EL AUMENTO DE DISPOSITIVOS Y EQUIPOS EXIGE MÁS A LAS INSTALACIONES; QUÉ SEÑALES INDICAN QUE ES MOMENTO DE REVISAR O ACTUALIZAR EL SISTEMA ELÉCTRICO.
Aires acondicionados funcionando al máximo, más pantallas por ambiente, electrodomésticos que antes eran un lujo, hoy son parte de la rutina diaria: los hogares argentinos consumen, en promedio, bastante más energía que hace una década. El problema es que muchas instalaciones eléctricas siguen siendo las mismas de hace años, diseñadas para una demanda menor, y no han contado con revisiones preventivas.
“Una instalación no envejece mal por el paso del tiempo en sí, sino porque el consumo que tiene que soportar crece más rápido de lo que fue pensada originalmente, lo cual, sumado a la falta de revisiones periódicas, acelera la aparición de cuadros que propician fallas en la misma”, explicó Fernando Zysman, jefe de Producto de Steck. Según detalló, ese desfasaje entre el diseño concebido y el uso real es la causa más frecuente de problemas eléctricos domésticos, más que una falla puntual de algún artefacto.
Las señales que no deben pasarse por alto
Algunas alertas que suelen aparecer antes de que se produzca un inconveniente mayor son:
● Una térmica que salta con frecuencia sin que haya un cortocircuito evidente.
● Luces que parpadean o pierden intensidad cuando se enciende otro artefacto.
● Tomacorrientes que se sienten calientes al tacto después de un uso normal.
● Un tablero eléctrico con conexiones agregadas de forma improvisada.
● Necesidad de recurrir a alargues o zapatillas de forma permanente para incrementar la cantidad de bocas disponibles en un ambiente.
Cuándo conviene actualizar y no sólo reparar
Desde Steck remarcan que hay una diferencia entre resolver un problema puntual y actualizar el sistema completo: las instalaciones que llevan muchos años sin revisión ni modificación fueron pensadas para una época en la que el hogar promedio tenía muchos menos dispositivos conectados en simultáneo. Sumar equipos nuevos sin revisar la capacidad de la instalación de base es el error más común.
La recomendación es simple: ante cualquiera de estas señales, la solución no pasa por resignar el uso de los equipos sinó por consultar a un electricista matriculado que pueda evaluar la instalación en su conjunto. Una revisión periódica permite anticiparse a los problemas en lugar de esperar a que la térmica, o algo peor, avise que el sistema llegó a su límite.






