Guardianes de un patrimonio que trasciende generaciones

HAY PROFESIONES QUE SE ELIGEN, Y HAY OTRAS QUE, ADEMÁS, EXPRESAN UNA FORMA DE ESTAR EN EL MUNDO. SER GUARDAPARQUE TIENE ALGO DE ESO. QUIENES TRABAJAMOS DESDE HACE DÉCADAS EN EL PARQUE NACIONAL LOS GLACIARES HEMOS APRENDIDO QUE DETRÁS DE UN PAISAJE EXTRAORDINARIO EXISTE UNA TAREA MUCHO MENOS VISIBLE. MIENTRAS MILES DE PERSONAS LLEGAN CADA AÑO PARA CONTEMPLAR EL GLACIAR, RECORRER LOS BOSQUES O NAVEGAR SUS LAGOS, HAY OTRAS QUE CONOCEN ESE MISMO LUGAR BAJO LA TAREA COTIDIANA DE PROTEGERLO.

Conocen sus senderos y sus cambios, saben leer el clima, interpretar el ambiente, reconocer un riesgo y actuar cuando las circunstancias lo requieren. Su trabajo combina conocimiento técnico, experiencia,criterio y una vocación difícil de resumir en una descripción de funciones. El 9 de octubre, Día del Guardaparque Nacional, es una oportunidad para poner en valor ese oficio.

En el Parque Nacional Los Glaciares esa tarea tiene características singulares: el hielo se transforma, el clima cambia en cuestión de horas y la montaña obliga a entender que la naturaleza responde a sus tiempos. Trabajar aquí exige preparación, pero también humildad.

Hace unos meses vivimos una escena que, de algún modo, sintetiza esa relación. Nuevos integrantes del cuerpo de guardaparques participaron de una capacitación en tránsito glaciar junto a uno de los profesionales de Hielo & Aventura con una extensa trayectoria de trabajo en el Perito Moreno. Durante la jornada trabajaron sobre desplazamiento en nieve y hielo, uso de crampones y piquetas, sistemas de encordamiento, anclajes y procedimientos de rescate.

Podría parecer simplemente una capacitación técnica, pero para nosotros significó mucho más. Fue conocimiento construido durante años sobre el glaciar, puesto a disposición de los equipos que tienen la responsabilidad de desempeñarse en ese mismo ambiente. Un aprendizaje que se comparte se enriquece y se convierte en una herramienta colectiva al servicio de un propósito común, porque en un Parque Nacional nadie trabaja verdaderamente solo.

La conservación, la seguridad y el respeto por sus condiciones naturales requieren coordinación, profesionalismo y confianza entre quienes formamos parte de su vida cotidiana.  Después de más de 35 años desarrollando nuestra actividad en el Parque Nacional Los Glaciares, esa convivencia nos ha dejado una certeza: estar en un lugar excepcional genera también obligaciones excepcionales.

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Debemos conocer sus límites, revisar nuestras prácticas, elevar permanentemente nuestros estándares y comprender que cada decisión tiene una dimensión que excede nuestra propia actividad.  Acercar a una persona por primera vez a un glaciar, tiene una dimensión más profunda: que pueda comprender qué está viendo, por qué ese entorno es valioso, cuáles son sus fragilidades y por qué determinadas normas resultan indispensables.

Los guardaparques cumplen un papel insustituible, representan la memoria y el saber acumulado del territorio y capacidad de respuesta frente a aquello quenosiempre puede preverse. Buena parte de los resultados de esa tarea permanecerá allí: en un bosque que continúa en pie, en una especie que mantiene su hábitat, en un glaciar que pudo ser recorrido con respeto y conocimiento.

Esta fecha tiene entonces un significado especial. Nos invita a reconocer su profesionalismo, su vocación y, fundamentalmente, esa particular manera de ejercer una responsabilidad que trasciendeel presente. Porque hay trabajos cuyo legadoconsiste en lograr que algunas cosas esenciales permanezcan.

Por Hernán Capone, presidente de Hielo & Aventura