INGOT, LA EMPRESA ARGENTINA DEDICADA AL SERVICIO DE ALQUILER DE CAJAS DE SEGURIDAD PRIVADAS, QUE CUENTA CON 7 SUCURSALES Y LA PRIMERA Y ÚNICA BÓVEDA DE ARTE DEL PAÍS, PRESENTA “LO MÁS VALIOSO”, UNA CAMPAÑA QUE BUSCA CAMBIAR LA MANERA DE HABLAR SOBRE LAS CAJAS DE SEGURIDAD PRIVADAS, HACIENDO FOCO EN NO GUARDAR SOLAMENTE OBJETOS DE VALOR ECONÓMICO SINO AQUELLO QUE, PARA CADA PERSONA, TIENE UN VALOR PROPIO, ÍNTIMO E IRREMPLAZABLE.
Según datos de La Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad (CAESACS), que nuclea a la mayoría de las empresas del sector, hubo un crecimiento del 35% en el último año en la demanda de alquiler de cajas de seguridad privadas en nuestro país y se espera un crecimiento del 40% para este año.
En Argentina, la relación con lo valioso siempre estuvo atravesada por la necesidad de cuidar, anticiparse y proteger. Y es por eso que las empresas toman ese aprendizaje cultural y lo convierten en una propuesta concreta: un servicio privado para resguardar lo que cada persona considera verdaderamente importante. Actualmente hay 14 empresas en Argentina que brindan este servicio como INGOT, Fortress, Tréssor, SkyBox, 901 Box y Bokanz, entre otras.
Algunos ejemplos como Nacho Juliano, quien eligió guardar en INGOT una camiseta firmada por Diego Maradona (https://www.instagram.com/reel/DZOOD0hg2xL/) donde no se trata solamente de una camiseta: es el recuerdo del día en que conoció a su ídolo. Un objeto único, con una carga emocional imposible de reponer.
También Nicolás Pérez, integrante del staff de la Selección Argentina campeona del mundo, con su iniciativa Medalla solidaria: (https://www.instagram.com/p/DW2PVhHBYz6/?hl=es), y las piezas de valor que Claudio Destéfano, periodista, networker y coleccionista, elige resguardar en INGOT, como una camiseta de Boca asociada al mejor abrazo que se dió con su hijo y una pelota vinculada a la final del Mundial 2022, donde Argentina se consagró campeona del mundo.
En los tres casos cambia el objeto, pero no cambia lo que representa: la certeza de que ese recuerdo va a seguir estando disponible y protegido. “No se trata solo de seguridad física, se trata de tranquilidad, de saber que aquello que importa está protegido, disponible y resguardado en un espacio pensado para eso, teniendo en cuenta que algunas cosas se pueden comprar otra vez, y otras no”, dice Juan Piantoni, CEO de INGOT y Presidente de CAESACS (Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad), y señala que “en los últimos meses hubo un gran incremento en las consultas para el resguardo de piezas de arte”.
Según datos de empresas del sector, alquilar una caja de seguridad privada tiene un costo promedio mensual de $70.000 (menos que llenar un tanque de nafta). Las cajas de seguridad privadas ofrecen tranquilidad, ya que tienen altísimos niveles de seguridad gracias a diferentes barreras de protección tecnológicas, mecánicas y biométricas; pueden contratarse por el tiempo que se necesite, sin limitaciones y acceder a los bienes en cualquier momento.
Desde la Cámara, vislumbran que dicho crecimiento se mantendrá en los próximos años, motivados por la penetración del concepto de resguardo y la disminución de la oferta del servicio por la Banca Tradicional. “Partimos de una verdad simple: no todo lo valioso tiene precio. A veces es dinero, a veces es una joya familiar, una escritura, una medalla, una carta, una camiseta firmada, un recuerdo que no se puede volver a conseguir. Una caja de seguridad no es solo infraestructura: es confianza, privacidad, continuidad, es el lugar donde una persona decide proteger algo que no quiere perder, no quiere exponer o no puede reemplazar”, cierra Piantoni.
En definitiva, la proliferación de cajas de seguridad privadas es un síntoma de la época: un recurso al que cada vez más personas recurren y que se consolida como una alternativa dentro de lo que es la prestación del servicio, que ya dejó de ser algo innovador, pasó a ser ya un estándar de seguridad, de servicio y de tranquilidad para los usuarios.





