SURGE DE UN MONITOREO REALIZADO EN LA RESERVA DE VIDA SILVESTRE URUGUA-Í, QUE ADMINISTRA FUNDACIÓN VIDA SILVESTRE ARGENTINA, POR INVESTIGADORES DEL CONICET Y CURADORES DE ARGENTINAT. EL TRABAJO PERMITIÓ REUNIR EVIDENCIAS PARA RESPALDAR CIENTÍFICAMENTE LA PRESENCIA EN EL PAÍS DE CUATRO ESPECIES DE ARAÑAS YA CONOCIDAS EN OTRAS REGIONES.
Durante un monitoreo de arañas realizado en la Reserva de Vida Silvestre Uruagu-í, que administra la Fundación Vida Silvestre Argentina se registraron cuatro especies que no contaban hasta el momento con registros científicos formales publicados para Argentina: Metazygia yobena, Micropholcus fauroti, Ocrepeira covillei y Syntrechalea boliviensis. El trabajo, realizado por investigadores del CONICET del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN) y curadores de ArgentiNat permitió reunir información y evidencias que pueden respaldar científicamente estos registros y ampliar el conocimiento sobre la distribución de estas especies.
Los especialistas destacaron que esto no significa que sean especies nuevas para la ciencia, sino que son especies ya conocidas y registradas en otros países, pero cuya presencia en Argentina no estaba formalmente documentada en publicaciones científicas.
“En la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í recibimos de manera permanente a investigadores que realizan estudios sobre distintos grupos de especies. Uno de los objetivos del área es justamente promover el conocimiento científico y facilitar las condiciones para que estos trabajos puedan desarrollarse”, señaló Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina.
En la selva misionera muchas especies pasan inadvertidas. Algunas son diminutas, otras viven entre las hojas del suelo y muchas son difíciles de observar incluso para quienes estudian la biodiversidad. Es por ello que, en la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, administrada por Fundación Vida Silvestre Argentina, se reciben periódicamente a biólogos e investigadores para conocer mejor esta diversidad.
“Aunque muchas personas les tienen miedo a las arañas, la gran mayoría de las especies no representa peligro a los seres humanos y son importantes controladoras de las poblaciones de insectos. Mundialmente, se conocen unas 50.000 especies de arañas, pero cada año se descubren unas 1000 especies inéditas; muchas de estas se encuentran buscando en hábitats crípticos, como la hojarasca, o en áreas naturales protegidos y bien preservados, como la Reserva Urugua-í”, destacó Iván Magalhaes, investigador asistente de CONICET en la División Aracnología del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.
Una araña con nombre de Iguazú
El relevamiento también permitió registrar Neochelas iguazu, una especie descrita recientemente por la ciencia y descubierta en el Parque Nacional Iguazú por investigadores del MACN junto a colaboradores internacionales. Su nombre hace referencia a Iguazú y su registro en Urugua-í aporta nueva información sobre la diversidad de arañas argentinas.
Entre las especies encontradas también se destaca una del género Deinopis, una araña con una particular estrategia de caza. En lugar de esperar a sus presas en una tela, construye una pequeña red de seda que sostiene entre sus patas delanteras y utiliza para capturarlas durante la noche.
Cuatro especies de arañas suman sus primeros registros científicos formales para Argentina
Surge de un monitoreo realizado en la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, que administra Fundación Vida Silvestre Argentina, por investigadores del CONICET y curadores de ArgentiNat. El trabajo permitió reunir evidencias para respaldar científicamente la presencia en el país de cuatro especies de arañas ya conocidas en otras regiones.
Durante un monitoreo de arañas realizado en la Reserva de Vida Silvestre Uruagu-í, que administra la Fundación Vida Silvestre Argentina se registraron cuatro especies que no contaban hasta el momento con registros científicos formales publicados para Argentina: Metazygia yobena, Micropholcus fauroti, Ocrepeira covillei y Syntrechalea boliviensis. El trabajo, realizado por investigadores del CONICET del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN) y curadores de ArgentiNat permitió reunir información y evidencias que pueden respaldar científicamente estos registros y ampliar el conocimiento sobre la distribución de estas especies.
Los especialistas destacaron que esto no significa que sean especies nuevas para la ciencia, sino que son especies ya conocidas y registradas en otros países, pero cuya presencia en Argentina no estaba formalmente documentada en publicaciones científicas.
“En la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í recibimos de manera permanente a investigadores que realizan estudios sobre distintos grupos de especies. Uno de los objetivos del área es justamente promover el conocimiento científico y facilitar las condiciones para que estos trabajos puedan desarrollarse”, señaló Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina.
En la selva misionera muchas especies pasan inadvertidas. Algunas son diminutas, otras viven entre las hojas del suelo y muchas son difíciles de observar incluso para quienes estudian la biodiversidad. Es por ello que, en la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, administrada por Fundación Vida Silvestre Argentina, se reciben periódicamente a biólogos e investigadores para conocer mejor esta diversidad.
“Aunque muchas personas les tienen miedo a las arañas, la gran mayoría de las especies no representa peligro a los seres humanos y son importantes controladoras de las poblaciones de insectos. Mundialmente, se conocen unas 50.000 especies de arañas, pero cada año se descubren unas 1000 especies inéditas; muchas de estas se encuentran buscando en hábitats crípticos, como la hojarasca, o en áreas naturales protegidos y bien preservados, como la Reserva Urugua-í”, destacó Iván Magalhaes, investigador asistente de CONICET en la División Aracnología del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.
Una araña con nombre de Iguazú
El relevamiento también permitió registrar Neochelas iguazu, una especie descrita recientemente por la ciencia y descubierta en el Parque Nacional Iguazú por investigadores del MACN junto a colaboradores internacionales. Su nombre hace referencia a Iguazú y su registro en Urugua-í aporta nueva información sobre la diversidad de arañas argentinas.
Entre las especies encontradas también se destaca una del género Deinopis, una araña con una particular estrategia de caza. En lugar de esperar a sus presas en una tela, construye una pequeña red de seda que sostiene entre sus patas delanteras y utiliza para capturarlas durante la noche.
La investigación permitió además observar pequeñas arañas de entre 1 y 3 milímetros que viven entre la hojarasca, como Hexapopha m-scripta, Stemmops belavista, Thymoites puer y Neoxyphinus termitophilus. Debido a su diminuto tamaño y a que pasan gran parte del tiempo ocultas entre las hojas del suelo, son difíciles de observar y fotografiar. El relevamiento permitió obtener imágenes de ejemplares vivos, aportando información sobre estas especies poco conocidas.
También se registraron Loxosceles hirsuta, conocida popularmente como araña del rincón, y Phoneutria nigriventer, conocida como araña bananera, ambas especies de importancia médica.
“Este relevamiento demuestra que todavía hay mucho por conocer en la selva misionera. Y conocer qué especies la habitan es un paso fundamental para entenderla y trabajar en su conservación”, finalizó Fermani.
El estudio también dejó preguntas abiertas. Algunos ejemplares presentan características similares a especies conocidas, pero todavía no pueden ser identificados con certeza. Será necesario realizar nuevos estudios para determinar si corresponden a especies ya conocidas o si podrían tratarse de algo diferente.
Los resultados muestran que la biodiversidad de la selva también está en aquello que casi nunca vemos: especies diminutas, escondidas entre las hojas y bajo la vegetación. Conocerlas permite comprender mejor los ambientes que habitan y aporta información necesaria para conservarlos.
La Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, de 3.243 hectáreas, es uno de los espacios donde, hace casi 30 años, Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja para proteger y conocer la biodiversidad de la selva misionera.





