Tres mesas, una estación

HAY VERANOS QUE SE ANUNCIAN CON ESTRIDENCIAS Y OTROS QUE SE DESLIZAN, SUTILES, EN LA CADENCIA DE UN MEDIODÍA LUMINOSO. EN LA CIUDAD, LA TEMPORADA ESTIVAL ENCUENTRA SU MEJOR EXPRESIÓN EN LA MESA: EN ESOS MENÚS DE DOS PASOS QUE CONDENSAN EL ESPÍRITU DE LA ESTACIÓN CON PRECISIÓN Y ENCANTO. TRES PROPUESTAS, TRES PERSONALIDADES Y UN MISMO HILO CONDUCTOR: LA FRESCURA COMO LUJO CONTEMPORÁNEO.

En Pony Summer Lunch, la impronta es relajada pero contundente. La idea de un principal que dialoga con un helado artesanal como epílogo habla de una sofisticación sin rigideces. Las ensaladas despliegan su paleta verde con guiños clásicos y giros actuales: la Caesar se resignifica con trucha ahumada y queso sbrinz, mientras que los tomates reliquia encuentran en la burrata y el aceto balsámico una armonía que celebra el producto desnudo y perfecto. La versión con pollo rotisserie, queso azul y dressing de patagonzola aporta profundidad, una caricia intensa que equilibra la ligereza estival.

Las opciones más sustanciosas no pierden elegancia: burgers en pan brioche con panceta crocante y queso Lincoln, milanesas con rúcula y harissa, ciabattas perfumadas con pesto y hongos. Incluso las pizzas —napolitana o con rúcula y mortadela— evocan ese verano italiano que vive en el imaginario colectivo. El cierre con helado Dolce Morte, cremoso y voluptuoso, es una declaración de principios: el placer puede ser simple y, al mismo tiempo, exquisito.

En Nuestro Secreto, la narrativa cambia de tono. Aquí el verano se susurra entre hierbas frescas y técnicas precisas. El menú invita a elegir entre entrada y principal o principal y postre, como si la experiencia fuera una composición musical donde cada comensal decide el ritmo. Las mollejas con cremoso de arvejas y papines aplastados conjugan rusticidad y refinamiento; las croquetas de kale con emulsión de pimientos y aioli de sriracha revelan un espíritu contemporáneo, atento al pulso vegetal.

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La ensalada de hojas amargas con hummus de remolacha, feta y huevo a baja temperatura es un bodegón moderno, cromático y sensual. En los principales, el bife de chorizo con cremoso de hinojo y salsa criolla reafirma la identidad argentina con elegancia sobria. La pesca con hongos y alcaparras, en cambio, apuesta por la sutileza marina, mientras que los rigattoni con manteca de salvia y mascarpone evocan la placidez de una sobremesa italiana bajo el sol.

Los postres, delicados y frescos, celebran la estación sin excesos: pastel tres leches con helado de frutilla o una selección de sabores que prolongan la sensación de ligereza. Aquí el verano es fragancia verde, mantel impecable y copas que tintinean suavemente.

Elena, por su parte, ofrece una lectura más audaz y cosmopolita. Las entradas trazan un recorrido vibrante: tomates reliquia con burrata y aguachile, paté de hígado con pimientos de temporada y focaccia, o trucha patagónica a baja temperatura con crema de coliflor y ajada de nduja. Hay técnica, hay carácter y hay una búsqueda deliberada de contraste.

Entre los principales, el pacú al Josper con manteca de chipotle y limón conjuga fuego y frescura; los rigatoni al huevo con camembert tibio y vinagreta de zucchini y menta son pura seducción cremosa; el solomillo de cerdo con boniato y frutas asadas revela un equilibrio entre dulzor y acidez, tan propio de la cocina contemporánea. El postre —peras en hibiscus con sorbet de yogurt y almendras o la opción de helado— es un final etéreo, floral, casi poético.

Tres espacios, tres formas de narrar el verano. En todos, la estacionalidad no es un recurso discursi
vo sino una convicción. El producto fresco, las hierbas recién cortadas, las cocciones precisas y las combinaciones que respetan la identidad de cada ingrediente construyen una experiencia que trasciende el mero almuerzo ejecutivo.

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Porque el verdadero lujo, en estos mediodías largos y vibrantes, no radica en la opulencia sino en la armonía. En esa capacidad de cada cocina para capturar la luz del verano y servirla en un plato con belleza, sofisticación y elegancia.

Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello