Emprender con propósito: ¿Cómo puede la ciencia inspirarse en los ecosistemas más extremos para transformar la agricultura?

LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA SON PILARES ESENCIALES PARA CONSTRUIR UN MODELO DE DESARROLLO PRODUCTIVO SOSTENIBLE Y CON MIRADA TERRITORIAL. NO HAY FUTURO POSIBLE SIN UNA ARTICULACIÓN ESTRATÉGICA ENTRE CONOCIMIENTO, ESTADO Y SECTOR PRIVADO. CON ESA CONVICCIÓN, CONVERSAMOS CON JULIA MENSA, UNA EMPRENDEDORA QUE ENCARNA ESA VISIÓN DESDE SU TRABAJO DIARIO.

Julia es fundadora y CEO de Nunatak Biotech, una startup de base científica que desarrolla soluciones agrícolas inspiradas en ecosistemas extremos. Con formación en Ciencia Política, especialización en inteligencia artificial y una carrera que cruza los sectores público y privado, lidera hoy un equipo que diseña biotecnología para enfrentar los desafíos del cambio climático, con foco en cultivos que se adaptan a condiciones hostiles.

Su recorrido, su mirada sobre el rol de la ciencia en el diseño de un modelo productivo más resiliente, y su apuesta por soluciones pensadas desde el territorio, dialogan directamente con los valores: innovación con propósito, conocimiento aplicado, y desarrollo arraigado en lo local.

¿Qué fue lo que te impulsó a fundar Nunatak Biotech y apostar por la ciencia como motor de transformación?
Me impulsó la convicción de que podemos usar la ciencia, la tecnología y la naturaleza como herramientas para resolver problemáticas ambientales urgentes, como la degradación de los suelos. Nunatak nace con la misión de promover una agricultura más resiliente y sustentable.

¿Cómo es emprender un proyecto basado en ciencia en la Antártida?
Nunatak se inspira en la naturaleza austral resiliente y también considera diversos ambientes extremos. En el futuro podrían ser volcanes o incluso el fondo del océano. Observamos dónde la vida se abre paso a pesar de condiciones adversas. De la naturaleza aprendemos, y creemos que esos ecosistemas nos muestran dónde buscar soluciones a problemas complejos.

¿Por qué es importante desarrollar ciencia y tecnología pensadas desde nuestras propias condiciones territoriales?
Es fundamental poner en valor la diversidad de nuestros territorios. La biodiversidad local, combinada con ciencia, tecnología y el conocimiento de las comunidades, nos permite crear soluciones relevantes que, además, sean escalables y compatibles con otras regiones y condiciones climáticas.

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¿Qué rol debería tener la ciencia en el diseño del futuro productivo de Argentina?
La ciencia debe tener un rol central. Combinada con tecnología y visión estratégica, nos permite correr los límites de lo posible y crear soluciones innovadoras para los desafíos productivos, sociales y ambientales, integrando desarrollo e innovación.

Desde tu experiencia, ¿qué hace falta para que el conocimiento científico se transforme en soluciones reales para los territorios?
Hace falta articular mejor a los distintos actores del ecosistema: científicos, emprendedores, inversores y comunidades. La colaboración entre estos mundos permite que el conocimiento científico se traduzca en soluciones concretas con impacto real en la economía y el ambiente.

¿Estás desarrollando actualmente algún proyecto que, inspirado en ambientes como la Antártida, pueda aplicarse a cultivos en climas hostiles como los de Tierra del Fuego?
En Nunatak desarrollamos soluciones inspiradas en ambientes extremos que ayudan a los cultivos a establecerse mejor en condiciones hostiles, como la salinidad, promoviendo suelos más sanos y productivos. Tierra del Fuego es uno de esos territorios que nos inspiran a crear tecnologías para la agricultura en climas desafiantes.

¿Qué limitaciones encontrás al emprender en biotecnología desde Argentina y qué fortalezas tenemos para hacerlo?
Una de las principales limitaciones es el acceso a capital internacional y la dificultad para que los desarrollos científicos locales ganen visibilidad global. Sin embargo, contamos con enormes fortalezas: talento científico de primer nivel, una biodiversidad única y una cultura emprendedora resiliente e innovadora.

¿Qué le dirías a quienes hoy están formándose en ciencia y quieren crear soluciones emprendiendo desde sus propias regiones?
Que encuentren un problema relevante que los apasione. Que no tengan miedo de pedir ayuda, de formar alianzas y de rodearse de personas que los estimulen y los hagan crecer. No es necesario saber todo: lo importante es construir el equipo adecuado y disfrutar el proceso de crear algo con propósito que entrega valor al mercado.