EN LA ÚLTIMA DÉCADA, EL USO DE LAS CRIPTOMONEDAS EN ARGENTINA CAMBIÓ DE FORMA RADICAL. SEGÚN DATOS DE BITWAGE, LOS USUARIOS LOCALES PASARON DE COBRAR UN 100% EN BITCOIN EN 2015 A APENAS UN 5% EN 2025, CON UNA ADOPCIÓN MAYORITARIA DE STABLECOINS (DÓLARES DIGITALES) COMO PRINCIPAL HERRAMIENTA DE COBRO, AHORRO Y RESGUARDO DE VALOR.
Durante años, hablar de criptomonedas en Argentina fue sinónimo de volatilidad, riesgo y especulación. Bitcoin concentraba casi toda la atención y su uso estaba asociado a perfiles técnicos, inversores tempranos o usuarios dispuestos a convivir con fuertes subas y bajas de precio. Sin embargo, esa lógica comenzó a cambiar a medida que la cripto dejó de ser un experimento financiero y empezó a resolver problemas concretos.
Hoy, cada vez más argentinos usan criptomonedas no para “apostar”, sino para cobrar honorarios del exterior, proteger el valor de sus ingresos y administrar su dinero.
Del bitcoin como apuesta a las stablecoins como herramienta
Según datos de Bitwage, plataforma líder en gestión de pagos en criptomonedas de honorarios para profesionales que exportan servicios, la evolución del usuario argentino es clara. En 2015, el 100% de quienes cobraban a través de la plataforma elegían bitcoin como moneda. Cinco años más tarde, en 2020, ese dominio empezó a diluirse: bitcoin representaba el 49% de las elecciones, mientras que las stablecoins ya alcanzaban cerca del 30%.
En 2025, el escenario es completamente distinto. Bitcoin representa solo el 5% de las preferencias, mientras que las stablecoins concentran el 82% -la gran mayoría de los cobros-. El ranking actual muestra una fuerte diversificación: USDT sobre la red TRON lidera con el 27%, seguido por USDC (21%), USDC en Stellar (17%), USDT en Ethereum (12%) y DAI (5%). El resto se reparte entre dólares tradicionales y otras monedas.
“El dato más interesante no es solo la caída de bitcoin, sino el aprendizaje que hubo detrás. El usuario argentino prefiere la estabilidad sobre la volatilidad, pero sobre todo prioriza la previsibilidad. Además, por su propia historia económica, busca no sólo resguardar valor en dólares, sino también mantener autonomía y privacidad en la gestión de sus ingresos”, explica Fabiano Dias, international business developer de Bitwage. “Las stablecoins se consolidaron como una herramienta financiera, no como un activo de especulación”, agrega.
Un usuario más educado y estrategias más sofisticadas
Este cambio no implica una salida del ecosistema cripto, sino todo lo contrario. La adopción de stablecoins muestra un usuario más informado, que aprendió a diversificar riesgos, a elegir redes más eficientes y a usar productos financieros digitales de manera estratégica.
“También cambió la forma de invertir. Antes muchos elegían bitcoin para especular con el precio; hoy vemos que una parte creciente de los usuarios utiliza stablecoins para generar rendimiento a través de herramientas como el staking u otros productos financieros cripto”, señala Guillermo Escudero, director de Argentina de Notbank by Cryptomkarket. “Eso habla de un mercado más maduro y de decisiones menos impulsivas”.
Una dolarización digital y discreta
El avance de las stablecoins puede leerse, además, como una forma de dolarización digital silenciosa. Miles de argentinos optan por monedas digitales atadas al dólar como refugio de valor, muchas veces gestionadas desde billeteras digitales que permiten mayor autonomía financiera.
En un país con una larga tradición de ahorro fuera del sistema formal, las stablecoins aparecen como una versión tecnológica y descentralizada del dólar bajo el colchón, adaptada a la economía digital y al trabajo remoto.
A nivel global, este fenómeno no es exclusivo de Argentina. Un informe del FMI destaca que el crecimiento de las stablecoins ha sido notable, pero que hay que equilibrar sus beneficios potenciales (como eficiencia en pagos transfronterizos) con riesgos relacionados con sustitución de moneda y gobernanza.
Menos épica, más utilidad
A diez años de sus primeros pasos, el mercado cripto argentino muestra un cambio profundo: menos promesas de ganancias rápidas y más soluciones concretas para la economía cotidiana. La conversación ya no gira solo en torno al precio del bitcoin, sino en cómo usar el dinero digital de forma eficiente.
Hace 10 años las wallets cripto en Argentina eran una rareza, casi un experimento, centradas en entusiastas tecnológicos y en minería. Hoy, la situación es radicalmente distinta: según datos de Coinbase, alrededor de 5 millones de argentinos usan criptomonedas diariamente, un reflejo de la adopción creciente de activos digitales en el país.
Así la cripto dejó de ser un territorio exclusivo para expertos y se transformó en una herramienta accesible para personas comunes. Un proceso de aprendizaje que, lejos de haber terminado, sigue redefiniendo la relación de los argentinos con el dinero.

