EN LA GEOGRAFÍA POLÍTICA Y SOCIAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS AYRES SE NOS PRESENTAN, HOY, TRES CAMINOS MUY DIFERENTES. TRES REALIDADES QUE CONVIVEN BAJO EL MISMO CIELO BONAERENSE PERO QUE PARECEN PERTENECER A CONTINENTES DISTINTOS.
Vicente López es, quizás, el municipio más cercano a un ideal de desarrollo y crecimiento sostenido. Edificios modernos, espacios públicos cuidados, infraestructura que acompaña la calidad de vida cotidiana. Allí la imagen de modernidad no es un relato: es el resultado de planificación, inversión y continuidad en políticas urbanas e infraestructura que han sabido atraer y retener capital humano y económico.
La Plata, capital provincial, muestra una dualidad inquietante. El centro urbano late con plena actividad: universidades, comercios, vida cultural, instituciones públicas y privadas que le dan dinamismo. Sin embargo, a pocos kilómetros, su periferia evidencia una realidad muy distinta: barrios con infraestructura precaria, transporte deficitario, inseguridad, calles sin asfaltar y servicios que llegan tarde o no llegan. Es una ciudad partida en dos: una que avanza y otra que queda detenida.
Moreno encarna el extremo más dramático. Un municipio con potencial humano y geográfico, pero que hoy se encuentra detonada en su estructura urbana, en su tejido social y en su calidad de vida. Falta de inversión, políticas discontinuas, ausencia de planificación y un Estado local que muchas veces se ve superado por la magnitud de los problemas. Aquí, la modernidad es una promesa lejana, y la urgencia es el pan de cada día.
Estos tres escenarios no son anécdotas aisladas. Son un espejo de lo que ocurre en toda la provincia: desigualdades profundas que coexisten bajo una misma administración provincial, con municipios que avanzan y otros que retroceden.
Los bonaerenses debemos plantearnos, con urgencia, qué provincia queremos. Y para eso, debemos interpelar de frente a la política:
•¿Qué han hecho hasta ahora para revertir estas brechas?
•¿Qué modelo de provincia proponen para los próximos 20 años?
•¿Van a seguir administrando la desigualdad o van a construir un proyecto común?
Porque no alcanza con culpar al pasado, a la herencia o al contexto económico e internacional. La verdadera pregunta es si hay decisión política para planificar con visión provincial y no solo municipal.
Es tiempo de un plan maestro bonaerense que:
•Potencie los municipios como motores de desarrollo.
•Reconvierta y revitalice las que están estancados.
•Rescate y reconstruya las que hoy están detonados.
Vicente López, La Plata y Moreno son tres advertencias. El futuro de la provincia dependerá de cuál de esos caminos elijamos como modelo. Y esa elección no la hace solo la política: la hacemos todos, con nuestro voto, con nuestra voz y con nuestra participación activa en el destino de la provincia.
Porque Buenos Ayres no puede ser un mosaico roto de oportunidades dispersas: debe ser un territorio integrado, equilibrado y proyectado al futuro. Y eso empieza hoy, preguntándonos en voz alta:
¿Qué provincia queremos? ¿Y qué estamos dispuestos a hacer para conseguirla?
Luis Gotte
La trinchera bonaerense, MDP
luisgotte@gmail.com
Coautor de Buenos Ayres Humana I: la hora de tu comunidad (Ed. Fabro, 2022); Buenos Ayres Humana II: la hora de tus intendentes (Ed. Fabro, 2024); y en preparación: Buenos Ayres Humana III: La Revolución Bonaerense del Siglo XXI, las Cartas Orgánicas municipales.


