EN LATINOAMÉRICA, LA PREGUNTA DE SI LOS BANCOS TRADICIONALES SE SUMARÁN A LAS CRIPTOMONEDAS PASÓ RÁPIDAMENTE DE ¿CUÁNDO? A ¿QUÉ TAN RÁPIDO?
En Argentina y Brasil, instituciones que durante años prohibieron la exposición a las criptomonedas ahora corren para lanzar mesas de operaciones reguladas y servicios de custodia. El apuro no responde a un cambio de ideología o estrategia impulsado desde arriba por los bancos, sino a movimientos legislativos y a la demanda de los propios clientes.
Con el vencimiento del plazo de autorización VASP de Brasil en octubre de 2026 cada vez más cerca, y con los clientes de banca privada demandando cada vez más acceso a activos digitales, los bancos más grandes de la región enfrentan una elección casi existencial: adaptarse o cederles terreno a las plataformas que ya construyeron la infraestructura que ahora intentan replicar a las apuradas.
Según diversos expertos del sector, la colaboración entre las finanzas tradicionales y las plataformas de activos digitales podría acelerar la inclusión financiera en toda la región, en particular en los mercados donde las empresas y los inversores minoristas todavía enfrentan grandes barreras de acceso al capital. A continuación, cinco señales que definen el giro institucional de 2026.
- El plazo de octubre en Brasil obliga a la industria a moverse
El marco de autorización VASP del Banco Central de Brasil —anclado en la Resolución 521 y en las reglas complementarias sobre el perímetro de las stablecoins— es el plazo regulatorio más trascendente en la historia cripto de Latinoamérica. Para octubre de 2026, toda entidad que ofrezca servicios de activos virtuales en Brasil deberá contar con autorización formal o salir del mercado.
Para los exchanges, este es un momento de supervivencia del más apto. Las plataformas que no cuenten con la infraestructura de cumplimiento, las reservas de capital y la resiliencia operativa necesarias para satisfacer los requisitos del Banco Central enfrentan el cierre forzoso o la adquisición. Para los bancos tradicionales, en cambio, se trata de una oportunidad inesperada. Las instituciones que pasaron años construyendo marcos de KYC, AML y custodia descubren ahora que su arquitectura de cumplimiento heredada es exactamente lo que los reguladores les exigen a los actores nativos de cripto.
El resultado es una inversión estructural. Los bancos ya no son los actores lentos que miran desde afuera. Se están convirtiendo en los candidatos más creíbles para la autorización VASP, y lo saben. Las mayores instituciones financieras de Brasil, entre ellas BTG Pactual, Itaú y Nubank, ya avanzaron para integrar infraestructura de stablecoins en sus operaciones de liquidación transfronteriza. Esto significa que el plazo de octubre podría marcar el momento en que la experimentación institucional se convierta en una estrategia consolidada de gestión patrimonial.
- La banca privada es el campo de batalla, y la custodia es el premio
El disparador inmediato de la adopción cripto a nivel bancario no es la demanda minorista, sino la retención de la banca privada. En Argentina y Brasil, los clientes de alto patrimonio que durante años autocustodiaron Bitcoin u otras criptomonedas, o canalizaron capital a través de plataformas cripto offshore, ahora les piden a sus asesores alternativas reguladas y locales. Los bancos que no puedan ofrecerlas corren el riesgo de perder el segmento más rentable de su cartera de clientes.
Por eso, la custodia y los servicios de trading son los primeros productos que lanzan los bancos tradicionales, y no el crédito, ni la emisión tokenizada, ni la integración con DeFi. La custodia es la puerta de entrada porque es el producto que mantiene a los clientes de banca privada dentro del perímetro institucional.
El estándar de lo que significa una custodia de nivel institucional en esta región ya quedó establecido. La presencia regulada de Bitfinex, una de las plataformas de trading de activos digitales más antiguas y prestigiosas—anclada en su licencia de la CNAD en El Salvador y en su posición como la primera plataforma en recibir una licencia bajo la Ley de Emisión de Activos Digitales (LEAD) de El Salvador— demostró que la custodia regulada de activos digitales puede operar con el mismo rigor de cumplimiento que exige la banca privada tradicional.
- El marco LEAD de El Salvador es el modelo a seguir en la región
Mientras Brasil y Argentina transitan las primeras etapas de la integración institucional de las criptomonedas, El Salvador ya construyó la arquitectura que el resto de la región está estudiando. La Ley de Emisión de Activos Digitales —que exige resolver sobre las ofertas tokenizadas dentro de los 20 días hábiles y establece un perímetro legal claro para la emisión de activos digitales— es el marco regulatorio operativamente más preciso de Latinoamérica.
