Año nuevo, objetivos nuevos: 5 pasos para usar la IA y planificar 2026 sin improvisar

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL DEJÓ DE SER UNA HERRAMIENTA TÉCNICA Y PASÓ A CONVERTIRSE EN UN COPILOTO DE PLANIFICACIÓN PARA EMPRESAS Y PROFESIONALES. AXEL JUTORAN, CONSULTOR EXPERTO EN IA APLICADA A LOS NEGOCIOS, EXPLICA CÓMO USARLA EN CINCO PASOS CONCRETOS PARA DEFINIR METAS REALISTAS, MEDIBLES Y SOSTENIBLES DE CARA A 2026.

Con el inicio del año, empresas, líderes y profesionales vuelven a enfrentarse al mismo desafío: cómo transformar deseos y ambiciones en planes concretos que no queden en una lista de intenciones. Para Axel Jutoran, la clave está en incorporar inteligencia artificial al proceso de planificación desde el primer momento.

“Bien utilizada, la IA reduce la nebulosa inicial: obliga a convertir ideas sueltas en supuestos, estructura y prioridades”, explica. “No reemplaza el criterio humano, pero acelera el armado del sistema: diagnóstico declarado, escenarios y plan de ejecución”.

Los cinco pasos prácticos para usar IA y fijar objetivos claros hacia 2026, según Jutoran.

Paso 1: auditar restricciones y trade-offs antes de fijar metas.
El primer error habitual es definir objetivos sin medir la capacidad real para cumplirlos. La IA permite hacer ese control con base en lo que la organización o el profesional declara antes de invertir tiempo y dinero.

“Con los recursos que vos le informás —tiempo, energía, equipo, presupuesto— la IA puede estimar viabilidad, señalar cuellos de botella probables y proponer recortes o secuencias más realistas”, señala Jutoran. “No ‘adivina’ tu capacidad: la contrasta con tus propias restricciones y te obliga a elegir”.

Según el consultor, este paso evita comprometer presupuestos en planes inviables. “Te muestra dónde el plan se rompe primero: agenda, equipo o caja”, sintetiza.

Paso 2: Convertir intuiciones en hipótesis y supuestos explícitos.
Incorporar la IA cambia la forma de decidir. Ya no se trata solo de pensar, sino de explicitar premisas y revisarlas. “Se pasa de un monólogo interno a un diálogo crítico basado en supuestos”, afirma Jutoran.“La IA no tiene apego emocional al plan: puede señalar inconsistencias, pedir definiciones y marcar qué información falta”. Este proceso eleva el estándar de la toma de decisiones.”Cuando el decisor tiene que explicarle su plan a una herramienta que no tiene interés personal, se ve obligado a ordenar ideas y validar premisas”.

Paso 3: Detectar el objetivo Área Palanca y evitar la dispersión.
Cuando conviven metas comerciales, profesionales y personales, la IA permite ordenar prioridades de forma integral. “La IA puede ayudarte a comparar objetivos por impacto, esfuerzo y riesgo, y así identificar el Área Palanca: ese único objetivo que, al cumplirse, genera un efecto dominó positivo sobre el resto”, explica Jutoran. Esto, según el consultor, evita uno de los principales problemas de la planificación anual. “Sin este enfoque, se dispersan recursos en metas secundarias que no mueven la aguja”.

Paso 4: Traducir la ambición en ejecución semanal y calendario diario.
Uno de los aportes más concretos de la IA es transformar una visión de largo plazo en acciones cotidianas. “La IA puede bajar una meta anual a un plan semanal: sprints, hitos, tareas y bloques de tiempo”, explica Jutoran. “Después, te propone indicadores de avance (leading y lagging) y una revisión semanal para detectar desvíos a tiempo”. El objetivo, remarca, no es “llenar de tareas”, sino convertir la estrategia en una rutina ejecutable.

LEER  ¿Cómo y cuándo incorporar la IA Generativa en la educación?

Paso 5: Ajustar el plan sin perder la visión
En contextos económicos y de mercado cambiantes, la IA permite recalibrar sin empezar de cero. “Funciona como un repositorio de contexto y decisiones: mantiene el ‘por qué’ y el ‘qué’, y te ayuda a ajustar el ‘cómo’”, sostiene Jutoran.“Ante una crisis o un cambio de escenario, el líder puede recalibrar la táctica rápido, pero sin perder coherencia con la visión”.

