EL MERCADO GLOBAL DE CUIDADO DE MASCOTAS HA DEJADO DE SER UN NICHO DE CONSUMO SECUNDARIO PARA CONSOLIDARSE COMO UNO DE LOS SECTORES ECONÓMICOS MÁS DINÁMICOS, ESTABLES Y DE MAYOR CRECIMIENTO A NIVEL MUNDIAL. CON UN VALOR ESTIMADO DE USD 181.910 MILLONES EN 2025 Y UNA PROYECCIÓN DE EXPANSIÓN QUE ALCANZARÁ LOS USD 283.670 MILLONES PARA EL AÑO 2033, EL SECTOR “PET” DEMUESTRA UNA RESILIENCIA ÚNICA ANTE LOS CICLOS ECONÓMICOS. SIN EMBARGO, LA VERDADERA REVOLUCIÓN NO RADICA ÚNICAMENTE EN EL VOLUMEN DE FACTURACIÓN, SINO EN UN CAMBIO PROFUNDO EN LAS DEMANDAS DE LOS CONSUMIDORES: LA SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL.
El subsector de productos sustentables para mascotas, valorado en USD 35.100 millones en 2024, se proyecta que prácticamente duplicará su tamaño hasta alcanzar los USD 72.600 millones en 2034, creciendo a una tasa del 7,6% anual. Este ritmo de crecimiento supera al del mercado general y está impulsado de manera directa por el fenómeno de la “humanización de las mascotas”. Al ser considerados miembros de pleno derecho de la familia, los tutores —particularmente las generaciones Millennial y Gen Z, donde la tenencia de perros alcanza el 66%— exigen que los productos y servicios de sus compañeros animales cumplan con los mismos estándares éticos y ecológicos que aplican para sí mismos.
El impacto ambiental de la población de mascotas es un factor que los consumidores conscientes ya no están dispuestos a ignorar. Diversas investigaciones revelan que la tenencia de animales domésticos conlleva un costo ecológico significativo: emisiones de carbono (perro promedio), 770 kg CO2e anuales; emisiones de carbono (perro Grande), hasta 2.500kg. CO2e anuales.
Frente a esta realidad, el consumidor actual evalúa de forma crítica la cadena de valor de las marcas, desde el origen de las materias primas hasta el embalaje y el consumo de recursos en los servicios de cuidado.
En este contexto de transformación, como un caso de estudio paradigmático de cómo la tecnología y el diseño industrial pueden alinearse con los objetivos medioambientales del consumidor moderno, es el de Lavakan empresa que ha desarrollado cabinas de baño automatizadas y manuales para mascotas que atacan directamente uno de los puntos de mayor consumo de recursos en la higiene canina: el agua. “Un baño tradicional para mascotas puede llegar a consumir hasta 200 litros de agua por sesión. El sistema de Lavakan reduce este consumo de manera drástica, utilizando en promedio 35 litros por baño mediante un sistema de agua pulverizada y descalcificada, lo que representa un ahorro de hasta el 75% en comparación con los métodos convencionales”, comenta Stephanie Watson, founder de Lavakan Argentina.
Este enfoque no solo reduce la presión sobre los recursos hídricos locales, sino que optimiza el proceso de negocio bajo un esquema de economía circular y eficiencia de recursos:
- Optimización de insumos: El sistema automatizado de dosificación de las cabinas permite mezclar el agua con el champú de forma precisa, reduciendo el desperdicio de producto en un 40% en comparación con un baño manual.
- Cosmética vegana: Alineado con las demandas de consumo ético, la marca utiliza formulaciones de champús veganos, naturales y libres de parabenos, disminuyendo la toxicidad de las aguas residuales.
- Materiales de larga vida útil: Las cabinas están construidas íntegramente en acero inoxidable, garantizando una durabilidad prolongada de los equipos y minimizando la generación de residuos metálicos o tecnológicos por obsolescencia programada.
El modelo de Lavakan demuestra que la sostenibilidad ambiental no es un costo operativo, sino una ventaja competitiva y un motor de rentabilidad. La combinación de servicios eficientes (“Pet Spa”) y venta de productos (“Pet Shop”) bajo un formato de franquicia permite a los nuevos emprendedores acceder a un mercado en plena expansión con una inversión optimizada y una propuesta de valor clara para el consumidor ecológicamente consciente.
La eficiencia en el uso de agua (35 litros frente a 200) y la reducción en el consumo de champú disminuyen de forma directa los costos variables por servicio, aumentando el margen de contribución de cada baño. Al mismo tiempo, la propuesta de bienestar animal basada en la ozonoterapia y el secado de bajo ruido (reducción del 50% de la contaminación acústica para la mascota) responde a la tendencia de humanización y cuidado de la salud animal.
El desafío para el sector “pet” en los próximos años será consolidar estas prácticas sustentables mediante certificaciones independientes y auditorías transparentes que eviten el riesgo de greenwashing. Sin embargo, iniciativas como las de Lavakan marcan el camino hacia una industria donde el cuidado de los animales de compañía ya no tenga que realizarse a expensas de la salud del planeta.






