El brutal homicidio de una mujer trans conmocionó a Colombia. Las muertes no se detuvieron allí

COMO PARTE DE LA SERIE DE CNN SOBRE LA DESIGUALDAD DE GÉNERO, AS EQUALS, CAITLIN HU Y STEFANO POZZEBON DE CNN VIAJARON A COLOMBIA PARA ARROJAR LUZ SOBRE LA BRUTAL VIOLENCIA CONTRA LAS PERSONAS TRANS EN ESE PAÍS, CON BANDAS QUE HAN LLEVADO A CABO ASESINATOS SISTEMÁTICOS CONTRA LAS PERSONAS LGBTQ.

En abril, la mujer trans Sara Millerey se volvió un nombre conocido en todo el país, luego de que se viralizara un video de celular en el que se le veía aferrándose a unas cañas en un canal de aguas turbulentas a las afueras de Medellín, la segunda ciudad más grande del país.

A la mujer de 32 años le fracturaron las extremidades antes de arrojarla al agua, y parecía estar convulsionando del dolor. Era plena tarde, en una zona concurrida, pero las autoridades locales dicen que sus agresores ordenaron a los presentes no intervenir. Murió al día siguiente a causa de sus heridas.

CNN habló con Juan Carlos “Tito” Buelvas, quien recuerda haber visto el video junto a su amiga cercana y también activista LGBTQ, Nawar Jiménez.

“El día en que todos supimos lo de Sara, estaba en todas las redes sociales y en la televisión”, dijo Buelvas a CNN. “Nawar me llamó de inmediato, estaba llorando… me dijo que estaba muy asustada después de ese asesinato”.

No se ocultaban. Una fotografía tomada a comienzos de abril muestra a Jiménez, de 30 años, en una calle de su ciudad natal, Carmen de Bolívar. Llevaba jeans ajustados y una camiseta con franjas rosada, azul y blanca —la bandera del orgullo trans—, y sostenía un cartel que decía: “Justicia para Sara”. A su lado están Buelvas y otras mujeres trans.

Pero, según Buelvas, detrás de las gafas estilo “cat-eye” de Jiménez había lágrimas. “En esa protesta, lloró muchísimo. Temía por su vida”.

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Las políticas públicas de Colombia y el reconocimiento de las minorías de género y sexuales están entre los más progresistas de la región. Aun así, los asesinatos —a menudo sistemáticos y profundamente ligados a la historia violenta del país— continúan, y con pocas consecuencias.

El año pasado, solo 3 de las 155 investigaciones penales por homicidios de personas LGBTQ llegaron a un veredicto, según datos recopilados por la organización Caribe Afirmativo. Eso equivale a aproximadamente 2 %, en comparación con la tasa general de condenas por homicidio en Colombia del 9 % ese mismo año.

En lo que va de este año, han matado a casi 50 personas LGBTQ, lo que equivale a unas dos por semana.

El asesinato de Millerey, el 5 de abril, fue la muerte número 24 registrada por la organización.

El 22 de mayo, Jiménez se convirtió en la número 43.