CADA 14 DE NOVIEMBRE, SE CONMEMORA EL DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES, UNA FECHA QUE BUSCA CONCIENTIZAR SOBRE ESTA ENFERMEDAD QUE AFECTA A APROXIMADAMENTE 830 MILLONES DE PERSONAS EN EL PLANETA Y QUE, SEGÚN LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS), SEGUIRÁ EN AUMENTO EN LAS PRÓXIMAS DÉCADAS.
En Casa, empresa especializada en el diseño e implementación de soluciones de internación domiciliaria y atención integral en el hogar, en el marco de la concientización que promueve el Día Mundial de la Diabetes, advierte -según estimaciones- que en Argentina una de cada diez personas vive con diabetes, y que el 40% desconoce su diagnóstico. En muchos casos, el desafío no está solo en el tratamiento médico, sino en cómo sostener hábitos saludables y una buena calidad de vida, especialmente en la adultez mayor.
En adultos mayores con diabetes avanzada, los desafíos son más complejos. En Casa trabaja diariamente con pacientes que requieren un monitoreo constante de glucosa, manejo riguroso de la medicación y atención de las comorbilidades asociadas, como enfermedades cardiovasculares, depresión, neuropatías o lesiones de la piel que obligan a que la familia o cuidadores cuenten con soporte profesional interdisciplinario (médico, psiquiatra, enfermería), ya que las tareas de cuidado convencionales pueden no bastar.
“La información, el seguimiento y la contención son pilares fundamentales para vivir bien con diabetes. Un control integral incluye monitoreo, alimentación equilibrada, ejercicio regular y apoyo emocional, tanto del entorno familiar como de los equipos de salud”, explica Eugenia Mendez, Directora Médica Corporativa de En Casa.
La diabetes no impide una vida plena. Con información, acompañamiento y disciplina, es posible prevenir complicaciones y mantener autonomía durante muchos años. Los enfermeros y cuidadores domiciliarios desempeñan un papel crucial en la atención de adultos mayores con diabetes avanzada:
- Monitorizar la glucosa con regularidad siguiendo pautas médicas.
- Administrar medicamentos con precisión, respetando dosis y horarios.
- Adaptar la alimentación con control de carbohidratos y variedad nutritiva.
- Incluir actividad física moderada y adecuada según capacidades.
- Controlar el descanso, la hidratación y realizar controles médicos periódicos.
- Detectar en forma temprana posibles complicaciones.
Además de contar con personal capacitado en el hogar, es esencial educar a pacientes y familiares. Esto incluye:
- Capacitación en el uso de dispositivos médicos como glucómetros y otras tecnologías.
- Técnicas de cuidado de los pies para prevenir lesiones y complicaciones adicionales.
- Fomentar hábitos alimenticios específicos que ayuden a controlar la diabetes, así como la importancia del ejercicio y un estilo de vida activo.
- No debemos olvidar que el esfuerzo combinado de enfermeros, cuidadores y la red familiar puede mejorar significativamente la calidad de vida del paciente. Trabajar en equipo es clave para superar los desafíos de la diabetes avanzada.
“Es bueno también señalar algunos mitos que conviene desterrar. Uno de los más comunes es creer que la diabetes solo aparece en personas con sobrepeso o en edades avanzadas. También es erróneo pensar que la medicación sustituye el cuidado alimentario o que la enfermedad impide disfrutar de comidas fuera de casa o de actividades sociales”, completó Mendez.
Cada vez más personas mayores acceden a servicios de atención integral en domicilio, facilitando la adherencia al tratamiento y la cercanía con el entorno familiar. Vivir con diabetes no significa vivir limitado: con acompañamiento profesional y decisiones conscientes, es posible construir una vejez activa, digna y con bienestar.

