LOS MAYORISTAS HABÍAN PUBLICADO UN INFORME EN FEBRERO DE 2025 ALERTANDO QUE LOS CRÉDITOS PERSONALES, CARGADOS DE IMPUESTOS Y ALTAS TASAS, PODÍAN CONVERTIRSE EN UN “SALVAVIDAS DE PLOMO” PARA LAS FAMILIAS. HOY, LA MOROSIDAD ALCANZA NIVELES RÉCORD Y GOLPEA DIRECTAMENTE AL CONSUMO DE ALIMENTOS Y PRODUCTOS DE PRIMERA NECESIDAD. LA ENTIDAD PROPONE MEJORAR LA REGULACIÓN Y QUITAR IMPUESTOS A LOS CRÉDITOS PERSONALES PARA LLEVAR ALIVIO A LOS DEUDORES.
La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) vuelve a advertir sobre el impacto que el creciente endeudamiento de las familias está teniendo sobre el consumo y recuerda que ya había anticipado este escenario hace más de un año.
El 2 de febrero de 2025, CADAM publicó el comunicado “Créditos a los sectores vulnerables: ¿Un salvavidas o un ancla?”, en el que alertaba que las condiciones de acceso al crédito no estaban aliviando a los sectores de menores ingresos, sino que podían profundizar sus dificultades.
Más de un año después, la realidad confirma aquella advertencia. La morosidad de las familias alcanzó niveles récord, con un fuerte deterioro en los créditos otorgados por entidades no bancarias, donde tienen un peso creciente las fintech y billeteras virtuales.
Para CADAM, el problema no puede analizarse solamente desde el sistema financiero: cuando una familia debe destinar una proporción creciente de sus ingresos al pago de cuotas, intereses y cargos, pierde capacidad de compra para alimentos y todos los demás bienes de primera necesidad.
Un crédito que se encarece con impuestos y morosidad
Para CADAM, los bancos y las aplicaciones financieras deben ser reguladas por el Banco Central, y uno de los principales indicadores debería ser la morosidad.
“Cuando una entidad presta mal y acumula incobrables, incorpora ese costo a la tasa de interés. En definitiva, el que paga termina pagando también por el que no paga”, advierten los mayoristas.
Por eso,según CADAM debería evaluarse un sistema que penalice los altos niveles de morosidad con mayores exigencias regulatorias o encajes. “No se trata de controlar las tasas, sino de incentivar un crédito responsable”, señalan.
A esto se suma otro problema: la carga impositiva sobre los créditos. Ingresos Brutos, Sellos y tasas provinciales o municipales terminan aumentando el costo que paga el consumidor.
“Así se genera el combo perfecto: costo del dinero + incobrables + impuestos = crédito caro”, advierte CADAM y agrega:
“Si queremos recuperar el consumo, debemos bajar la morosidad y sacar los impuestos que encarecen el financiamiento de los préstamos personales y regular la morocidad de los bancos y fintech a través del Banco Central”.
En conclusión, cuando el buen pagador paga por el moroso y además financia al Estado, el crédito deja de ser una herramienta para crecer y se convierte en un salvavidas de plomo.






