Turismo, soledad y cibersexo: una reseña de Apartamentos Géminis, de Julio Hardisson

APARTAMENTOS GÉMINIS RETRATA A LOS HABITANTES DEL COMPLEJO TURÍSTICO QUE DA TÍTULO A ESTA NOVELA. ALLÍ, ADOLESCENTES, CAMGIRLS, MAFIOSOS Y MARGINADOS MALVIVEN FALTOS DE AFECTO, AISLADOS: LA INCOMUNICACIÓN GEOGRÁFICA DE AJABO, LUGAR DONDE SE UBICAN ESTOS APARTAHOTELES, SUPONE UNA ISLA DENTRO DE OTRA ISLA.

En este microcosmos abundan chicas que practican cibersexo, con sus directos en plataformas digitales a demanda. La naturaleza le va ganando terreno al hormigón y el desarraigo de los personajes es más que una realidad: es un estado de ánimo.

En su soledad, los personajes intentan generar vínculos, los unos con los otros. Con personas tan partidas como ellos mismos. Aislados y con la Red como única ventana abierta a la que asomarse a otro mundo. Las jóvenes, que poseen perfiles en internet para ofrecer pornografía casera a través de una cámara, son densamente desgranadas en la novela y forman un colectivo mayoritario en el complejo hotelero.

En el libro se nos muestra un cuadro de costumbres minucioso sobre ellas: lenguaje, prácticas, forma de captar clientes, cómo montar el espacio que grabará la cámara y distintas formas de despertar el deseo sexual en hombres –y, a veces, en mujeres– a través de Internet.

La mayoría de camgirls refleja una geografía común: países de lenguas eslavas. Apenas hay chicas de otras latitudes. Este origen se complementa con los matones que las controlan a base de miedo, drogas y violencia. Dicho lugar común sirve para incidir en la soledad y la adicción a las pantallas. Tanto las camgirls como sus clientes se abocan al cibersexo como huida de sí mismos. Se desdibujan como personas, convirtiéndose en objetos sexuales manoseados virtualmente por usuarios anónimos, que les pagan por saciar su sed y para contrarrestar su soledad.

LEER  ¿Y si el problema no es tu pareja, sino tu forma de amar?

En paralelo, surgen otros personajes igual de atrapados que ellas que vagan sin rumbo por los recovecos de los apartamentos Géminis. Estas edificaciones, a su vez, también fueron abandonadas en su día por el turismo de masas. De algún modo, se olvidó que existían. La flora de la zona y las dunas, en cambio, aprovecharon esa dejadez para recuperar el espacio que las construcciones del hombre les arrebataron.

Como resultado, surge un híbrido entre arquitectura y naturaleza en frágil equilibrio. Una combinación única en el complejo turístico de Ajabo. Esta región de una isla innominada, que tiene como trasunto el sur de Tenerife vuelve a cobrar protagonismo, igual que ya lo hizo en Costa del Silencio, opera prima de Julio Hardisson Guimerà. De la visión del espacio como centro de la historia, pasamos en esta nueva novela a personajes perdidos como eje de la narración.

Estructurada en tres partes, casi toda la trama se centra en los apegos y distanciamientos de personajes cuya soledad les deja sin aliento. Para respirar, se hunden en las pantallas o se encierran en sus viviendas. Esperando algo que nunca pasará: el cambio.

Este se vislumbra en la novela después del festival We Villa Experience. Una suerte de evento que mezcla música, drones, espectáculos y una sustancia que coloniza el complejo turístico y que desemboca en una situación extraña. La resaca de esa fiesta sin fin recuerda vagamente a los films de David Lynch. Es decir, los personajes normalizan convivir con sucesos extraños que no necesitan explicación.

Si a un adicto le cortas el suministro de su droga, busca otra. O intenta conectar con otros seres humanos. Huir de la isla sería una manera de escapar de una realidad asfixiante dominada por las pantallas. Sin ellas, el complejo turístico sería una suerte de Alcatraz.

LEER  Volver a vivir

Apartamentos Géminis retrata simultáneamente la reclusión y evasión de personas que prefieren someterse al yugo del cibersexo que afrontar sus propios miedos. Muestra que sus habitantes se aíslan de ellos mismos, de los demás y de un mundo ya de por sí apartado de todo con la frontera marina como barrera.

Levantar la cabeza y salir al exterior depende de ellos.

El autor
Julio Hardisson Guimerà

Profesor en el Grado de Comunicación e Industrias Culturales de la Universidad de Barcelona y codirector de la revista literaria Pliego Suelto. En su trayectoria profesional, artística y académica convergen la lingüística, el diseño, el arte electrónico y los estudios culturales. Es licenciado en Filología Hispánica, máster en Teoría de la Literatura y doctor por la Universidad de Barcelona.

Coordenadas
Julio Hardisson: Apartamentos Géminis│Ed. Tercero Incluido│Barcelona, 2026│ 222 págs.│18€
Apartamentos Géminis es un relato de ficción. Es una especie de laboratorio, un espacio cerrado donde se especula, en clave literaria, metafórica e hiperbólica, acerca de cómo lo digital coloniza subrepticiamente lo real. Coloniza el lenguaje, el modo en que nos relacionamos y nuestra manera de pensar.
En la novela, lo digital, como si fuera un liquen, cubre y penetra el mundo físico y la arquitectura, hasta llegar incluso a la piel y a la psique de los protagonistas.
Se trata de una novela, desde luego, pero todos somos conscientes de que a día de hoy, en gran medida, la tecnología modela y condiciona nuestro modo de vida.