LAS CELEBRACIONES DE FIN DE AÑO PUEDEN INTENSIFICAR SENTIMIENTOS DE SOLEDAD, AISLAMIENTO, ANSIEDAD, MELANCOLÍA O ESTRÉS, EN PARTICULAR EN QUIENES VIVEN SOLOS O ATRAVIESAN ESTA ETAPA CON REDES DE APOYO LIMITADAS. EN ESTE CONTEXTO, EL BIENESTAR EMOCIONAL SE CONSTRUYE A PARTIR DE TRES FACTORES CLAVE: LOS VÍNCULOS, EL ENTORNO Y LA CALIDAD DEL CUIDADO PROFESIONAL.
Desde Centro Hirsch, institución referente en el cuidado integral de personas mayores, advierten que las fiestas no deberían ser un momento de riesgo emocional, sino una oportunidad de encuentro y contención, siempre que exista planificación y acompañamiento adecuado.
“Las fiestas pueden tener un impacto significativo a nivel emocional en las personas mayores. Por eso es importantísimo considerar sus necesidades y planificar estas fechas teniendo en cuenta su red, el lugar donde vive y las posibilidades reales de compartir con otros”, explica Emilce Schenk, coordinadora del Equipo Psicosocial de Centro Hirsch.
El valor de los vínculos: estar presentes y escuchar
Según Schenk, la presencia y la escucha activa siguen siendo pilares fundamentales durante las fiestas.
“Estar con la persona mayor, visitarla, incluirla en celebraciones y reuniones familiares, pero también darle un espacio para que pueda hablar y contar sus cosas, es clave. Muchas veces, en la rutina diaria, no se habilita ese tiempo de escucha, y eso impacta directamente en el bienestar emocional”.
Además, remarca la importancia de respetar los límites físicos y emocionales:
“Cuando se planifican encuentros familiares, es importante cuidar los horarios, las distancias y prever espacios de descanso para evitar la fatiga. Y si los sentimientos de tristeza o soledad persisten, siempre es fundamental contar con el acompañamiento de un equipo de salud mental”.
El entorno importa: comunidad, naturaleza y bienestar
El entorno físico también cumple un rol central. En Centro Hirsch, el espacio verde, seguro y cuidado, junto con el trabajo cotidiano del equipo profesional, favorece la reducción del estrés, mejora el estado de ánimo y estimula la socialización.
“El entorno que ofrecemos tiene un impacto significativo en el bienestar emocional. No se trata sólo del espacio verde, sino también de las actividades, las propuestas de los profesionales y la posibilidad de generar oportunidades constantes de encuentro”, señala Schenk.
“Con el tiempo, se va construyendo una comunidad Hirsch, y eso mejora notablemente la calidad de vida de las personas mayores”.
El acceso a la naturaleza, agrega, aporta beneficios concretos: mejora la calidad del sueño, ayuda al manejo de la ansiedad y genera espacios de tranquilidad, algo que muchas veces resulta difícil de lograr en contextos urbanos donde el aislamiento es mayor.
El rol del cuidado profesional durante las fiestas
El acompañamiento profesional adquiere un valor diferencial en momentos emocionalmente sensibles como las fiestas.
“El cuidado profesional cumple un rol fundamental en el acompañamiento emocional, desde la escucha, la empatía y la validación de las emociones”, explica Schenk.
A diferencia de los vínculos familiares, que muchas veces están atravesados por historias largas y conflictos, el cuidador profesional puede sostener situaciones complejas desde un lugar de objetividad y experiencia.
“Puede acompañar tanto dentro de un festejo familiar, siendo un soporte para que el encuentro se desarrolle de la mejor manera, como cuando la persona mayor está sola, compartiendo desde un lugar afectuoso, pero siempre profesional”.
Durante diciembre, Centro Hirsch refuerza su propuesta institucional con actividades recreativas y significativas: conciertos y coros, propuestas de baile, escritura de cartas y mensajes, actividades en la piscina y encuentros semanales pensados para fortalecer los vínculos.
“Son actividades optativas, pero en general tienen mucha concurrencia. Generan alegría, conexión y un impacto positivo en el estado anímico”, cerró Schenk.

