LOS ARGENTINOS QUE CONOCIERON EL “TRUCO O DULCE” POR LA TELEVISIÓN HOY ORGANIZAN LOS FESTEJOS. QUÉ GOLOSINAS ELIGEN, CUÁNTO PESA LA COMPRA DE ÚLTIMO MOMENTO Y QUÉ REVELAN LOS PEDIDOS SOBRE UNA CELEBRACIÓN QUE ENCONTRÓ SU VERSIÓN LOCAL.
Primero fueron las películas, los capítulos especiales de las series y las ganas de salir a pedir caramelos como los chicos de la televisión. Después llegaron las fiestas de disfraces. Hoy, para muchos millennials argentinos, Halloween es también organizar una recorrida con sus hijos, armar bolsitas de golosinas o recibir amigos en casa. La generación que creció mirando cómo se festejaba afuera empezó a darle su propia forma.
Los pedidos de los últimos años muestran algo más que un pico de ventas: las señales de cómo una fecha importada se fue convirtiendo en un hábito local, con sus propios productos, horarios y barrios. Una celebración que antes se miraba de afuera hoy tiene un calendario de consumo propio, y buena parte de ese festejo se resuelve desde el celular.
Ese cambio también aparece en las compras. Según datos de Rappi, durante los días previos a Halloween (del 27 al 31 de octubre de 2025), los pedidos de golosinas en kioscos y supermercados crecieron 40% frente al mismo período de 2024. Entre los productos más elegidos se encuentran los Colmillos y los Monstruitos de Mogul, dos ediciones especiales de la fecha, y los caramelos Lengüetazo.
Halloween tiene una particularidad: los adultos arman las bolsitas, pero también se tientan con llenarlas de recuerdos. Los Bon o Bon, los Sugus y el clásico chocolate Jack (ese que se elegía tanto por el chocolate como por la sorpresa) conviven con los Flynn Paff y las gomitas Cerebritos, que quintuplicaron sus ventas frente a 2024. Una mezcla de favoritos de siempre y nuevos elegidos, donde alguna golosina siempre se queda en manos de quien arma la bolsita.
Los pedidos que incluyen caramelos y gomitas crecieron 44%, y en cada uno se sumaron más unidades del mismo producto: 2,1 en promedio, contra 1,9 el año anterior. Los productos temáticos de Halloween, como colmillos, monstruos o dientes de vampiro, multiplicaron por cinco sus ventas.
El dato más llamativo fue un pedido de 100 caramelos sueltos a un kiosco de Buenos Aires, el mismo 31 de octubre. Una compra que deja abierta la pregunta: ¿cuántos chicos iban a tocar ese timbre?
El disfraz se piensa antes. Los caramelos, a veces, no tanto
Aunque el festejo pueda estar agendado desde hace semanas, siempre queda algo para resolver: faltan golosinas, se sumaron invitados o alguien se acordó de que también había que comprar hielo y bebidas.
En Rappi, el mayor movimiento de pedidos relacionados a la fecha en supermercados y kioscos se registró el mismo 31 de octubre, entre las 20 y la medianoche, con casi la mitad de los pedidos del día (48%) concentrados en esas cuatro horas. Ya sea desde el botón de Supermercados o de Kioscos, los usuarios pueden pedir a sus comercios favoritos, como Coto u Open 25, las golosinas para el “truco o dulce” y todo lo que falta para la juntada, incluso a último momento.
Microcentro, Caballito y Palermo fueron las zonas con más pedidos de kioscos y supermercados durante los días previos a Halloween. Por su parte, Vicente López-Olivos registró el mayor crecimiento frente a 2024, con una suba de 51%.
“Lo interesante de Halloween es que una fecha que hace algunos años era marginal en la Argentina hoy ya tiene patrones de consumo propios. El disfraz se planifica con tiempo, pero las golosinas, las bebidas o lo que falta para la juntada se resuelven en la última hora. Por eso casi la mitad de los pedidos del 31 llega después de las 20 ”, explica Franco Lena Country Manager de Rappi Argentina.
Entre caramelos que no llegan a la bolsita y timbres que suenan más de lo previsto, Halloween encontró su versión argentina: menos planificada que la original, más cercana a la juntada improvisada y con una marca clara de último minuto. Una fecha importada que, de a poco, ya se festeja con reglas propias.





