En el Día Internacional de la Conservación del Suelo, una mirada sobre el recurso natural menos visible y uno de los más determinantes frente al cambio climático

EL CALAFATE, JULIO DE 2026. CUANDO HABLAMOS DE CONSERVACIÓN SOLEMOS PENSAR EN LOS GRANDES DESAFÍOS QUE ENFRENTA NUESTRO PLANETA, COMO LA PROTECCIÓN DE LOS GLACIARES, LA BIODIVERSIDAD, LOS BOSQUES, LOS CURSOS DE AGUA O EL CAMBIO CLIMÁTICO. SIN EMBARGO, EXISTE UN COMPONENTE ESENCIAL PARA EL FUNCIONAMIENTO DE TODOS ESOS ECOSISTEMAS QUE MUCHAS VECES PASA DESAPERCIBIDO: EL SUELO.

Lo que pisamos cada día es, paradójicamente, uno de los bienes naturales menos visibles y, al mismo tiempo, uno de los menos valorados. Sin embargo, de su conservación depende el funcionamiento de numerosos procesos naturales. El suelo regula el ciclo del agua, favorece el crecimiento de la vegetación, alberga una enorme diversidad de organismos y brinda estabilidad a ecosistemas que, como los de la Patagonia austral, presentan un equilibrio especialmente delicado.

En áreas protegidas como el Parque Nacional Los Glaciares, donde el turismo convive con algunos de los paisajes más valiosos del país, cuidar el suelo resulta tan importante como proteger el hielo o la biodiversidad. La circulación permanente de visitantes puede generar compactación, erosión y la aparición de senderos espontáneos que alteran la cobertura vegetal y aceleran los procesos de degradación si no existe una adecuada planificación.

Por eso, el desafío del turismo de naturaleza consiste en permitir que miles de personas disfruten estos lugares extraordinarios sin comprometer su conservación. Alcanzar ese equilibrio requiere infraestructura adecuada, planificación, monitoreo y una gestión permanente de los espacios utilizados por los visitantes.

En Hielo & Aventura trabajamos desde hace años bajo esa premisa. La utilización de pasarelas suspendidas en sectores de bosque permite minimizar el contacto directo con el suelo y proteger la vegetación nativa. Del mismo modo, la consolidación y mantenimiento de senderos en áreas de morrena evita la dispersión del tránsito peatonal y reduce la generación de nuevas huellas sobre áreas sensibles.

LEER  Economía circular en acción: SpacePal transforma locaciones vacías en experiencias

Esto es particularmente importante en un ambiente en constante transformación como el del frente del Glaciar Perito Moreno, donde el retroceso del hielo deja expuestas nuevas superficies sobre las que se inicia la formación de suelo y el progresivo avance del bosque nativo. En este contexto, la morrena constituye un ambiente especialmente frágil y clave para esos procesos ecosistémicos. Su conservación resulta fundamental para comprender la dinámica natural del paisaje y su evolución en el tiempo. Por ello, cada recorrido se desarrolla acompañado por guías especializados, que además de garantizar la seguridad transmiten a los visitantes la importancia de respetar el entorno, permanecer sobre los circuitos habilitados y comprender que cada acción individual contribuye a la conservación del área protegida.

La protección del suelo también forma parte de una gestión ambiental más amplia. Desde la instalación del Refugio Base, en un sector donde el bosque presentaba signos de degradación asociados a décadas de presencia de ganado bagual, la exclusión de estos animales permitió iniciar un proceso natural de recuperación del suelo y de la vegetación nativa. Hoy es posible observar la recuperación de estos ambientes y la regeneración del bosque en áreas que anteriormente se encontraban degradadas, lo que evidencia que la conservación requiere tiempo, planificación y acciones sostenidas.

Este trabajo se complementa con programas de manejo integral de residuos, el monitoreo permanente de las operaciones y la colaboración con la Administración de Parques Nacionales en la protección de los sectores de uso público como los estacionamientos y áreas de acceso al Parque, contribuyendo a reducir riesgos de contaminación y preservar la calidad ambiental del entorno.

LEER  La voz como huella digital: ¿es segura en la era de la IA?

En este sentido, el rol de la concesión no es accesorio, sino un complemento de la estrategia de manejo del área protegida. El trabajo conjunto, hace más de 36 años con la Administración de Parques Nacionales permite sumar capacidades operativas, infraestructura y presencia en el territorio, contribuyendo al cumplimiento de los objetivos de conservación y al cuidado de uno de los ambientes más valiosos del Parque Nacional Los Glaciares.

La experiencia demuestra que el turismo, cuando se desarrolla bajo criterios claros de planificación, regulación y gestión ambiental, no solo no representa una amenaza para la conservación, sino que puede convertirse en una herramienta para fortalecerla. En áreas protegidas de alto valor ambiental, como el Parque Nacional Los Glaciares, la compatibilización entre uso público y preservación del patrimonio natural depende de una gestión responsable, infraestructura adecuada y un monitoreo permanente de los impactos.

El Día Internacional de la Conservación del Suelo nos invita a mirar hacia abajo para comprender mejor el futuro. Porque cuidar el suelo es proteger la base sobre la que se sostienen los glaciares, los bosques, el agua y la biodiversidad de estos ecosistemas únicos. En lugares como el Parque Nacional Los Glaciares, esa conservación es también la condición que permite que las próximas generaciones sigan disfrutando de un patrimonio natural excepcional. En definitiva, se trata de entender que el verdadero desarrollo solo es posible cuando se construye sobre una relación más responsable con el ambiente.

Por Hernán Capone, presidente de Hielo & Aventura