CON 134 AÑOS DE TRAYECTORIA, LA ORGANIZACIÓN RENUEVA SU MODELO PARA ACOMPAÑAR A MÁS DE 1.100 NIÑOS Y JÓVENES DESDE LA EDUCACIÓN HASTA LA FORMACIÓN Y EL MUNDO DEL TRABAJO.
Desde 1892, el Patronato de la Infancia acompaña a niños, niñas y jóvenes frente a las necesidades de cada época. Hoy, la institución inicia una nueva etapa: evolucionar de una organización históricamente centrada en la protección de la infancia hacia un modelo que, además, busca generar oportunidades para su futuro.
La transformación parte de una convicción: el lugar donde una persona nace o la situación socioeconómica de su familia no debería determinar hasta dónde puede llegar.
Para ello, el patronato de la infancia construye un modelo que integra educación, cuidado y oportunidades. Este modelo se desarrolla a través de la educación formal, no formal y una variedad de proyectos sociales.
Actualmente, más de 1.100 estudiantes forman parte de sus dos instituciones educativas: el Instituto Ángeles Custodios, en la Ciudad de Buenos Aires, y la Escuela Infancia 2000, en Benavídez.
Allí, la educación formal se complementa con una propuesta integral que incorpora arte y cultura, tecnología, bienestar, acompañamiento socioemocional y participación comunitaria.
El objetivo es que cada estudiante pueda descubrir sus capacidades, incorporar nuevas herramientas, desarrollar autonomía y construir progresivamente un proyecto de vida.
También posee un comedor escolar en Benavídez donde diariamente acompañan la alimentación necesaria para afrontar la jornada escolar y desarrollar todo su potencial. Detrás de cada desayuno, almuerzo o merienda hay una historia, una familia y un proyecto de vida que merece una oportunidad.
Un puente entre la escuela y el futuro
A través del Hub de Innovación y Oportunidades, el Patronato busca extender ese acompañamiento más allá del aula y conectar a toda la comunidad del territorio con la formación tecnológica, los estudios superiores y el mundo del trabajo.
Programación, robótica, herramientas digitales, orientación vocacional, mentorías, certificaciones, prácticas y articulaciones con empresas y universidades forman parte de una propuesta para que la trayectoria no termine con el diploma.
La meta es que cada joven pueda continuar estudiando, acceder a una primera experiencia laboral, desarrollar un emprendimiento o encontrar el camino que mejor se adapte a su proyecto personal.
Más de 1.100 estudiantes y oportunidades concretas
Para ampliar el impacto, el Patronato busca fortalecer su vínculo con empresas, fundaciones, universidades, organizaciones, profesionales y voluntarios, a través del financiamiento de programas, donaciones de equipamiento, mentorías, capacitaciones, becas, prácticas educativas y oportunidades de inserción laboral.
“Además de aportes buscamos alianzas capaces de ampliar las posibilidades educativas, sociales y laborales de nuestros estudiantes.”
Después de 134 años, el Patronato conserva su vocación de acompañar a la infancia, pero renueva la manera de hacerlo. Porque proteger también es educar. Educar también es acompañar. Y acompañar también es desarrollar oportunidades.







