LA INTELIGENCIA ESTÁ REDEFINIENDO EL PANORAMA DE LA CIBERSEGURIDAD Y, CON ELLO, LA FORMA EN QUE SE DESARROLLAN Y EJECUTAN LOS ATAQUES DIGITALES.
Lejos de los esquemas rudimentarios del pasado, el malware y las campañas de fraude han evolucionado hacia modelos más sofisticados, automatizados y difíciles de detectar. El término malware hace referencia a cualquier programa o código diseñado con el objetivo de causar daño, interrumpir o ganar acceso no autorizado a sistemas informáticos, desde robar información personal hasta dañar archivos o bloquear el acceso a sistemas enteros.
Uno de los cambios más significativos se observa en el phishing y la ingeniería social, un tipo de ciberataque que utiliza correos electrónicos, mensajes de texto, llamadas telefónicas o sitios web fraudulentos para engañar y hacer que las personas compartan datos; hoy, la IA ha potenciado notablemente la efectividad de estos ataques.
El impacto de esta evolución no es solo tecnológico, sino también económico. De acuerdo con El Informe del costo de una filtración de datos de 2025 publicado por IBM el coste medio de una filtración de datos en 2025 alcanzó los 4,44 millones de dólares, mientras que en Estados Unidos la cifra llegó a un máximo histórico de 10,22 millones de dólares por incidente. Estas pérdidas evidencian el creciente peso financiero de la ciberseguridad en la agenda corporativa.
En este contexto, tanto las grandes compañías como las pequeñas y medianas empresas (PYMES) se han convertido en uno de los principales objetivos. Aproximadamente el 70% de los ataques de ransomware se dirige a último segmento, que suele contar con recursos limitados para implementar infraestructuras de protección avanzadas. Por su parte, sectores como la manufactura (23% de los ataques), el sector financiero y el sector salud continúan siendo especialmente atractivos para los ciberdelincuentes debido al valor de sus datos y a la criticidad de sus operaciones.
Desde el punto de vista técnico, la superficie de ataque también se ha ampliado. Los sistemas operativos más utilizados, como Windows y Android, concentran una mayor proporción de incidentes debido a su amplia base de usuarios, lo que los convierte en objetivos prioritarios. Esta vulnerabilidad se ve incrementada cuando los sistemas no se mantienen actualizados, ya que la falta de parches de seguridad deja expuestas brechas conocidas.
Finalmente, los equipos de red y servidores —como routers, switches e infraestructuras corporativas— continúan siendo objetivos recurrentes. Una vez comprometidos, pueden ser utilizados para interceptar tráfico, alterar configuraciones o interrumpir la disponibilidad de servicios. En muchos casos, estos incidentes están asociados a configuraciones inadecuadas o a la falta de actualización del firmware.
En conjunto, el escenario actual de ciberseguridad refleja una tendencia clara: ataques más automatizados, más personalizados y con un impacto económico creciente, lo que obliga a organizaciones de todos los tamaños a reforzar sus estrategias de prevención, detección y respuesta.
En este contexto, la multinacional española Gigas, especializada en servicios de cloud, ciberseguridad y comunicaciones empresariales, presentó g-Backup Free , una iniciativa gratuita enfocada en ayudar a las empresas a proteger sus servidores físicos o virtuales mediante copias de seguridad gestionadas en la nube.
Esta solución permite resguardar archivos, aplicaciones y sistemas operativos completos, apoyada en tecnología de Veeam y acompañamiento técnico especializado de Gigas. Esto significa que una empresa puede restaurar sus equipos al estado previo a un ataque, una falla crítica o un error humano, reduciendo tiempos muertos y pérdidas económicas.
Según Nacho García Egea, CISO Global del Grupo Gigas, “las empresas son cada vez más conscientes de los riesgos, pero siguen operando con niveles de protección limitados. Facilitar el acceso a herramientas como el backup gestionado es clave para mejorar su capacidad de respuesta y reforzar la continuidad de negocio”.
g-Backup Free se suma a otras acciones impulsadas por Gigas para reforzar la concienciación en materia de ciberseguridad, como la puesta en marcha de una plataforma abierta de formación dirigida a empresas y empleados. Este enfoque permite a las organizaciones identificar vulnerabilidades, consolidar buenas prácticas y mejorar progresivamente su nivel de protección, poniendo el foco en el factor humano como uno de los principales riesgos en los incidentes de seguridad.
Buenas prácticas para protegerse del malware
De acuerdo con los expertos de Gigas, protegerse del malware requiere un enfoque integral que incluya tanto medidas preventivas como reactivas. A continuación, algunas de las mejores prácticas para reducir el riesgo de infección por malware:
- Mantener los sistemas actualizados: Instalar todas las actualizaciones de seguridad y parches disponibles para tu sistema operativo y software
- Instalar software antivirus y antimalware: Utilizar soluciones de seguridad confiables para detectar y eliminar malware en tiempo real.
- No descargar archivos de fuentes desconocidas: Evitar descargar archivos o aplicaciones de sitios no oficiales o sospechosos.
- Tener precaución con los correos electrónicos: No abrir correos electrónicos de remitentes desconocidos ni hacer clic en enlaces sospechosos.
- Realizar copias de seguridad periódicas: Asegurarse de tener copias de seguridad actualizadas de los archivos más importantes en caso de un ataque de ransomware.
- Usar contraseñas seguras: Configurar contraseñas robustas y diferentes para cada servicio, y utilizar autenticación en dos pasos cuando sea posible.
Gigas, como proveedor de servicios cloud y de ciberseguridad, ofrece soluciones de ciberseguridad avanzadas diseñadas para proteger tanto a empresas como a usuarios individuales. Con una infraestructura en la nube segura, firewalls avanzados y sistemas de ciberseguridad, Gigas ayuda a proteger los datos y sistemas, frente a las amenazas actuales





