Día Mundial del Cáncer de Piel: prevenir, detectar y cuidar la piel todo el año

CADA 13 DE JUNIO SE CONMEMORA EL DÍA MUNDIAL DEL CÁNCER DE PIEL: LA PIEL ES UN ÓRGANO ACTIVO, SENSIBLE Y VULNERABLE QUE NECESITA CUIDADO, CONTROL Y PROTECCIÓN SOSTENIDA DURANTE TODO EL AÑO.

El cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente en el ser humano y su incidencia continúa en aumento. La mayor exposición solar, los cambios en los hábitos al aire libre y la falta de protección adecuada explican gran parte de este crecimiento. Antes se lo asociaba sobre todo a personas mayores, pero la realidad del consultorio muestra otra cosa: cada vez vemos pacientes más jóvenes, incluso menores de 30 o 40 años. En mi experiencia, la paciente más joven que operé tenía 22 años.

Este cambio obliga a reforzar la fotoeducación desde edades tempranas. El daño solar es acumulativo, comienza en la infancia y muchas veces se subestima porque sus consecuencias aparecen años después. Por eso la prevención no puede quedar asociada solo al verano: tiene que sostenerse durante todo el año, incluso en la vida cotidiana, cuando la exposición parece menor pero sigue impactando sobre la piel.

No todos los cánceres de piel son iguales

Existen distintos tipos de cáncer de piel, con comportamientos y tratamientos muy diferentes. El carcinoma basocelular es el más común y suele tener crecimiento lento; aunque raramente produce metástasis, puede generar daño local si no se trata a tiempo. El carcinoma espinocelular tiene mayor riesgo de diseminación y aparece con frecuencia en zonas expuestas al sol, especialmente en personas de edad avanzada. El melanoma, aunque menos común, es el más agresivo y responsable de la mayoría de las muertes en gente joven por cáncer de piel.

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Por eso, ante cualquier cambio en la piel, una lesión que no cicatriza, una herida que sangra o un lunar que luce distinto a los demás —el llamado “signo del patito feo”—, la consulta dermatológica no debe postergarse. Son cinco minutos al año con el dermatólogo que pueden significar doce meses de tranquilidad.

El impacto del diagnóstico y el cambio de hábitos

Recibir un diagnóstico de cáncer de piel genera un impacto emocional. Es una enfermedad oncológica que requiere atención médica especializada, pero cuando se detecta a tiempo la mayoría de los casos tiene pronóstico favorable. La información, la consulta rápida y el inicio oportuno del tratamiento son claves para lograr mejores resultados.

Un diagnóstico también es una oportunidad para cambiar hábitos. No alcanza con tratar la lesión: hay que modificar la forma en que nos vinculamos con el sol y con nuestra propia piel. La prevención debe dejar de ser una conducta ocasional del verano y convertirse en una práctica cotidiana, durante todo el año.

La piel cuenta con mecanismos propios de defensa, reparación del ADN y control celular que actúan para evitar la aparición de tumores. Esas funciones solo pueden desplegarse de manera eficaz si se reduce o elimina la exposición al agente que causa el daño. En el caso del cáncer de piel no melanoma, la principal noxa es la radiación ultravioleta del sol.

Después de un diagnóstico comienza otra etapa: incorporar una fotoprotección activa, integral y sostenida. No se trata únicamente de evitar recurrencias —quien tuvo un cáncer de piel tiene mayor probabilidad de desarrollar otro, por eso el seguimiento periódico es clave—, sino también de darle a la piel las condiciones necesarias para reparar el daño acumulado. Aproximadamente el 80% de los cánceres de piel no melanoma se localizan en cabeza y cuello, las zonas más expuestas durante todo el año (Academia Americana de Dermatología). Protegerlas debe ser una prioridad.

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La prevención se construye todos los días

La prevención empieza por la fotoeducación: entender que el daño solar es acumulativo, que comienza en la infancia y que no existe un bronceado saludable. También implica incorporar el uso diario de protector solar, ropa adecuada, sombreros y anteojos con filtro UV.

La dermatología preventiva incorporó los fotoinmunoprotectores orales, con compuestos antioxidantes como el Polypodium leucotomos, que cuenta con varios estudios clínicos que muestran un efecto fotoprotector moderado, y otros como el licopeno, el té verde o el resveratrol, con reciente evidencia de su efecto fotoprotector. No reemplazan al protector solar tópico, pero pueden complementarlo en pacientes con antecedentes de daño solar o cáncer de piel, siempre bajo indicación dermatológica.

Tecnología, controles y detección temprana

La medicina también avanzó en el diagnóstico y el tratamiento. La inteligencia artificial se consolidó como una aliada para la detección temprana, al ayudar en el análisis de imágenes clínicas. En los casos que requieren cirugía, técnicas como la cirugía micrográfica de Mohs permiten examinar los márgenes del tumor en tiempo real, conservar la mayor cantidad posible de tejido sano y lograr altas tasas de curación, algo especialmente importante en zonas visibles como el rostro. En los diagnósticos más severos, los avances en inmunoterapia y terapias personalizadas también ampliaron los horizontes de tratamiento.

Ninguna tecnología reemplaza lo esencial: mirar la piel, conocerla y consultar a tiempo. Los controles dermatológicos periódicos, cada tres a seis meses según el tipo de lesión o los antecedentes personales, son una herramienta central. Y el cuidado no termina en la superficie: dormir bien, sostener una alimentación equilibrada, reducir el estrés y realizar actividad física regular también contribuyen al equilibrio del organismo y a la inmunidad cutánea.

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Una conciencia que debe sostenerse todo el año

En el marco del Día Mundial del Cáncer de Piel, el mensaje es uno: la detección temprana salva vidas, pero la conciencia cotidiana es la que marca la diferencia. Cuidar la piel no es evitar el sol ni dejar de disfrutar el aire libre; es aprender a hacerlo con responsabilidad.


Leisa Molinari, médica dermatóloga, especialista en cáncer de piel y cirugía micrográfica de Mohs. Fundadora del Centro Médico de la Piel y de Leisa Skin Science, desarrolladora de Piel Protec. M.N. 116.628. @dra.leisamolinari