentables.
