UN MAR NOS SEPARA, PERO HOY NO HAY BARRERAS,
EL SOL DE ESTE DOMINGO A TODOS NOS TOCA,
ANULANDO DISTANCIAS Y VIEJAS FRONTERAS,
TU AMOR, MADRE MÍA, MI ALMA INVOCA.
Cierro los ojos y estoy en tu mesa,
escucho las risas de mis hermanos queridos,
siento tu abrazo, tu suave certeza,
somos, aunque lejos, corazones unidos.
El mapa nos miente, el amor nos encuentra,
la fe nos sostiene en esta espera,
tu voz por el aire dulcemente entra,
y mi alma contigo, mamá, desespera.
Este domingo es un puente de besos,
un lazo invisible que el mundo no rompe,
vivimos de sueños, de amor y de rezos,
hasta que el reencuentro la ausencia derrote.
Beatriz Rodriguez Briceño

