TERMINÓ LA TERCERA EDICIÓN DE LA SEMANA AZUL, UN ESFUERZO CONJUNTO DE ONGS, FAMILIAS, EMPRESAS Y GOBIERNOS CON UNA AGENDA FEDERAL DE INNUMERABLES ACTIVIDADES PARA VISIBILIZAR DURANTE 7 DÍAS EL AUTISMO Y PONERLO EN LA AGENDA PÚBLICA. COMO SIEMPRE PARA FORTALECER EL 2 DE ABRIL, DÍA MUNDIAL DE CONCIENTIZACIÓN DEL AUTISMO.
De la misma manera que crece el diagnóstico de autismo (400% en los últimos 20 años), la Semana Azul también lo hace: son cada vez más los edificios iluminados, actos, bicicleteadas, maratones, jornadas y distintas acciones de concientización que se generan a lo largo y a lo ancho de todo el país ocupando cada vez más espacio en la conversación pública.
Como ya es tradicional, la semana comenzó con un gesto de alto impacto simbólico: el obelisco iluminado de azul. Luego siguió la jornada “Miradas que conectan”, organizada por TEActiva, donde como todos los años no sólo sirve para dar a conocer las actividades, sino también para reflexionar, intercambiar y debatir sobre los desafíos de esta problemática creciente.
Por primera vez las ONGs firmaron un documento conjunto exigiendo a la dirigencia estadísticas oficiales, la encuesta de opinión pública que se presenta anualmente arrojó datos impactantes, la campaña publicitaria tuvo más presencia que nunca en medios de todo el país y la web www.semanaazul.org registró casi 2 mil actividades. También la tarjeta azul, que no expulsa sino que incluye, se transformó en una herramienta de concientización no solo en el deporte, sino también en otros ámbitos como escuelas, medios o empresas.
Como coordinadores de la Semana Azul, desde TEActiva queremos agradecerles por el apoyo recibido por medios y periodistas. Son nuestros principales aliados en nuestra tarea de visibilizar la problemática. A continuación destacamos algunas de las actividades que consideramos más relevantes.
“Miradas que conectan”: un cruce entre educación, deporte, Estado, derecho y sociedad civil
El lunes 30, en la Facultad de Derecho de la UBA, se realizó la tercera edición de “Miradas que conectan”, el evento de la Asociación Civil TEActiva que marcó el inicio formal de las actividades, y reunió a especialistas, funcionarios, periodistas y referentes sociales en una agenda que abordó el autismo desde múltiples dimensiones. A lo largo del día se desarrollaron paneles sobre educación, Estado, derecho, deporte y experiencias de vida, con la participación de voces provenientes tanto del ámbito técnico como de la experiencia directa.
El panel sobre educación, moderado por la periodista Daniela Blanco, puso el foco en los desafíos de la inclusión escolar, con aportes del psiquiatra infanto juvenil Christian Plebst, la docente Verónica Martorello y Genoveva Ferrero, quien además de su rol institucional en el Consejo de la Magistratura, compartió su experiencia como madre de un niño con diagnóstico de TEA.
El vínculo entre autismo y políticas públicas atravesó uno de los ejes centrales de la jornada. Bajo la moderación de Fernando Carnota, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, expuso sobre el rol del Estado, mientras que en un segundo tramo se sumaron el analista Facundo Nejamkis y el consejero Juan Manuel Valdés, aportando una mirada sobre datos, diagnóstico social y gestión pública.
El rol de las organizaciones tuvo su propio espacio en el panel moderado por Juan Manuel “Rifle” Varela, donde referentes de Brincar, APAdeA, Amigos en Movimiento, PANAACEA, Empujando Límites y TEActiva compartieron el trabajo cotidiano del sector y la necesidad de políticas sostenidas.
También hubo lugar para el deporte como herramienta de inclusión, en un panel moderado por Guillermo Poggi, con la participación de Gonzalo Bonadeo, Hernán Serenelli y Federico Ambrosetti, quien además aportó su mirada como padre.
