MOTIVED COMBINA FUNDAS MAGNÉTICAS CON INHIBIDOR DE SEÑAL, PROTOCOLOS INSTITUCIONALES Y PROGRAMAS DE FORMACIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO. EL OBJETIVO ES MEJORAR LA ATENCIÓN, LA CONVIVENCIA Y EL CLIMA DE APRENDIZAJE, SIN QUE LAS INSTITUCIONES TENGAN QUE CUSTODIAR DISPOSITIVOS NI AUMENTAR SU CARGA OPERATIVA.
En un contexto donde crece la preocupación por la distracción digital en las aulas, la startup MotivEd desarrolló un programa institucional que combina fundas magnéticas, capacitación y acompañamiento para gestionar el uso del celular en escuelas. El programa ya fue implementado en 10 colegios de Argentina y Uruguay, alcanzando a más de 2.000 alumnos.
La iniciativa cuenta en Argentina con el apoyo de la Red Itínere, una red educativa fundada por Darío Álvarez Klar. Los primeros resultados reportados por las instituciones muestran mejoras en la atención y participación en clase, una reducción de las distracciones asociadas al celular y un clima escolar más tranquilo.
Según las pruebas PISA 2022, Argentina, Uruguay y Chile se encuentran entre los tres países con mayor nivel de distracción por el uso del celular en clase a nivel global entre más de 80 países evaluados; un fenómeno que impacta en la atención, el aprendizaje y la convivencia dentro del aula. En paralelo, diversas investigaciones académicas, como la de University of Texas demostraron que la sola presencia del celular, aunque no se utilice, reduce la capacidad de atención y memoria de trabajo.
En ese contexto, surge MotivEd, una propuesta pionera en Latinoamérica que combina fundas de cierre magnético que bloquean la señal de los dispositivos, con un programa de formación sobre hábitos digitales y uso responsable de la tecnología dirigida a familias y alumnos. La empresa busca resolver este desafío no con prohibiciones vacías, sino con soluciones claras y pedagógicas, y con una implementación diseñada a medida para cada colegio.
A diferencia de otros modelos, el alumno conserva su celular durante toda la jornada, pero guardado dentro de una funda individual que bloquea la señal y evita el acceso permanente a notificaciones. Cada institución define los momentos y espacios en los que el dispositivo puede utilizarse con fines pedagógicos, manteniendo reglas claras sin necesidad de gestionar, almacenar o custodiar cientos de teléfonos. De esta manera, se reduce la tentación de tener el celular disponible de forma constante, al tiempo que se disminuye la carga operativa para docentes y equipos de gestión.
“El problema no es el celular. El problema es que hoy el celular compite por la atención de los alumnos durante toda la jornada escolar. Y la atención es la materia prima del aprendizaje y de los vínculos”, explica Nicolás Viñales, cofundador de MotivEd.
Según directivos y docentes de instituciones que ya implementaron el sistema, comenzaron a observarse cambios en la dinámica escolar en pocas semanas, incluyendo mejoras en la atención y participación en clase, así como en la convivencia y vínculos interpersonales.
“Antes usábamos un sistema de cajas, y si bien funcionaba, era más complejo desde lo operativo. Teníamos que gestionar cientos de dispositivos y los teléfonos seguían sonando y actuando como distractores. Con el sistema de fundas de MotivEd, cada alumno guarda su celular, lo bloquea y lo conserva durante los períodos que estipulamos. Eso simplificó mucho la dinámica del colegio y mejoró la interacción social de los chicos en los recreos”, explica Fernanda Presno, directora del Instituto Preuniversitario (PREU) de Montevideo, uno de los primeros colegios en implementar el programa en Uruguay.
Más allá de una herramienta concreta: un cambio en la dinámica escolar
El plan piloto que comenzó en Argentina tuvo una duración de tres meses y se implementó en la red de colegios que integran la Red Itínere con el objetivo de medir el impacto del programa, previo y post implementación, bajo distintas variables como la atención en clase, la convivencia y el bienestar de los estudiantes.
Desde la Red Itínere destacan que el objetivo no es solo implementar una herramienta, sino trabajar sobre el vínculo de los estudiantes con la tecnología. “No creemos en prohibiciones aisladas. El objetivo no es controlar a los chicos, sino acompañarlos a desarrollar autonomía y hábitos digitales saludables. Cuando se integra a un proceso educativo, deja de ser una restricción y ahí es donde realmente estamos educando”, explica Darío Álvarez Klar, fundador de la red y especialista en educación.
MotivEd contará además con el acompañamiento de la organización de padres Manos Libres, que se integrará al programa con charlas y contenidos para familias y alumnos, con foco en el uso responsable de la tecnología y la construcción de hábitos digitales saludables.
El desembarco de MotivEd en la región se da en un contexto donde cada vez más sistemas educativos están avanzando en políticas para regular el uso del celular en las escuelas. Distintos países comenzaron a avanzar en regulaciones o restricciones de su uso en centros educativos, como Francia, Brasil, Chile, Corea del Sur, Holanda y distintas jurisdicciones de Estados Unidos. En América Latina, el debate comenzó a crecer con fuerza en los últimos años, marcando un punto de inflexión donde la discusión ya no pasa por si el celular debe estar o no en las aulas, sino por cómo gestionarlo de manera efectiva dentro de la jornada escolar.