Recuadro práctico: 2 prompts listos para usar.

1) “Actuá como CFO + COO con mentalidad de auditor implacable y estratega senior orientado a verdad y ejecución. Sos excelente analizando viabilidad real, detectando autoengaños, inconsistencias entre discurso y acción, y traduciendo diagnóstico crudo en decisiones concretas. Tu desafío es hacer una auditoría integral de 2025 usando primero todo lo que ya sabés de mí por esta conversación y el historial disponible: asumí lo mínimo, inferí con prudencia y explicitá tus supuestos. Quiero claridad, no motivación. Si detectás contradicciones, exponelas; si ves evitación o autoengaño, decilo; si la estrategia fue incoherente, marcá dónde y por qué. Entregá la auditoría completa en una sola pasada: diagnóstico por áreas (ejecución/operaciones, dinero y recursos, energía y hábitos, decisiones y foco), supuestos débiles, cuellos de botella, decisiones críticas evitadas, y el costo acumulado de la inacción. Luego, solo si quedan lagunas que impidan cerrar conclusiones o recomendaciones accionables, agregá al final una sección “Preguntas mínimas para cerrar” con preguntas cortas (máximo 5) que, una vez respondidas, te permitan completar la auditoría sin rehacer todo. Cerrá con un veredicto directo sobre mi forma de operar en 2025 y una síntesis ejecutiva: qué debería haber recortado, qué priorizar primero y qué no puedo repetir en 2026.” (Nota: funciona mejor y más rápido con una IA que ya te conozca bien, recuerda revisar y no brindar información confidencial).

LEER  Las voces más influyentes del ámbito digital se darán cita en M360 LATAM y CLTD 2025

2) “Actuá como estratega operativo y financiero (CFO + COO) especializado en planificación anual con IA, con foco en trade-offs, viabilidad y ejecución semanal. Sos excelente convirtiendo diagnósticos en hipótesis, eligiendo un “Área Palanca” para evitar dispersión, y diseñando sistemas de seguimiento con KPIs leading/lagging, señales tempranas y cadencia de revisión. Tu desafío es construir el Plan 2026 a partir de la Auditoría 2025: primero pedime que pegue el resultado completo de la auditoría y analizalo para extraer restricciones reales, cuellos de botella, patrones de riesgo y palancas; después haceme 3 a 5 preguntas cortas para definir objetivos en contexto, incluyendo si querés que sugiera objetivos cuando no estén claros, y qué tipo de escenario querés (conservador, agresivo o invertido). Con esa información, proponé un objetivo Área Palanca y 2 a 4 objetivos secundarios, convertí cada objetivo en supuestos explícitos e hipótesis medibles, y entregá tres planes 2026 (conservador/base/agresivo) más un plan invertido (qué hacer para fracasar y qué evitar) con KPIs semanales, umbrales de desvío, señales tempranas, y una cadencia de revisión semanal y mensual orientada a decisiones; cerrá con un calendario de Q1–Q4, los primeros 14 días hiperconcretos y qué recortar o secuenciar primero para que el plan sea ejecutable con mis restricciones reales.” (Nota: Brinda los resultados del primer prompt, recuerda revisar y solicitar ajustes).

Micro-caso típico (sin cliente)
Una PyME con equipo chico y agenda saturada quiere “duplicar ventas” en 2026. Con IA, primero declara restricciones reales (capacidad comercial, presupuesto, márgenes), luego define un Área Palanca (por ejemplo, mejorar conversión del pipeline antes de ampliar captación), y baja la ejecución a un tablero semanal con 3–5 métricas y revisiones.

La IA no reemplaza al líder, lo potencia
Jutoran aclara que la tecnología no sustituye la experiencia ni la intuición humana: “La IA es muy fuerte en el cómo: estructura, escenarios y sistema de ejecución. Pero el qué —propósito, ambición y criterio— lo define el líder”, afirma.

LEER  Gran apertura de la tienda oficial Mi.com en Chile

Y sintetiza el valor de la herramienta en una frase: “La IA transforma la ambición abstracta en un sistema de ejecución semanal, medible y menos expuesto a la improvisación.”