UN INFORME ELABORADO POR CIPPEC REVELA QUE LA PLATAFORMA DE INTERMEDIACIÓN DE MOVILIDAD GENERÓ UN IMPACTO EQUIVALENTE AL 0,14% DEL PBI DE 2025 Y PERMITE A LOS PASAJEROS AHORRAR HASTA $3,6 MILLONES DE PESOS ANUALES AL OPTAR POR LA APLICACIÓN EN LUGAR DE MANTENER UN AUTO PROPIO.
Durante los últimos años las apps cambiaron la forma en que las personas se mueven, pero también se convirtió en una alternativa de generación de ganancias que ya eligen más de 500.000 personas en el país, según la plataforma de movilidad DiDi. Para entender y cuantificar de qué se trata este fenómeno, CIPPEC realizó un estudio que analiza el impacto socio-económico de las apps en Argentina. La principal conclusión revela que su efecto no se limita a la movilidad, sino que también impacta directamente en la economía a nivel nacional.
En términos económicos, la actividad asociada a DiDi genera un valor agregado de aproximadamente $1,15 billones de pesos, equivalente al 0,14% del PBI nacional en 2025. Este impacto no se limita a la actividad directa de los conductores, sino que se expande al resto de la economía a través de encadenamientos productivos, dinamizando sectores como el transporte, el comercio y los servicios. En este marco, el estudio estima que la plataforma contribuye a sostener cerca de 14.000 puestos de trabajo indirectos e inducidos, lo que equivale al 0,1% del empleo total y a la actividad generada por aproximadamente 1.170 Pymes.
“Este tipo de estudios permite medir el alcance de un fenómeno que todavía está poco medido: cómo las plataformas de movilidad se insertan en la economía y el valor que aportan en otras dimensiones, como la generación de ganancias y la conectividad”, señaló Paula Szenkman, directora de Desarrollo Económico de CIPPEC.
En cuanto a la valoración social de la plataforma, CIPPEC analizó sus beneficios más allá del uso puntual del servicio. Para los conductores, DiDi funciona como una opción flexible de generación de ganancias, que en el 65% de los casos se combina con otras actividades; más del 55% de los conductores generan en la plataforma al menos la mitad de sus ganancias totales y cerca del 35% la identifica como su única fuente de ganancias.
De lado de los pasajeros, más del 70% valora positivamente la disponibilidad y la rapidez al desplazarse con DiDi. Además, una proporción similar reconoce que la plataforma contribuye a acceder a oportunidades como trabajo, educación y salud.
“Durante mucho tiempo pensamos la movilidad principalmente en términos de cómo ir de un lugar a otro. Hoy también la tenemos que pensar en términos económicos: cuánto cuesta trasladarse, cuánto tiempo destinamos a hacerlo y qué posibilidades abre la tecnología tanto para pasajeros como para conductores”, señaló Eduardo Coello, Gerente General de DiDi Argentina. “Estos datos nos permiten dimensionar por primera vez ese impacto y entender cómo millones de decisiones individuales generan un efecto mucho más amplio en la economía”.
Cambio de paradigma: ¿el fin del auto propio?
Seguro, patente, mantenimiento y depreciación tienen algo en común: buena parte de esos costos se mantienen aunque el auto pase gran parte del día estacionado. Sumados, llevan el costo estimado de mantener un vehículo particular en la Argentina a alrededor de $5 millones por año. La pregunta, entonces, es a partir de cuánto uso se justifica económicamente tenerlo.
El informe de CIPPEC ubica el punto de equilibrio en aproximadamente 5.200 kilómetros anuales, equivalentes a 14,5 kilómetros por día. Por debajo de ese nivel de utilización, viajar mediante aplicaciones de movilidad representa un ahorro potencial que aumenta cuanto menor es el uso del auto propio. Por ejemplo, una persona que recorre alrededor de 1.500 kilómetros por año puede economizar hasta $3,64 millones anuales si opta por trasladarse mediante plataformas en lugar de mantener un auto particular.
El cambio también se refleja en quiénes eligen estas alternativas: 75% de los usuarios de DiDi Express y 71% de quienes utilizan DiDi Moto no poseen vehículo propio. La movilidad mediante plataformas comienza a introducir una nueva variable en la economía de los hogares: para determinados niveles de uso, tener auto propio deja de ser solamente una elección de movilidad y pasa a ser también una decisión financiera.
Mañanas, tardes y noches: el mapa de las ciudades empieza a expandirse
La otra transformación ocurre en el mapa de las ciudades. El 41% de los viajes realizados con DiDi conecta zonas que no cuentan con paradas de transporte público cercanas a la red urbana tradicional. Es decir, una parte significativa de los trayectos ocurre precisamente en áreas donde colectivos y trenes tienen menor capilaridad. Además, 75% de los viajes tiene origen o destino en zonas de vulnerabilidad socioeconómica media o alta.
Los datos muestran que las plataformas pueden cumplir un rol complementario al transporte masivo, particularmente en el primer o último tramo del viaje, ya sea para acercar a una persona a una estación o para brindar una alternativa cuando la cobertura o la frecuencia son menores. De esta forma, gracias a DiDi, las personas pueden acceder a más oportunidades de trabajo, educación y salud que, de otro modo, serían mucho más complejas de lograr, o estarían fuera de alcance.
Para quienes se trasladan entre jurisdicciones, esa complementariedad también se traduce en tiempo: el elemento más valioso de la actualidad. En determinados recorridos entre el Gran Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, viajar con DiDi permite un ahorro promedio de 18 minutos por viaje. En trayectos más complejos que requerirían distintas combinaciones de colectivo y tren, la diferencia puede alcanzar entre 25 y 50 minutos diarios.
“La tecnología no tiene que reemplazar todo lo que ya existe para transformar la movilidad. También puede mejorar la conexión de las distintas alternativas y resolver aquellos tramos en los que las personas tienen menos opciones”, agregó Coello. “En un país tan diverso territorialmente como la Argentina, sumar alternativas para moverse también significa ampliar las posibilidades de conectarse con los centros urbanos”.
Los datos revelados por CIPPEC ponen sobre la mesa una discusión que va más allá de las aplicaciones. Para los hogares, la forma de moverse puede significar una diferencia de millones de pesos al año. Para las ciudades, resolver el primer y último tramo de un viaje puede determinar qué tan accesible resulta la red de transporte existente para acceder a oportunidades laborales, a la salud y a la educación. Para un conductor, contar con una alternativa flexible puede significar una nueva posibilidad de complementar ganancias.
En ese cruce entre movilidad, tiempo y conectividad aparece una nueva dimensión de la economía urbana argentina: moverse ya no es solamente llegar a destino; también es una decisión sobre cómo usar el dinero y el tiempo, y sobre qué oportunidades quedan al alcance de cada persona.





