TODOS NOTARON QUE HABÍA UN CAMBIO EN SU MANERA DE VESTIR. ERA EVIDENTE QUE TAMBIÉN HABÍA UN CAMBIO DE ACTITUD. EMPEZÓ A PLANEAR PASEOS POR EL CAMPO, A EXPLORAR NUEVOS ESPACIOS DE CIUDAD Y A REENCONTRARSE CON LOS QUE EN ALGÚN MOMENTO HABÍA ABANDONADO.
Pero sobre todo quienes estaba muy cerca de ella, no solamente vieron el cambio, sino que lo sintieron: cambiaron sus abrazos. Ya no eran los abrazos de compromiso, eran abrazos con amor abrazos que denotaban que algo nuevo estaba pasando en su interior, y aparecieron las velas, las flores y cambió la decoración de su hogar. Se llenó de colores.
Ya no fue más la consumidora habitual de likes en redes sociales. Había despertado un nuevo ser, que se decidió a explorar lo desconocido, a alejarse de manera consciente, de todo y de todos para tener certeza de qué a quién le hacía falta. Para que aquellos que verdaderamente añoraban su compañía la buscaran, para que quienes alguna vez se alejaron, volvieran para remediar los desencuentros. No fueron muchos, pero sí reconoció su valía y era lo que necesitaba.
Nunca más intentó cambiar a nadie, porque ya lo había decidido: si alguien habría de cambiar tendría que ser ella. Y desde entonces hubo luz en su vida y fue feliz. Había soltado todas las ataduras con lo que la había robado la paz interior. Había empezado a amarse.
Es la historia de la evolución de uno de los personajes que a diario me hablan. Ella me la prestó para ustedes… (RDLP)
Don Ricardo De León Padilla, es nacido en Barranquilla, un gran cumbiambero, poeta y escritor. Además de historiador y defensor de las raíces carnavaleras es también soñador, deportista y gran amigo.


