INSTANTES ETERNOS
VIENEN A MI
COMO RETAZOS DE TERNURA,
CON AROMAS A SALVIA
Y VIOLETA,
CON CANDOR E INQUIETUD.
Parecían surgir
de extraños confines,
donde tu piel
se presentaba como manantial,
trayéndome frescura
y susurros motivantes.
Instantes eternos
que se perpetuaron
en abrazos inconfundibles
y besos suaves,
con sabor a chocolate.
Instantes supremos
soplos de vida,
que se guarecieron
de tormentas,
para proyectar la luz.
ZAIDA JUÁREZ
SANTIAGO DEL ESTERO, ARGENTINA


