La casa también se perfuma: cómo los aromas transforman los espacios

ELEGIMOS LOS COLORES DE NUESTRA CASA, PENSAMOS LA ILUMINACIÓN, COMBINAMOS MUEBLES, TEXTILES Y OBJETOS, PERO HAY UN ELEMENTO INVISIBLE QUE TAMBIÉN FORMA PARTE DE LA MANERA EN QUE PERCIBIMOS UN ESPACIO: EL AROMA.

Así como elegimos un perfume para nosotros, los ambientes también pueden tener una identidad olfativa. Y no se trata solamente de que una casa “huela rico”. Un aroma puede transmitir sensación de limpieza, calidez, frescura o confort; puede acompañar distintos momentos del día e incluso convertirse en parte de los recuerdos que asociamos con un lugar.

El olfato tiene una relación particularmente estrecha con la memoria y las emociones. Muchas veces basta con volver a percibir un aroma para que aparezca un recuerdo, una persona o un lugar casi de manera inmediata. Esa capacidad hace que la perfumería ambiental vaya mucho más allá de perfumar: también nos permite construir atmósferas.

¿Un aroma para cada ambiente?
No existen reglas estrictas que indiquen que cada espacio de la casa debe tener un determinado perfil olfativo. Sin embargo, sí podemos pensar el aroma en función de qué hacemos allí y qué sensación queremos generar.

En un dormitorio, por ejemplo, buscaría aromas más serenos, que acompañen ese momento en el que empezamos a bajar el ritmo del día. Perfiles frescos y suaves, lavanda, algunas maderas o incluso acordes de té pueden ayudar a construir una atmósfera más tranquila. Evitaría, en cambio, fragancias demasiado fuertes, llamativas o estimulantes.

En espacios sociales como el living podemos permitirnos algo más expansivo. Cítricos, frutas, flores o combinaciones más luminosas pueden aportar energía y hacer que el ambiente se perciba más vital. Incluso podemos cambiar el aroma según el momento: el mismo living puede sentirse fresco y luminoso durante el día y más cálido y envolvente por la noche.

LEER  DKNY lanza la colección be delicious latte inspirada en la cultura del café de NYC

La cocina merece un tratamiento diferente. Es un espacio naturalmente atravesado por los aromas de los alimentos, por lo que no necesariamente necesita estar aromatizado de manera permanente. Si elegimos hacerlo, lo ideal es que la fragancia acompañe y no compita con esos olores.

Más que preguntarnos “¿qué aroma corresponde a este ambiente?”, podemos hacernos una pregunta mucho más interesante: “¿cómo quiero sentirme cuando estoy acá?”.

La identidad olfativa de una casa
Hay casas que reconocemos incluso con los ojos cerrados. Puede ser el aroma de la madera, del café, de las flores del jardín o simplemente una combinación difícil de explicar que terminamos asociando con ese lugar y con las personas que lo habitan.
De la misma manera que un perfume puede convertirse en parte de nuestra identidad personal, un aroma también puede transformarse en la firma invisible de un espacio.

Esta forma de entender los aromas y su relación con los espacios es también la que me llevó a crear Nardo & Partners, mi marca de perfumería ambiental, donde trabajo sobre este concepto: utilizar el aroma no solo para perfumar, sino también para construir identidad y generar experiencias.

Cómo perfumar sin saturar
Antes de hablar de aromas hay algo esencial: una casa limpia y bien ventilada es siempre el punto de partida. La perfumería ambiental no debería utilizarse para tapar olores, sino para sumar una nueva dimensión al espacio. Primero renovamos el aire; después, perfumamos.

A partir de ahí podemos elegir diferentes formas de aromatización. Los difusores con varillas ofrecen una presencia más constante; las velas suman perfume, luz cálida y el propio ritual de encenderlas; y los sprays ambientales permiten una aromatización más inmediata y puntual.

LEER  KYPROS, tu mejor acompañante este verano

Y hay algo importante: más perfume no significa un ambiente mejor perfumado. Cuando estamos expuestos durante un tiempo a un mismo aroma, nuestro sistema olfativo se adapta y progresivamente dejamos de percibirlo con la misma intensidad. Por eso podemos sentir que “ya no huele” y caer en el error de agregar cada vez más.

Una buena aromatización ambiental no debería invadir. El aroma tiene que acompañar el espacio e integrarse naturalmente a él.

Porque perfumar una casa no es solamente hacer que huela bien. Es sumar una dimensión más a la forma en que la habitamos, la sentimos y la recordamos.

Y quizás la pregunta no sea solamente “¿a qué quiero que huela mi casa?”, sino “¿qué quiero que mi casa cuente de mí?”.

Por Sole Nardo, Médica y Creadora de contenido especializada en perfumería y comunicación olfativa @solenardoscents