LA SOCIEDAD MUNDIAL EN GENERAL ATRAVIESA POR UNA CRISIS NO SOLO DE IDENTIDAD, SINO TAMBIÉN Y FUNDAMENTALMENTE DE VALORES.
El siglo del conocimiento y la globalización, nos han favorecido con un desarrollo científico y tecnológico que ha beneficiado a toda la humanidad, pero también perjudicado con una larga lista de desvalores que ha promovido, generando altos índices de deshonestidad, inmoralidad y corrupción que han fracturado a nuestras sociedades.
Para establecer nuevos paradigmas, que permitan refundar la Institucionalidad perdida, el Estado, la sociedad, las Instituciones, la escuela y la Universidad, se necesita que los niños, adolescentes, jóvenes, estudiantes, Docentes y ciudadanos en general, asuman nuevas responsabilidades éticas, a través de un Contrato Moral que los promueva y confirme.
Es necesario superar la inconsistencia de la pérdida de la honestidad, a través de la creación de un nuevo paradigma educativo ligado a la ética, que agregue como un plus al conocimiento aprendizaje que se imparte, desde la casa, la escuela, la universidad y la gestión social, que se denomine Contrato Moral, que obligue a un mejoramiento de la prospectiva ético moral, para el logro intelectual, espiritual y ético de mejores alumnos y al final de excelentes profesionales y ciudadanos.
Para dicho efecto, la sociedad, la escuela y la universidad tienen que sacudirse de sus paradigmas y arquetipos anticuados, de sus formas inapropiadas de mirar y visionar su propio presente y futuro y entender que tiene la obligación de promover nuevos esquemas morales, para desechar la desconfianza, la deshonestidad, la inmoralidad y el caos.
El propósito es proponer, por primera vez en el mundo, a través de nuestro ensayo. “El Contrato Moral: nuevo Pacto de Naciones”, la generación de un Contrato Moral obligatorio que se suscriba al ingreso y egreso de la escuela, la universidad o de un cargo público o en la suscripción de todos los contratos con el Estado, para generar una nueva conducta de honestidad y de vida.
El Contrato Moral que proponemos, involucra a los alumnos, padres docentes, trabajadores y políticos y será en definitiva, un nuevo aporte a la Pedagogía Moderna Nacional y mundial y al nuevo Contrato Social que se implemente.
Los actuales indicadores, permiten establecer que en la actualidad, hay una desconexión ético moral entre Docentes y Estudiantes, trabajadores y empleadores, que genera distanciamiento y desconfianza entre uno y otro, porque cada cual se mueve según sus propios intereses y perspectivas; y si bien ese hecho no se puede generalizar, resulta evidente, que perjudica la aspiración a la excelencia del proceso de aprendizaje, del prestigio académico, material y moral de la Universidad y la escuela y el futuro de la sociedad y del país en donde campea la corrupción, precisamente por la ausencia de un Contrato Moral imprescindible.
El interés moral de la Universidad y la escuela y el Estado, debe ser el mismo de la Comunidad toda y del país en donde se desarrolla. Involucra su propio acervo y su dignidad institucional, del que depende su prestigio o desprestigio. Ese interés ha sido durante más de un siglo, minimizado por intereses subalternos, generalmente políticos egoístas que han visto en el caso de la Universidad, por ejemplo, como una fábrica productora de profesionales sin consistencia valorativa o mejor sin cuadros ético morales, por que nunca recibieron aportes axiológicos al margen de su aprendizaje, como adicionales recursos de una currícula que nunca dio a la ética y a la moral, la importancia que debe tener, para el impulso de nuevos paradigmas y de una manera más sincera y honesta de mirar el futuro.
El Contrato Moral que se implemente en la sociedad en general, será la base fundamental de un nuevo Contrato Social y permitirá lograr superar esa deficiencia nunca abordada, incluyendo obligatoriamente en los syllabus curriculares, nuevos conceptos ético morales y valores, que deben aplicarse en el ejercicio de cada especialidad profesional en todas las universidades y escuelas y también en los Reglamentos y Manuales de Organización y Funciones y en todo el manejo del Estado y la Cosa Pública, incluyendo el Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral.
JUSTIFICACIÓN
Es importante que la ética esté íntimamente unida a la educación y a la actividad y manejo del Estado, para enfrentar la deshonestidad y la corrupción.
Si se acepta que la educación, es un valor en sí misma y que a la vez debe procurar un conjunto de valores deseables, es imprescindible que la enseñanza de contenidos disciplinarios se oriente también hacia dichos valores, a través de un Contrato Moral, de obligatorio cumplimiento, que el Estado lo repita en todos su actos legalmente permitidos.
Implica que los padres de familia, docentes, alumnos, políticos y ciudadanos en general, deben asumir, más allá de la mera transferencia de conocimientos o de la conducta típica o tradicional que les impone el Sistema, un nuevo compromiso ético y rol social, ante la comunidad educativa (alumnos, profesores, directivos y padres de familia) y la sociedad.
El Contrato Moral será de obligatorio cumplimiento de parte de los Docentes de Educación Primaria, Secundaria y Universitaria e Institutos, estando a que la educación en sí misma, es un valor social, que requiere realizarse fomentando valores, que sean acordes con los requerimientos de los alumnos y con las demandas actuales de la sociedad y también en toda la organización del Estado.
Nuevos criterios ético valorables, permitirán a la escuela, el colegio, la universidad y la familia, redefinir su visión y fines y establecer hacia donde tiene que dirigirse atendiendo a criterios éticos, solidarios, justos e igualitarios; y al Estado un nuevo rol social.
El Contrato Moral permitirá la creación de nuevas y mejores reglas de juego social, la incorporación de mejores términos de docencia y decencia laboral, política y comunitaria, la recuperación de valores, la lucha contra la corrupción y la generación por primera vez en la historia, de un nuevo concepto de Estado y Nación, solidaridad e integración.
El Docente, como actor fundamental de ese Contrato Moral, tiene que comprometerse a ir más allá de la mera trasmisión de conocimientos, como portador de un proyecto ético educativo, en el que los valores den al conocimiento un plus adicional de gran valor social.
La formación en valores será muy útil al desarrollo integral del educando y permitirá permeabilizar todo el proceso educativo, y ligar a la educación a su trasfondo ético del que nunca se ha debido desligar. La postura ético-valorativa que asuma el Docente, manifestada a través de sus actitudes, será determinante para el mejoramiento de la educación y eso influirá en los nuevos conceptos que generacionalmente asuma la sociedad en su conjunto.
POR CARLOS HUGO GARRIDO CHALÈN/ JEANETTE E. TIBURCIO MÁRQUEZ


