HOY, MIRANDO HACIA ATRÁS, NO IMAGINABA QUE EN UN FUTURO IRÍA A ESCRIBIR UN LIBRO PARA MANDAR A LA MIERDA EL TRABAJO. PONTE EN MI LUGAR. ES MARTES, SON LAS 7:30 A.M. Y VAS EN EL COCHE, JUNTO AL JEFE, CAMINO DEL TRABAJO, A ESA GRIS Y ANODINA OFICINA QUE ESTÁ A LA OTRA PUNTA DE LA CIUDAD, SÍ, AQUÍ, EN MADRID. EN LA RADIO, CARLOS HERRERA HABLANDO DE LAS ÚLTIMAS MEDIDAS ECONÓMICAS DEL GOBIERNO; EN LA CALZADA, COCHES ARREMOLINÁNDOSE ALREDEDOR DE LA PLAZA DE ATOCHA INTENTANDO PASAR EL SEMÁFORO ANTES DE QUE SE PONGA DEFINITIVAMENTE EN ROJO Y EN LA CALLE, ALREDEDOR DEL RETIRO, CORREDORES MADRUGADORES EMPEZANDO EL DIA SIN LUZ NI SILENCIO.
Llegas por fin a la oficina y activas el piloto automático: un “Buenos días” al par de compañeros que ya están sentados en sus puestos; un encendido del ordenador impersonal y un engranaje que empieza a chirriar. Tablas Excel, Informes a Dirección, comida y un par de visitas al baño. Así, hasta las 17:15, momento en el que esperas a que el jefe, con el que has venido en el coche, termine y decida marchar a casa.
Hasta aquí, te parecerá un día normal de un trabajador normal en una forma de vida normal. Trabajo, obligaciones y dinero; pura supervivencia. Pero detrás de esta normalidad, apariencia o simulación, había frustración, desmotivación y por supuesto, sueños. Una fuerza interna que me decía que no, que ese no era mi lugar, que debía hacer algo, moverme, forzar, dejarme llevar, pero no quedarme quieto.
Ahí empezó a fraguarse un cambio, un proceso que implicaba ir desprendiéndome de viejas ideas, formas de pensar y de actuar, para dar paso a alguien honesto, franco y alineado consigo mismo, alguien que, independientemente de cómo se expresaría externamente, necesitaba ser él mismo, o al menos, ir descubriéndose y permitiéndose mostrarse tal y como fuera.
Todo llevó su camino, sus vicisitudes, aventuras y desventuras que me permitieron llegar al lugar que había deseado: trabajar de psicólogo en mi consulta, ayudando a las personas a sentirse mejor consigo mismas, a conocerse, a aliviarles el dolor emocional que las impedía sonreír, ser felices y hacer la vida que deseaban.
Y es aquí, en este día a día, en el que ves a pacientes lo mal que lo están pasando en sus trabajos, donde empezó a forjarse la idea de la creación de un libro, un manual de autoconocimiento, análisis y exploración de uno mismo que genere ese cambio que, tanto en mi caso como en tantos que he conocido y a los que he ayudado a dar, en el fondo, tanto deseamos.
Pacientes que te hablan de lo desmotivados que van a sus trabajos; lo desorientados que se sienten porque lo que hacen no les llenan; lo vacíos que se perciben porque no le encuentran un sentido a ese día a día en el trabajo. Dolor, desilusión y tristeza. Personas que se encuentran desalineadas laboralmente, cuyos valores, formas de ver la vida y propósitos vitales no coinciden con la labor profesional que están realizando.
En definitiva, cuando ves todo ese sufrimiento en consulta, te das cuenta del gran problema oculto, soterrado, velado con el que convivimos y al que hacemos oídos sordos, miramos para otro lado o simplemente, nos hacemos los suecos y activamos el automático para no pensarlo y seguir sufriendo.
Y precisamente por ello, para sacar a la luz, desenterrar y poner nombre a todo ese dolor es por lo que me decidí a escribir “Manda a la mierda tu trabajo”. Para que todas esas personas que se sienten desalineadas, y entre las que yo estuve en su día, no se sientan extrañas, raras y solas. Que sepan que es un problema, que existe, pero además, que conozcan las herramientas psicológicas que les van a ayudar a salir de esa situación y conseguir sus objetivos profesionales y personales.
Cuando empecé a escribir el libro tenía muy claro lo que quería comunicar y de qué manera: aportar herramientas que ayudaran a paliar el dolor que supone toda esta situación usando una estructura en tres partes mediante la cual se plasmaran las fases en las que se dividen el proceso de desalineación y su resolución.
Primero tenía que hablar de la toma de conciencia, de darnos cuenta de nuestra situación, de dónde nos encontramos y de cómo nos sentimos con nosotros mismos. Como ya he dicho, ponerle nombre, conocer su sintomatología y reconocer y asumir que hay un problema.
En segundo lugar, ofrezco un catálogo de estrategias, técnicas y herramientas usadas en terapia para trabajar diversas problemáticas psicológicas que lastran nuestro cambio y nuestra salud mental; hablo de superar traumas, lograr una autoestima sana o de la búsqueda del sentido y el propósito vital, por ejemplo.
Y en tercer lugar, hablo de la acción, de lo importante que es mover el culo, tomar el toro por los cuernos, o el miedo mejor dicho, y empezar a hacer pequeños actos que nos ayuden a ir viendo que avanzamos, sanamos y que somos capaces de lograr aquello que esté alineado con nosotros.
“Manda a la mierda tu trabajo” no es un libro que haya escrito de una sentada, aunque tampoco lo he dilatado excesivamente en el tiempo. Empecé a redactarlo en enero del 2026 y a finales de septiembre de ese mismo año se publicó. Mientras tanto, recurrí a recuerdos, personas y momentos de mi vida que me ofrecieron un marco para ir cuadrando lo que iba escribiendo. En este sentido, cuento con historias, anécdotas y curiosidades tanto personales como de otras personas para ir dándole forma a las distintas temáticas.
Y por último, me gustaría hacer mención de todos los amigos y familiares que me han apoyado en este proceso, ya que, si no hubiera sido por su amor y paciencia, es muy probable que la idea de escribir “Manda a la mierda tu trabajo” todavía estuviera dando vueltas por mi cabeza con su soniquete de “recuerda que hay algo pendiente” y que, como ya te imagina
Por: Carlos Postigo
Carlos Postigo, psicólogo español especializado en desalineación laboral, burnout y bienestar profesional, nos presenta en el siguiente artículo las claves de su nuevo libro “Manda a la mierda tu trabajo”, una declaración de cambio radical no tanto de empleo como de actitud ante la vida laboral.





