CON MÁS DE 150.000 CUENTAS DE CLIENTES FINALES, LA COMPAÑÍA FUNDADA POR NICOLÁS GALARZA Y CYNTHIA MULVIHILL SE ENCUENTRA EN PLENA EXPANSIÓN DE SU OPERACIÓN.
Su plataforma permite a instituciones financieras incorporar inversiones en Estados Unidos y un sistema de asesoramiento con inteligencia artificial diseñado para conocer a cada cliente y ofrecer orientación personalizada dentro del marco regulatorio aplicable.
Invertir nunca fue tan accesible. Cualquier persona puede operar acciones y bonos locales, criptomonedas e inversiones internacionales desde una cantidad creciente de plataformas digitales. Para bancos y fintechs, ese escenario plantea un nuevo desafío competitivo: ya no alcanza con ofrecer acceso a más productos. También es necesario ayudar al cliente a navegar esa oferta y decidir qué hacer con su dinero.
Wealth2B cuenta con una plataforma que reúne esas dos capacidades: acceso a inversiones internacionales y asesoramiento personalizado con inteligencia artificial, para que instituciones financieras puedan incorporarlas dentro de su propia experiencia digital y bajo su propia marca.
La compañía ya opera infraestructura utilizada por más de 150.000 cuentas de clientes finales y busca asociarse con bancos, fintechs y agentes del mercado de capitales que quieran ampliar su propuesta de inversión sin tener que construir desde cero la tecnología, la operación y las capacidades de asesoramiento necesarias.
“La industria hizo enormes avances para que invertir sea más fácil. Pero abrir una cuenta de inversión no significa saber qué hacer con ella. En un mercado donde cada vez existen más productos y plataformas, creemos que la próxima ventaja competitiva para las instituciones va a estar en quién logra ayudar mejor a cada cliente a tomar decisiones de inversión coherentes con su situación, sus objetivos y su perfil”, afirma Nicolás Galarza, cofundador y CEO de Wealth2B.
Durante los últimos años, la digitalización redujo significativamente las barreras para acceder a inversiones. Al mismo tiempo, multiplicó la cantidad de alternativas disponibles para el usuario.
El resultado es una experiencia en la que una misma persona puede distribuir su dinero entre diferentes aplicaciones, mercados y tipos de activos, pero enfrentarse a una dificultad mucho más compleja: cómo transformar todas esas posibilidades en una estrategia de inversión.
Cuánto invertir, qué nivel de riesgo asumir, qué activos elegir, cuándo delegar la administración de un portafolio o cómo reaccionar frente a una caída del mercado son decisiones que no se resuelven simplemente agregando más productos a una aplicación.
Para Wealth2B, este cambio modifica también la competencia entre instituciones financieras. El desafío ya no consiste solamente en habilitar una nueva cuenta o sumar inversiones internacionales, sino en construir una experiencia suficientemente útil y personalizada para que el cliente elija mantener allí su relación de inversión.
Hasta hace pocos años, ofrecer un servicio de asesoramiento individualizado implicaba una relación intensiva con un asesor humano. Por esa razón, conocer en profundidad al cliente, seguir su portafolio y acompañarlo en sus decisiones estuvo históricamente concentrado en la banca privada y en clientes de alto patrimonio.
El desarrollo reciente de la inteligencia artificial permite automatizar partes de ese proceso y llevarlas a una escala que antes no era económicamente posible.
Sobre esa oportunidad, Wealth2B desarrolló SmartInvest AI, una plataforma agéntica de asesoramiento de inversiones que construye y actualiza el contexto financiero de cada cliente, incluyendo su perfil de riesgo, objetivos, horizonte de inversión, patrimonio, portafolio e interacciones anteriores.
A partir de ese contexto, el sistema puede responder consultas, identificar información faltante, explicar lo que ocurre con una inversión y generar recomendaciones personalizadas relacionadas con la situación concreta de cada cliente.
No se trata de un chatbot financiero genérico. SmartInvest AI se parametriza de acuerdo con el marco regulatorio y las reglas de asesoramiento aplicables en cada implementación, de manera que sus agentes trabajen sobre información real del cliente y dentro de los límites definidos para el servicio de inversión de cada institución.
“La inteligencia artificial permite empezar a llevar a millones de personas algo que durante décadas estuvo reservado a la banca privada: una experiencia donde alguien conoce tu situación, entiende tus objetivos y puede ayudarte cuando tienes que tomar una decisión. Para una institución financiera, eso significa poder construir una relación mucho más relevante con cada cliente sin que esa capacidad dependa del tamaño de su patrimonio”, señala Cynthia Mulvihill, cofundadora de Wealth2B.
Las instituciones pueden implementar Wealth2B de dos maneras. Mediante integración por API, bancos y fintechs pueden incorporar las capacidades de Wealth2B directamente dentro de sus aplicaciones y experiencias existentes, manteniendo el control sobre la interfaz y la relación con sus clientes. Alternativamente, pueden utilizar una plataforma completa de marca blanca, personalizada con su identidad, para lanzar una experiencia de inversión sin desarrollar toda la infraestructura desde cero.
En ambas modalidades, la institución puede definir qué alternativas de inversión ofrecer a sus clientes, y adaptarla al marco regulatorio aplicable en cada caso.
De esta forma, un mismo cliente puede elegir operar determinadas inversiones por su cuenta o delegar la construcción y gestión de su portafolio de acuerdo con su perfil y objetivos. SmartInvest funciona como la capa que conecta esas capacidades con el contexto de cada persona, ayudándola a comprender sus alternativas y navegar las decisiones que aparecen a lo largo del tiempo.
Para la institución, la propuesta busca resolver en una misma infraestructura dos problemas que tradicionalmente se abordaron por separado: cómo ampliar el acceso a inversiones internacionales y cómo ofrecer asesoramiento personalizado a escala.
La expansión de productos financieros digitales está haciendo que el acceso deje de ser, por sí solo, un elemento diferencial.
Para Wealth2B, la siguiente etapa estará marcada por la capacidad de cada institución de comprender mejor a sus clientes y convertir una oferta cada vez más amplia de productos en una experiencia de inversión simple, personalizada y relevante.
Con su plan de expansión, la compañía busca trabajar con bancos, fintechs y agentes del mercado de capitales que quieran incorporar esa capacidad dentro de sus propios canales y convertir la combinación de inversión internacional y asesoramiento con inteligencia artificial en una ventaja competitiva frente a una oferta financiera cada vez más amplia.





