La IA ya optimiza rutas y operaciones, pero la logística todavía necesita criterio humano

EN PLENA TRANSFORMACIÓN TECNOLÓGICA DEL SECTOR, LAS EMPRESAS DESCUBREN QUE LA EFICIENCIA YA NO DEPENDE SOLO DE AUTOMATIZAR PROCESOS. LA EXPERIENCIA OPERATIVA, LA CAPACIDAD DE RESOLVER IMPREVISTOS Y LA TOMA DE DECISIONES HUMANAS SIGUEN SIENDO CLAVES EN LA LOGÍSTICA REAL

Durante años, gran parte de la conversación sobre innovación logística estuvo asociada a automatización, robots, depósitos inteligentes y operaciones cada vez más digitalizadas. Sin embargo, a medida que la inteligencia artificial comienza a incorporarse en procesos concretos de planificación y operación, aparece una conclusión menos visible, pero cada vez más clara dentro del sector: la logística todavía depende fuertemente de las personas.

Hoy, la IA ya se utiliza para optimizar rutas, prever demoras, reorganizar operaciones frente a cambios de demanda, detectar desvíos y mejorar la planificación diaria. Incluso empieza a ganar terreno en tareas vinculadas al análisis predictivo y la simulación de escenarios operativos.

Pero cuando la operación sale a la calle, la realidad sigue siendo mucho más dinámica que cualquier algoritmo.

Cortes de ruta, cambios climáticos, demoras inesperadas, modificaciones de último momento, problemas de coordinación o necesidades específicas de cada cliente forman parte de situaciones donde la experiencia humana continúa siendo determinante para sostener la eficiencia operativa.

Según el informe “The State of AI” de McKinsey, las compañías avanzan cada vez más en la incorporación de inteligencia artificial dentro de sus operaciones, especialmente en áreas vinculadas a análisis predictivo, planificación y optimización de procesos. Sin embargo, el estudio también advierte que el impacto real de estas tecnologías depende en gran parte de la capacidad de las organizaciones para integrar la experiencia humana dentro de la toma de decisiones y la operación diaria.

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“La inteligencia artificial aporta velocidad de análisis y capacidad de anticipación, pero la logística real todavía requiere algo que la tecnología no reemplaza: criterio operativo y capacidad de adaptación en tiempo real”, señala Eduardo Sanchez Villagrán, Gerente de Ingeniería de Celsur.

En paralelo, el avance de la IA también está modificando el perfil de los equipos logísticos. Las compañías empiezan a demandar profesionales capaces de interpretar información, tomar decisiones más rápidas y coordinar operaciones cada vez más complejas, donde conviven herramientas tecnológicas con gestión humana.

El foco ya no está únicamente en automatizar tareas, sino en construir operaciones más flexibles, resilientes y preparadas para reaccionar frente a escenarios cambiantes. En ese contexto, la tecnología funciona como soporte para mejorar decisiones, pero no elimina la necesidad de conocimiento operativo.

“La logística es una actividad donde siempre existe un componente imprevisible. Ahí es donde la experiencia de las personas sigue siendo central para resolver situaciones críticas, coordinar equipos y mantener la continuidad operativa”, agregan desde Celsur.

El cambio más importante, entonces, no parece estar en reemplazar personas por tecnología, sino en combinar inteligencia artificial con capacidad humana para tomar mejores decisiones en menos tiempo.

Y en un sector donde cada minuto impacta en costos, tiempos y abastecimiento, esa combinación empieza a convertirse en una de las principales ventajas competitivas de la nueva logística.

Fuente: McKinsey – The State of AI