Por la tarde, el eje se amplió hacia el campo del derecho, con un panel moderado por Claudio Savoia, que reunió a especialistas y actores del sistema judicial como la jueza Dra Marcela De Langhe, miembro del Tribunal Superior de Justicia porteño, y hacia las historias de vida, donde testimonios personales pusieron en primer plano las experiencias concretas de las personas con autismo, sus familias y trabajadores comprometidos con la causa.
El cierre de la jornada incluyó un espacio dedicado al recorrido de TEActiva y a la construcción de la Semana Azul como campaña colectiva, con la participación de referentes de la comunicación, representantes del sector público y privado y organizaciones sociales, consolidando el carácter transversal y comunitario de la iniciativa.
Encuesta nacional: alta visibilidad, bajo nivel de comprensión
En ese marco, se presentó un estudio nacional de la consultora Opina Argentina que sintetiza una de las principales tensiones del presente: el autismo es cada vez más visible, pero sigue siendo poco comprendido.
Los datos son contundentes:
7 de cada 10 argentinos conocen a alguien con autismo
Solo 1 de cada 4 declara comprender bien sus características
El 87% considera que la sociedad no está suficientemente informada El 62% cree que la dirigencia política no está a la altura
El 74% desaprueba decisiones recientes en materia de discapacidad
El informe también confirma la tendencia global que muestra el crecimiento sostenido de los diagnósticos: hoy, 1 de cada 31 niños recibe un diagnóstico dentro del espectro autista, una cifra que refleja tanto una mayor detección como una mayor visibilización.
El punto ciego: sin estadísticas oficiales
Uno de los ejes más críticos que dejó la semana fue el reclamo conjunto de siete organizaciones, que firmaron un documento conjunto reclamando estadísticas oficiales en Argentina.
El planteo no es menor, ya que sin datos sistematizados, el autismo queda por fuera del diseño estructural de políticas públicas.
“Sin datos no hay políticas públicas posibles”, señalaron las organizaciones, que además alertaron sobre un crecimiento de más del 400% en la prevalencia a nivel internacional en las últimas décadas.
El documento fue firmado por referentes del sector como Soledad Sangroniz (Brincar), Horacio Joffre Galibert (APAdeA), Gonzalo De Lorenzo (Amigos en Movimiento), Ricardo Demirci (PANAACEA), Juan Zemborain (Empujando Límites) y Paulo Morales (TEActiva).
La demanda apunta a incorporar indicadores sobre autismo en organismos como el INDEC y en los sistemas de información de salud y educación, como condición básica para dimensionar el fenómeno. Las ONGs proponen comprometer a todos los niveles dirigenciales (nacionales, provinciales, municipales, ministeriales y legislativos) para lograr este objetivo, señalando que ya varios países limítrofes cuentan con esta herramienta indispensable.
La calle como escenario: movilización, comunidad y visibilidad
Como todos los años hubo actos en las principales ciudades del país. En Buenos Aires se volvió a realizar como ya es tradicional en la Plaza Vaticano, bajo la organización de TGD Padres TEA Grupo Promotor, y dejó una de las postales más significativas de la Semana Azul reuniendo a familias, organizaciones y personas con autismo en un espacio abierto de encuentro, concientización y participación. Con actividades al aire libre, información accesible y propuestas pensadas para todas las edades, la jornada combinó cercanía, escucha y visibilización en un entorno amigable.
Hubo presencia de organizaciones del sector, intercambio con el público y momentos de conversación que permitieron poner en común experiencias y desafíos cotidianos. También se sumaron iniciativas como la bicicleteada Marea Azul, que aportaron movimiento y convocatoria, reforzando el carácter colectivo de la jornada.
En ese marco, se destacó la necesidad de avanzar hacia una sociedad más empática e inclusiva, reconociendo que no existe una única forma de autismo, sino múltiples realidades que requieren respuestas diversas y personalizadas. El eje no estuvo solo en visibilizar, sino en la urgencia de garantizar derechos: acceso a la educación, a la salud y a espacios sociales que contemplen la diversidad. La actividad dejó un mensaje claro: la inclusión debe sostenerse todo el año, a través de prácticas, políticas y entornos accesibles y respetuosos.
Tour Azul: una propuesta que crece y promueve la inclusión
Entre las iniciativas de este año se destacó el Tour Azul, una bicicleteada que comenzó el 2 de abril en Plaza Vaticano y que este año llevaron su mensaje integrador pedaleando casi 400km hacia Azul, un lugar simbólico de la Provincia de Buenos Aires durante varias etapas.
