Ahorrar en el segundo semestre: ¿Qué rinde más entre inflación, plazo fijo y dólar?

PARA MUCHAS FAMILIAS ARGENTINAS, EL INICIO DEL SEGUNDO SEMESTRE LLEGA CON UNA PREOCUPACIÓN COMPARTIDA: HACER RENDIR EL DINERO SE VOLVIÓ CADA VEZ MÁS DIFÍCIL. DESPUÉS DE VARIOS MESES DE INFLACIÓN MÁS MODERADA, TASAS DE INTERÉS EN BAJA Y UN DÓLAR QUE VOLVIÓ A MOVERSE DURANTE JUNIO, REAPARECE UNA PREGUNTA QUE ATRAVIESA A QUIENES LOGRARON AHORRAR ALGUNOS PESOS: ¿QUÉ CONVIENE HACER CON ESE DINERO?

La respuesta ya no es tan obvia como hace algunos años. El contexto cambió y, con él, también cambiaron las alternativas para proteger el poder adquisitivo del ahorro.

El segundo semestre es un buen momento para ordenar el ahorro. La inflación viene bajando -fue del 2,1% en mayo, la más baja en ocho meses- y el dólar subió aproximadamente un 5% en junio. Esos dos datos marcan el terreno para decidir dónde guardar los pesos en los próximos meses.

El informe que publica el BCRA, llamado REM -relevamiento de expectativas-, proyecta que la suba de precios siga desacelerándose alrededor del 2% mensual en los próximos meses y cerca del 1,7% en noviembre. El acumulado de esos meses, daría una inflación para lo que resta del año en torno al 11% o 12%. Ese es el número contra el que se mide cualquier forma de ahorro en pesos en lo que queda del año.

En ese escenario, la inflación proyectada funciona como una referencia para evaluar si una alternativa de ahorro logra o no preservar el poder adquisitivo del dinero.

Un plazo fijo tradicional paga hoy alrededor del 20% anual aproximadamente, reinvirtiendo el capital y renovando mes a mes dicho plazo fijo. Eso equivale a cerca del 22% en un año, todavía por debajo de esa inflación proyectada del 23,3%. Dicho de otro modo: el plazo fijo tradicional, por sí solo, no le gana a la inflación esperada.

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La versión que sí la acompaña es el plazo fijo UVA, que ajusta por la suba de precios y suma un extra cercano al 1% anual, aunque suele requerir dejar el dinero inmovilizado por varios meses. Pero, con un dólar subiendo por encima de la inflación, el plazo fijo UVA tampoco da tranquilidad a los argentinos.

El dólar es la otra opción que muchos miran para no perder contra los precios. Tras el salto de junio ronda los $1.500, y el REM lo proyecta cerca de $1.658 para diciembre: un recorrido que, para lo que resta del año, queda en un rango parecido al de la inflación y al de un plazo fijo. En el escenario del REM, comprar dólares no promete ganarle a los precios, y es la opción más volátil de las tres.

Puestas en comparativa, de acá a fin de año las tres opciones se mueven en un rango parecido, del orden del 10% al 12%. Ninguna le saca ventaja clara a las otras. Solo el plazo fijo UVA, atado a la inflación, se aseguraría de acompañar la suba de precios.

También vale recordar que desde febrero las tasas de los plazos fijos tradicionales vienen descendiendo de manera constante. Si esa tendencia continúa, aumentará el riesgo de que estos instrumentos vuelvan a perder contra la inflación, algo que históricamente ocurrió en varias oportunidades.

Hasta acá hablamos de formas de ahorro, es decir, herramientas cuyo objetivo principal es conservar el valor del dinero con un riesgo relativamente bajo y manteniendo liquidez. Invertir es otra cosa: implica asumir un mayor nivel de riesgo con el objetivo de obtener un rendimiento superior a la inflación.

Para quienes buscan ese objetivo aparecen, por ejemplo, los bonos CER, que ajustan el capital por inflación y actualmente ofrecen un rendimiento cercano al 7% anual por encima de la suba de precios. Además de servir para el segundo semestre, pueden mantenerse por plazos más largos y tienen la ventaja de poder venderse cualquier día hábil si el inversor necesita disponer del dinero.

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Nadie sabe con certeza qué va a pasar con la inflación o el dólar en los próximos meses, y está bien que así sea. Lo que sí está al alcance de todas las personas es entender qué rinde cada opción y elegir con calma, sin correr detrás del último número del día. Cuidar el ahorro, al final, es una manera de cuidar la tranquilidad de todos los días.

En definitiva, la educación financiera no consiste en adivinar qué activo va a rendir más, sino en comprender el contexto para tomar decisiones con mayor criterio. Aprender a diferenciar entre ahorrar e invertir, conocer qué ofrece cada alternativa y elegir de acuerdo con los propios objetivos es, muchas veces, más importante que perseguir el mejor rendimiento del momento.

Porque las mejores decisiones financieras no nacen de la urgencia ni de seguir la tendencia del día. Nacen del conocimiento. Y entender cómo funciona la economía es, muchas veces, el primer paso para cuidar el ahorro y construir mayor tranquilidad financiera en el largo plazo.

Sobre Ariel Mamani
Ariel Mamani, con apenas 26 años, se ha convertido en uno de los referentes jóvenes en educación financiera en América Latina. Desde su experiencia como inversor autodidacta y fundador de INVERARG —una empresa dedicada a acercar el mundo de las inversiones a las personas comunes— impulsa una misión que va más allá de enseñar a invertir: democratizar el conocimiento financiero y promover la inclusión económica, compartiendo herramientas prácticas que permitan a cada persona administrar sus ahorros con criterio y confianza.
Su recorrido comenzó a los 19 años, cuando decidió invertir los ahorros de su primer sueldo. Esa experiencia inicial se transformó en una vocación por enseñar a otros lo que aprendió por cuenta propia. Desde el año 2020, más de 20.000 estudiantes de 46 países se formaron con INVERARG, un proyecto educativo con impacto real y sostenido.
Ariel comparte su conocimiento de manera abierta a través de charlas y libros, contenidos educativos y espacios gratuitos de formación, convencido de que la educación es la vía más efectiva para transformar realidades y reducir brechas de desigualdad. Ofrece capacitaciones accesibles donde busca despertar el interés por las finanzas, las inversiones y la planificación a largo plazo. Su objetivo no es solo formar inversores, sino crear una comunidad consciente, informada y capaz de tomar decisiones financieras inteligentes, sin importar el punto de partida. Además, de lograr “ser exitosos”, entendiendo al éxito como motor de cambio para mejorar la vida de las personas. Su mirada joven y pedagógica lo posiciona como una voz fresca dentro del ecosistema financiero.
Autor del libro “Un Centennial Experto en la Bolsa” —que va por su cuarta edición—, coautor del libro “Finanzas Inteligentes”, también fue colaborador en medios como Infobae, DolarHoy, Binance y Rankia, y conferencista en instituciones como el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Actualmente brinda conferencias en ITPA (Escuela Técnica Bilingüe de CABA – Colegio Philips). Además, sus programas educativos cuentan con el aval de la UEAN – Universidad Escuela Argentina de Negocios -.
Formado en el New York Institute of Finance (NYIF) y certificado por la Comisión Nacional de Valores (CNV), Ariel representa a una nueva generación de líderes que entienden las finanzas como una herramienta de transformación social. Con una perspectiva educativa y comprometida, trabaja para que cada vez más personas puedan construir su futuro financiero con autonomía, responsabilidad y propósito.