Entre el trabajo, los hijos y los padres: crece la presión sobre la generación sándwich

CADA VEZ MÁS PERSONAS DEBEN SOSTENER EL CUIDADO DE SUS HIJOS Y DE SUS PADRES MAYORES EN SIMULTÁNEO. EL FENÓMENO, IMPULSADO POR EL ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL, REPRESENTA UNA SOBRECARGA QUE IMPACTA EN LA SALUD, EL TRABAJO Y LA ORGANIZACIÓN FAMILIAR.

El aumento de la esperanza de vida y los cambios en las dinámicas familiares están dando lugar a un fenómeno cada vez más extendido, la “generación sándwich”. El término se utiliza para caracterizar a las personas que, en simultáneo, cuidan a sus hijos y a sus padres mayores.

Se trata de una situación que combina múltiples exigencias y que, en la práctica, suele traducirse en dificultades para conciliar la vida laboral y personal, junto con una sobrecarga emocional y la sensación de falta de apoyo. Según registros de En Casa, los responsables de contratación y contacto directo con la empresa son mujeres, de entre 45 y 65 años, las que actúan como el nexo principal del cuidado.

El cuidado, históricamente resuelto en el ámbito familiar, empieza a mostrar sus límites frente a una tendencia demográfica que se acelera. En nuestro país, la expectativa de vida alcanzó los 77,5 años, según datos de la Organización Mundial de la Salud, mientras que la esperanza de vida saludable se ubica en torno a los 63,7 años.

Las cifras reflejan a una proporción cada vez mayor de personas que transita largos períodos con distintos niveles de dependencia, lo que incrementa la demanda de cuidados sostenidos en el tiempo. El acompañamiento profesional en el hogar puede prolongarse por 10 años, en promedio, especialmente en cuadros de dependencia total como el Alzheimer. Esta extensa temporalidad marca un desafío estructural que, sin apoyo externo, sobrepasa la capacidad de respuesta de cualquier núcleo familiar.

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“Estamos frente a un cambio estructural. Son cada vez más las personas que tienen que responder a las necesidades de dos generaciones a la vez, muchas veces sin herramientas ni red de apoyo suficiente. Esto genera niveles de estrés muy altos y obliga a repensar cómo se organiza el cuidado dentro y fuera de la familia”, señala Felicitas Adaro, directora de En Casa.

El impacto no es solo individual. La generación sándwich también plantea desafíos para el mundo del trabajo y para los sistemas de salud, ante una actualidad donde el cuidado ya no puede ser considerado un asunto exclusivamente privado.

“Cuidar no implica, o no debería, hacerlo todo en soledad. Poder apoyarse en redes, sean familiares o profesionales, es fundamental para que estas responsabilidades no resulten una carga imposible. Cuando hay situaciones de mayor dependencia, contar con acompañamiento especializado mejora la calidad de vida de quien recibe el cuidado y de su entorno”, agrega Adaro.

La nueva longevidad redefine la vida cotidiana. El desafío ya no es solamente vivir más, también es sobrellevar esos años con calidad. Así, el cuidado profesional en el hogar surge como una de las alternativas más valoradas, al conjugar una atención calificada y la tranquilidad de un entorno propio. Este tipo de soluciones, lejos de ser una respuesta de último recurso, aportan acompañamiento y equilibrio tanto para quienes necesitan ser cuidados como para quienes cuidan.