La propuesta es impulsada por Empujando Límites, un movimiento que promueve la inclusión a través del ciclismo adaptado en bicicletas-tándem.
Nacido de la experiencia personal de un padre con su hijo en una bicicleta tándem, el proyecto ya cuenta con más de 100 bicicletas adaptadas donadas y más de 135.000 kilómetros recorridos, permitiendo que personas con discapacidad accedan a una vida más activa y participativa.
En ese marco, el Tour Azul invitó a sumarse a pedalear por la inclusión, ampliando el alcance territorial de la Semana Azul y reforzando su carácter participativo.
Tarjeta azul: paremos la pelota, no expulsamos, ni excluimos. Incluimos
Como parte de las acciones de visibilización, la “tarjeta azul” volvió a aparecer por segundo año consecutivo.
La iniciativa, que propone un mensaje simbólico de inclusión (“paremos la pelota: esta tarjeta no te expulsa, te incluye”) con presencia en partidos oficiales del Torneo Apertura 2026 de la Liga Profesional de Fútbol, y comenzó a expandirse a otros ámbitos como escuelas, medios y organizaciones sociales.
Un entramado que crece
La Semana Azul también evidencia la consolidación de un ecosistema: organizaciones sociales, sector privado y actores institucionales articularon de manera sistemática.
En esta edición, la iniciativa siguió sumando partners tanto del sector privado como público. Empresas como Andreani, Diagnóstico Rojas, Adviters y Agens y con el respaldo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y del Consejo de la Magistratura porteño a través de su Observatorio de la Discapacidad. Cabe destacar el apoyo incondicional de los principales medios y periodistas de todo el país, confirmando su tradicional y desinteresado compromiso con las causas nobles.
Andreani dona su logística para llevar la Tarjeta Azul a cualquier punto del país, Adviters desarrolló nuevamente el portal www.semanaazul.org donde se puede consultar todas las actividades de la semana (además de permitir a cualquier organización cargar su propia actividad) y la Agencia Agens desarrolló pro bono la campaña publicitaria que se pudo ver en los principales medios de todo el país.
“Convivencia en Movimiento”, maratón y juegos por el autismo
Ya fuera de la Semana Azul, pero dentro de las actividades del “mes azul” , el domingo 12 de abril se realizará “Convivencia en Movimiento”, una jornada recreativa y deportiva organizada conjuntamente por las ONGs Amigos en Movimiento y TEActiva, pensada para promover la inclusión y la convivencia en torno al autismo.
El encuentro será en el Parque Manuel Belgrano (ex KDT), de 14 a 17:30, e incluirá una feria de actividades, propuestas recreativas para toda la familia y dos instancias de carrera amigable (recorrido corto y largo), además de momentos musicales en vivo.
La iniciativa busca generar un espacio accesible y participativo, donde personas y familias con cualquier condición compartan actividades en un ámbito amable, reforzando el mensaje central de la Semana Azul: visibilizar, comprender y construir una sociedad más inclusiva durante todo el año.
El desafío: pasar de la visibilidad a las respuestas
El balance de la Semana Azul deja una conclusión clara: el autismo ya no es invisible en Argentina. Está en las familias, en las escuelas, en el sistema de salud, en el derecho y en el deporte. Gracias al empuje de los medios de comunicación logramos ingresar a la conversación pública; pero ese avance en visibilidad no se traduce todavía en respuestas estructurales. Esa es una deuda pendiente.
La Semana Azul expone una tensión entre una sociedad que reconoce el tema y lo acerca a su vida cotidiana, frente a un Estado que, según la percepción mayoritaria, aún no logra dar respuestas a la altura.
El desafío hacia adelante es justamente transformar la visibilidad en políticas públicas sostenidas, información de calidad y sistemas de apoyo que acompañen una realidad que ya no puede ser ignorada.
El autismo no es una enfermedad, pero tampoco es solo una condición o un simple diagnóstico. Es un fenómeno social complejo que nos atraviesa transversalmente. Las estadísticas así lo demuestran, y su preocupante avance nos interpela a todos y cada uno.

