EL DOLOR DE ESPALDA QUE PERSISTE PUEDE SER MÁS QUE UNA SIMPLE MOLESTIA, PODRÍA INDICAR UNA ENFERMEDAD REUMATOLÓGICA LLAMADA ESPONDILOARTRITIS AXIAL. ESTA CONDICIÓN INFLAMATORIA, SI SE DETECTA A TIEMPO Y SE INICIA UN TRATAMIENTO ADECUADO, PUEDE MEJORAR SIGNIFICATIVAMENTE EL PRONÓSTICO Y PREVENIR DAÑOS IRREVERSIBLES.
El signo principal de esta enfermedad es un dolor en la parte baja de la espalda que, a diferencia de un dolor común, suele presentarse con el reposo, especialmente durante la noche o después de estar sentado por mucho tiempo. Comienza habitualmente en adultos jóvenes, menores de 45 años.
La espondiloartritis axial es una enfermedad inflamatoria crónica progresiva que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas (SI), que conectan la parte baja de la columna vertebral con la pelvis. Esto provoca dolor y rigidez en la zona lumbar, las caderas y los glúteos. También puede afectar otras articulaciones del cuerpo, así como tendones y ligamentos. Provoca inflamación, generando dolor crónico y problemas de movilidad.[1]
Una enfermedad que va más allá del dolor de espalda
Todos los años, el primer sábado de mayo se celebra el día mundial de la espondiloartritis axial (EspAax), con el objetivo de concientizar a la población sobre esta enfermedad y su impacto en la calidad de vida de las personas. Este año, la Federación Internacional de la EspAax (ASIF, por sus siglas en inglés) promueve como lema “No solo dolor de espalda”[2] para visibilizar que la enfermedad va más allá de ese síntoma: se trata de una afección inflamatoria crónica que puede afectar mucho más que la columna vertebral. Además de dolor y rigidez, las personas con espondiloartritis axial pueden experimentar fatiga, movilidad reducida y afecciones relacionadas. Muchos de estos síntomas son invisibles, pero tienen un impacto real en la vida diaria.
Síntomas
Los síntomas de la enfermedad varían de persona a persona pero la mayoría de las veces incluyen:
- dolor lumbar persistente durante más de 3 meses;
- dolor y rigidez, que mejoran con la actividad y el ejercicio y empeoran con el descanso, especialmente rigidez nocturna y/o al levantarse que dura 30 minutos o más;
- dolor que responde bien a los antiinflamatorios no esteroides (por ejemplo, ibuprofeno, naproxeno, meloxicam, etc);
- dolor, rigidez e inflamación en otras articulaciones[3].
“Es muy frecuente que esta condición inicie en pacientes adultos jóvenes, menores de 45 años de edad. Por eso, cualquier paciente que experimente dolor lumbar de tipo inflamatorio, es decir, que empeora con el reposo y mejora con la actividad física, y que persista por más de tres meses, debería consultar a un reumatólogo” explica la Dra. Emilce Schneeberger, médica de planta de la Sección Reumatología y jefa del Departamento de Docencia e Investigación del Instituto de Rehabilitación Psicofísica de CABA (MN 84464).
¿Qué factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad?[4]
La enfermedad es de origen inmunológico. Los antecedentes familiares y la genética pueden ser importantes; existe una mayor probabilidad de desarrollarla si un familiar directo la padece.
El HLA-B27, un marcador genético, suele estar presente en pacientes con EspAax. Sin embargo, tener este gen no significa que se vaya a desarrollar la enfermedad; simplemente indica una mayor probabilidad de padecerla. Si bien históricamente se la consideró, erróneamente, una enfermedad predominantemente masculina, la espondiloartritis axial afecta por igual a hombres y mujeres.
La importancia del diagnóstico temprano
La detección temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para controlar la enfermedad, detener el daño en las articulaciones, la progresión radiográfica y preservar la capacidad funcional, mejorando así la calidad de vida. “Además, es importante recordar que esta enfermedad es sistémica, lo que significa que puede afectar otros órganos y sistemas del cuerpo. Si no se controla adecuadamente, la inflamación persistente puede aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares, lo que hace aún más importante consultar a un especialista en reumatología para que defina el diagnóstico y el manejo oportuno”, agrega la profesional.
El tiempo promedio para diagnosticar la enfermedad solía ser de más de 7 años desde la aparición de los primeros síntomas. Sin embargo, gracias a una mayor concientización, ese período se redujo a la mitad, llegando a aproximadamente 3.5 años, según datos de la Sección de Reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica. Por eso, es fundamental realizar un diagnóstico oportuno en esta enfermedad, ya que en los pacientes que son diagnosticados tempranamente, se logra un mejor control de la actividad de la enfermedad, deteniendo el daño estructural, mejorando la capacidad funcional y optimizando la validad de vida.
