SEGÚN LA ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD (OPS), EN LAS AMÉRICAS LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES (ECV) MÁS OBSERVADAS COMO CAUSA DE MORTALIDAD Y DISCAPACIDAD SON LA CARDIOPATÍA ISQUÉMICA O MUERTE SÚBITA, Y EL ACCIDENTE CEREBRO VASCULAR A CONSECUENCIA DE LA FIBRILACIÓN AURICULAR.
En América, la contribución a la mortalidad total cada 100.000 habitantes por enfermedades cardiovasculares específicas (ECV) corresponden a:
- 73,6 muertes por cardiopatía isquémica (muerte súbita).
- 32,3 por accidente cerebrovascular (ACV).
- 14,8 por otras enfermedades circulatorias.
- 10,6 por enfermedad cardíaca hipertensiva.
- 5,1 por miocardiopatía, miocarditis, endocarditis.
- 0,7 por cardiopatía reumática.
https://www.paho.org/es/enlace/carga-enfermedades-cardiovasculares
Prevenir y poder detectar el mal funcionamiento del corazón es clave. Según la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) hay 50.000 infartos en el país, lo que se podría disminuir con un mejor control de los factores de riesgo (colesterol elevado, hipertensión arterial, obesidad y sedentarismo).
La muerte súbita es el resultado fatal de un paro cardíaco a raíz de la pérdida abrupta de la función mecánica del corazón en una persona que -aparentemente- estaba sana. Es fundamental intervenir dentro de la primera hora del evento, si no, la persona muere.
En nuestro país se estima que anualmente 40.000 personas fallecen por muerte súbita cardíaca, esto es 1 caso cada 1000 habitantes. El 80% de los episodios se dan en personas con enfermedad coronaria previa, a pesar de que muchos pacientes fueran asintomáticos antes del evento.
La causa se debe a una arritmia maligna que impide el bombeo de sangre (fibrilación ventricular o bien taquicardia ventricular rápida). Se produce una arritmia cuando el corazón late de forma irregular o demasiado lento o desmedidamente rápido.
Es un colapso súbito: de repente la persona pierde la conciencia y el pulso, o presenta síntomas muy breves como palpitaciones o mareo, a veces puede manifestar dolor torácico o dificultad respiratoria. En estos casos cada minuto cuenta. Es fundamental que quienes estén alrededor sepan qué hacer:
- Llamar inmediatamente a una ambulancia.
- Comenzar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).
- Usar un desfibrilador externo automático (DEA) si hay uno cerca.
“Actuar rápido es clave para recuperar a una persona de una posible muerte súbita” -explica la Dra. Mónica Benjamín (M.N. 136.543 / M.P. 550.639), cardióloga, especialista en Electrofisiólogía Infantil y cardiopatías congénitas-. “Las maniobras de reanimación cardiopulmonar a tiempo pueden definir la vida o la muerte”.
Si se actuó a tiempo y el paciente se recupera, el especialista decide qué tratamiento es el más recomendable para esa persona. Pueden ser medicamentos o la colocación de un desfibrilador cardioversor implantable (ICD), dispositivo que actúa automáticamente si aparece una arritmia grave: detecta el problema y emite una descarga que restablece el ritmo normal del corazón. Los desfibriladores pueden ser: ICD transvenoso (con electrodos -cables-, ubicado dentro del organismo) o ICD subcutáneo (en la parte externa del tórax; preserva la vasculatura y no presenta infecciones ni fracturas como los de electrodos).
Luego, el profesional probablemente recomendará un programa de ejercicios, controlará los factores de riesgo y sugerirá controles periódicos del dispositivo que se hubiera colocado.
La fibrilación auricular (FA) es un tipo de arritmia en el que las cavidades superiores del corazón (aurículas) laten de forma muy rápida, caótica e irregular. Su complicación más peligrosa es el accidente cerebro vascular (ACV), que ocurre cuando -al no bombear sangre normalmente- se acumula sangre y se forman coágulos en el Orificio Auricular Izquierdo (OAI); si alguno se desprende llega al cerebro a través del torrente sanguíneo y produce un ACV. La fibrilación auricular multiplica 5 veces la probabilidad de sufrir un ACV; más del 90% de los coágulos que causan ACV y provienen del corazón se forman en ese Orificio Auricular Izquierdo.
Los síntomas generalmente son: palpitaciones, cansancio o fatiga, debilidad, dificultad para respirar, mareos o desmayos, molestias o dolor en el pecho, y en los casos más graves: confusión (se pierde la noción del espacio/tiempo).
