GRUPO GAMAN ADVIERTE SOBRE LOS ERRORES MÁS COMUNES AL CONTRATAR SEGUROS FRENTE A INUNDACIONES, EN UN CONTEXTO DONDE LOS EVENTOS CLIMÁTICOS EXTREMOS SON CADA VEZ MÁS FRECUENTES EN TODO EL TERRITORIO ARGENTINO.
Las lluvias extremas dejaron de ser una excepción. Por ejemplo, las intensas precipitaciones registradas en Tucumán en marzo, donde cayeron cerca de 170 milímetros en pocas horas, reflejan un fenómeno cada vez más frecuente: mayor intensidad y recurrencia de eventos climáticos que ponen en riesgo a hogares y a empresas. De hecho, el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) estima que a nivel mundial, es probable que las precipitaciones extremas diarias se intensifiquen en un 7% por cada grado Celsius que aumente la temperatura global.
En este contexto, el Dr. Leandro Canosa, Director Técnico del Segmento Seguros de Grupo Gaman, alerta sobre un problema recurrente: “Muchas personas y organizaciones creen estar cubiertas frente a inundaciones cuando en realidad sus pólizas contemplan incidentes con agua, pero no el hecho específico de las inundaciones. La confusión entre distintos tipos de coberturas, sumada a una baja cultura aseguradora, puede derivar en pérdidas económicas significativas.”
Es por esto que resulta clave tener en claro cinco puntos fundamentales para evitar quedarse sin cobertura frente a un evento de estas características:
1 . No es lo mismo “daños por agua” que “inundación”
Uno de los errores más frecuentes es asumir que cualquier daño vinculado al agua está cubierto. Sin embargo, la cobertura de “daños por agua” suele limitarse a situaciones como la rotura de caños dentro del hogar. La inundación, en cambio, responde a fenómenos externos y requiere una cobertura específica que no siempre está incluida.
2 . Verificar la póliza antes de necesitarla
Muchas pólizas de hogar no incluyen automáticamente la cobertura por inundación. Por eso, es clave revisar en detalle qué eventos están contemplados y cuáles no. En especial porque suelen aparecer otros fenómenos como huracanes, granizo (en particular, a partir de la granizada histórica de Buenos Aires de 2006) o vendavales.
3 . Priorizar los riesgos que pueden cambiar la vida
Al momento de contratar un seguro, el foco suele ponerse en coberturas menores, como rotura de cristales o daños en electrodomésticos. Sin embargo, es importante pensar especialmente en los eventos que pueden generar un impacto estructural. Una inundación puede afectar no solo los bienes materiales, sino la posibilidad de sostener el nivel de vida o la continuidad de una actividad comercial.
4 . Para empresas: evaluar el “todo riesgo operativo”
Para el segmento corporativo, una alternativa clave es la cobertura de “todo riesgo operativo”, que permite incluir sublímites específicos para inundación. No alcanza con cubrir aquello que el agua puede dañar directamente, como la mercadería o una maquinaria: es fundamental contemplar la pérdida de beneficio por interrupción de la actividad, un aspecto muchas veces subestimado.
5 . Asegurar correctamente el valor real
Declarar una suma asegurada menor a la real puede derivar en una indemnización parcial bajo el criterio de prorrateo. Esto implica que, ante un siniestro, la compañía cubra solo una parte proporcional del daño. Revisar periódicamente los valores asegurados es esencial, especialmente en contextos inflacionarios o de alta exposición al riesgo.
“Tenemos un enorme desafío cultural: la falta de profundidad técnica al momento de contratar coberturas tanto para individuos como para empresas e industrias”, explican desde Grupo Gaman. “Anticiparse a los fenómenos climáticos extremos dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad y, en este sentido, un buen asesoramiento marca la diferencia entre estar cubierto o quedar expuesto a estas situaciones, que tienen el potencial de alterar nuestra vida o de anular durante un buen tiempo nuestra fuente de ingresos”, concluyó.