“Sabemos que la mayoría de las personas pueden experimentar dolor de espalda en algún momento de su vida, pero hay ciertos aspectos que merecen nuestra atención. En el caso de la espondiloartritis axial, el dolor de espalda tiene características inflamatorias. Por ejemplo, suele afectar a personas jóvenes y, lo que es importante, suele empeorar cuando están en reposo, especialmente por la noche, dificultando la calidad del sueño. Sin embargo, el dolor suele mejorar cuando hacen ejercicio, lo que ayuda a aliviar los síntomas. Es importante reconocer estas características para arribar a un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado”, expresa la Dra. Schneeberger.
Tratamiento y manejo de la enfermedad
El objetivo del tratamiento radica fundamentalmente en controlar los síntomas de la enfermedad, lo cual general mejores desenlaces.
“El tratamiento de la espondiloartritis axial se realiza de manera escalonada, dependiendo de la intensidad de los síntomas y cómo responde cada paciente. Es muy importante que quienes la padecen mantengan hábitos saludables, como una alimentación equilibrada, controlar su peso, dejar de fumar y hacer ejercicio regularmente” recomienda.“El primer paso en el tratamiento son los antiinflamatorios no esteroides (AINEs), que no solo ayudan a aliviar el dolor, sino que también contribuyen a controlar la inflamación. Si los síntomas no mejoran, existen otras opciones terapéuticas, como los medicamentos biológicos y sintéticos dirigidos, que pueden marcar una gran diferencia en el pronóstico de estos pacientes. Hay evidencia sólida que respalda la efectividad de estos tratamientos en aliviar los síntomas, reducir la actividad de la enfermedad, detener el daño estructural mejorando la función y calidad de vida de quienes la padecen” agrega Schneeberger.
Impacto en la calidad de vida y la importancia del acompañamiento
Un diagnóstico tardío demora el acceso a un tratamiento adecuado de la enfermedad e impacta notablemente en la calidad de vida de los pacientes[5]. El 64% de las personas con espondiloartritis axial sufre de depresión y el 75% tiene dificultades para encontrar trabajo o más probabilidades de dejar de trabajar.[6]
El dolor y la rigidez típicos de la enfermedad hacen que, incluso las tareas diarias más sencillas, se conviertan en un obstáculo importante para los pacientes: manejar, limpiar la casa, jugar con hijos/nietos, etc.
“Esta enfermedad impacta de manera directa en lo laboral ya que afecta a personas jóvenes, en plena etapa productiva. El dolor y la fatiga producen ausentismo frecuente y reducen la productividad” alerta Mariana Cambiasso, presidenta de la Asociación Civil Argentina de Personas con Enfermedades Reumáticas (ACAPER). “En muchos casos exige adaptación constante, ya que muchos deben cambiar de trabajo si este implicaba cargar peso o permanecer en una misma postura (sentado o de pie) por tiempo prolongado. El estigma es otra dificultad a la que se enfrentan los pacientes: al ser una ‘discapacidad invisible’ los empleadores o compañeros pueden no comprender la gravedad de los síntomas” agrega.
Además, se suma el impacto psicológico y emocional.“Los pacientes muchas veces sienten incertidumbre, vinculada a la ansiedad sobre el futuro o al miedo a perder autonomía. Los trastornos de ánimo, como la depresión, o el aislamiento social, afectan la vida cotidiana de quienes conviven con esta enfermedad” cuenta Cambiasso, y destaca que el acompañamiento es clave para los pacientes. Y eso fue lo que impulsó la creación de ACAPER, la primera y única asociación argentina que forma parte de la Federación Internacional de Espondiloartritis (ASIF).
“Nuestro objetivo es poder funcionar como puente fundamental entre el diagnóstico médico y la vida real del paciente en nuestro país. Actuamos como representantes locales de los estándares de cuidado globales” expresa su referente.
ACAPER trabaja fundamentalmente en la concientización y educación sobre la enfermedad con el fin de llegar a diagnósticos cada vez más tempranos. “Trabajamos fuertemente para acompañar a los pacientes y creemos que es clave empoderar para transformar. Más allá de la contención emocional, también cumplimos un rol clave educándolos sobre tratamientos, en la defensa de sus derechos a través de asesoramiento legal y mediante espacios que promueven el bienestar integral” concluye.
[1] https://medlineplus.gov/spanish/ankylosingspondylitis.html
[2] About World AS Day. Axial Spondyloarthritis International Federation. Disponible en: https://asif.info/worldasday/
[3] https://www.niams.nih.gov/es/informacion-de-salud/espondilitis-anquilosante
[4] ¿Por qué la gente padece espondiloartritis axial? Axial Spondyloarthritis International Federation. Disponible en: https://asif.info/about-axspa/
[5] https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/ankylosing-spondylitis/diagnosis-treatment/drc-20354813
[6] https://asif.info/wp-content/uploads/2022/03/MF_ASIF_DD_report_v17_es-LA_HiRes.pdf