Su relevancia va más allá de las fronteras de El Salvador. Para los bancos regionales y los gestores de activos que evalúan cómo estructurar productos tokenizados, el marco LEAD ofrece un modelo funcional: plazos definidos, protecciones claras para los inversores y un organismo regulador —la CNAD— que demostró poder procesar solicitudes a velocidad institucional.
Bitfinex Securities, una plataforma regulada para la emisión y el trading de valores tokenizados, y subsidiaria de Bitfinex y que posee la primera licencia otorgada bajo este marco, la utilizó para emitir instrumentos tokenizados regulados que combinan la liquidación nativa en blockchain con los estándares de cumplimiento que exigen las contrapartes institucionales. La lección para Argentina, Brasil y Colombia no es que deban replicar el marco de El Salvador al pie de la letra, sino que la claridad regulatoria —y no la permisividad regulatoria— es lo que destraba el capital institucional. Los países que más rápido avancen para ofrecer esa claridad captarán los flujos más significativos.
- Argentina y Colombia están construyendo sus propias puertas de entrada
El giro institucional no es una historia de dos países. Argentina y Colombia están desarrollando, cada una, sus propios caminos hacia la era de la convergencia, moldeados por presiones macroeconómicas y trayectorias regulatorias distintas.
En Argentina, las stablecoins ligadas al dólar ya se incorporaron a partes de la economía digital, a medida que empresas e individuos buscan alternativas frente a la depreciación de la moneda y los controles de capital. El país amplió recientemente su legislación de tokenización para ampliar el acceso al capital y aumentar la participación en el mercado, una señal de que los responsables de las políticas públicas empiezan a tratar la infraestructura de activos digitales como una herramienta de desarrollo económico y no como un riesgo de cumplimiento. Con 12% de penetración mensual de usuarios activos y 5.4 millones de descargas de aplicaciones cripto en 2025, la base minorista de Argentina ya es lo suficientemente grande como para sostener infraestructura institucional a escala.
La trayectoria de Colombia es distinta, pero igual de significativa. Menos del 2% de la población son inversores activos en el mercado bursátil, y los costos bancarios siguen entre los más altos del mundo. Esa brecha estructural es exactamente el entorno en el que los servicios financieros nativos de cripto históricamente crecieron más rápido. Protección, el segundo fondo de pensión más grande del país, ya anunció planes para lanzar un vehículo de inversión con exposición a Bitcoin, una señal de que la adopción institucional en Colombia está pasando de la etapa exploratoria a la operativa.
- El perfil del usuario cripto cambió, y los bancos recién están poniéndose al día
La última dimensión del giro institucional de 2026 es demográfica. El perfil habitual del usuario cripto latinoamericano cambió de manera fundamental, y los bancos tradicionales recién están empezando a comprender qué significa eso para su estrategia de productos.
Según el Lemon 2025 Crypto Report, los usuarios activos mensuales de LatAm crecieron tres veces más rápido que en Estados Unidos en 2025, impulsando un volumen de $730 mil millones, alrededor del 10% de la actividad global. Pero el comportamiento que impulsa ese volumen no es el day trading especulativo. Se trata de la preservación de valor en stablecoins en Argentina y Venezuela, de flujos de remesas transfronterizas en Brasil y México, de cobertura de tesorería corporativa entre empresas medianas, y de la asignación de capital institucional por parte de gestores de activos que buscan exposición regulada a activos del mundo real tokenizados.
Estos no son los usuarios que los bancos tradicionales pensaron contener con sus políticas de prohibición de las criptomonedas. En muchos casos, son clientes propios de esos mismos bancos, que usan infraestructura paralela porque la alternativa regulada no existía. Como demostró Bitfinex Securities a través de su plataforma de emisión tokenizada, la demanda de productos de activos digitales de nivel institucional en Latinoamérica no es especulativa. Es estructural, está creciendo y ya tiene la antigüedad suficiente como para mostrar un historial comprobado.
Los bancos que se muevan primero para satisfacer esta demanda —con custodia regulada, infraestructura de trading conforme a la normativa y ofertas de productos tokenizados que cumplan con los estándares fijados por plataformas como Bitfinex Securities— no solo sobrevivirán al giro institucional de 2026. Definirán lo que viene después.
Jerónimo Ferrer, gerente de desarrollo de negocios para LATAM en Bitfinex, afirma:
“En Bitfinex estamos convencidos de que Latinoamérica tiene una oportunidad doble y poco frecuente: modernizar su infraestructura financiera y, al mismo tiempo, ampliar la participación en los mercados de capitales. El éxito lo forjarán quienes combinen la solidez estructural de la banca tradicional con la infraestructura de alta velocidad de los activos digitales”.