El riesgo de tener fibrilación auricular aumenta con la edad, especialmente a partir de los 65 años. Hay factores que pueden inducirla: problemas cardíacos (hipertensión, cuestiones congénitas, arteriopatía coronaria), enfermedades hormonales, trastornos del sueño (apneas); consumo excesivo de alcohol o cafeína, tabaco o drogas ilícitas; ingesta de medicamentos sin receta médica que alteran la frecuencia cardíaca (para el asma, resfriados, alergias), infecciones, quimioterapia, estrés, obesidad, diabetes, enfermedades renal crónica o pulmonar, desequilibrio de minerales en el cuerpo.
Cuando el profesional detecta que una persona tiene alto factor de riesgo para hacer una fibrilación auricular, hay varias opciones de tratamiento. En general, primero se recurre a medicación y, según el médico lo considere, puede recurrir a otros tratamientos:
• Cardioversión eléctrica, Ablación cardíaca, con la que se desactivan o neutralizan los tejidos deteriorados (“térmica” -por frío o calor-, o “de campo pulsado” -un campo eléctrico solo neutraliza tejidos que no funcionan y preserva los adyacentes con mayor precisión-).
“La Ablación de Campo Pulsado constituye una terapia innovadora, mínimamente invasiva, ágil y eficiente para prevenir la recurrencia en pacientes con fibrilación auricular” -manifiesta el Dr. Claudio Militello M.N. (75.754), médico especialista en Electrofisiología Clínica e Intervencionista Co-director de Ritmogénesis grupo médico que se dedica al tratamiento integral de arritmias en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT), Sanatorio Mater Dei, Sanatorio de la Trinidad Palermo y Sanatorio Sagrado Corazón.
• Colocación de Marcapasos (dispositivo implantado bajo la piel que envía señales eléctricas para iniciar o regular los latidos cuando el corazón late demasiado lento).
• Oclusión del Orificio Auricular Izquierdo (procedimiento mínimamente invasivo, de una sola vez, cierra el OAI, donde se forman la mayoría de los coágulos que causan ACV).
“Es un procedimiento ya probado en más de 400.000 pacientes en las últimas dos décadas con alta eficacia comprobada y excelentes resultados para la prevención de ACV, ideal para pacientes contraindicados para la terapia farmacológica” -explica el Dr. Pablo Spaletra (M.N. 129.332), cardiólogo intervencionista, especializado en cardiopatía estructural en el Instituto Cardiovascular Buenos Aires (ICBA).
Infarto agudo de miocardio
El infarto agudo de miocardio sucede cuando una obstrucción aguda de una arteria coronaria impide el aporte de oxígeno al miocardio, provocando necrosis de tejido cardíaco. Una placa aterosclerótica se rompe (dentro de la arteria) y forma un taponamiento que impide el paso de la sangre oxigenada. Se manifiesta con dolor de pecho opresivo, cambio en las palpitaciones (latidos más lentos o bien más rápidos, pero diferentes a lo normal).
Los factores de riesgo: hipertensión arterial, alteración de los niveles de grasa en sangre (dislipidemia), niveles altos de glucosa en sangre (diabetes mellitus), tabaquismo activo, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular.
Los signos y síntomas son variados: dolor torácico (opresión) que puede irradiar a hombros, cuello, mandíbula, espalda o brazo izquierdo; dificultad para respirar (sensación de ahogo), sudoración fría (diaforesis), náuseas, vómitos, palpitaciones, mareo o sensación de desvanecimiento, ansiedad intensa o sensación de muerte inminente. Vale destacar que el 25% de los casos pueden no manifestar síntomas o signos, principalmente mujeres, diabéticos y ancianos.
Cuando una persona presenta esos signos y/o síntomas, necesita médico urgente. Una vez tratada la emergencia, el especialista puede sugerir tratamiento con medicamentos (anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios, etc.), angioplastia con balón y stent, cirugía mayor (bypass coronario, en lesiones multivaso complejas).
En todos los casos, el paciente que tuvo un infarto agudo de miocardio debe visitar periódicamente al cardiólogo para control intensivo y seguimiento, cambiar su alimentación, hacer ejercicio, de modo de prevenir nuevos episodios.
“Ante síntomas compatibles con un infarto, lo más importante es no demorarse: cada minuto cuenta para salvar el músculo cardíaco y la vida del paciente” -asegura el PHD Marcos Fernando de la Vega (M.P. 27768), médico cardiólogo, especialista en Cardioangiología Intervencionista (M.E. 12111) UBA-CACI.

