FUE LA PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA QUE UNA OBRA PRODUCIDA INTEGRALMENTE POR EL COMPLEJO TEATRAL DE BUENOS AIRES SE PRESENTÓ EN EL FESTIVAL GREC DE BARCELONA, CONSIDERADO UNO DE LOS MÁS IMPORTANTES DE LA ESCENA INTERNACIONAL. LA CELEBRADA PARTICIPACIÓN DE LA OBRA DEL SAN MARTÍN CONFIRMÓ EL LUGAR QUE OCUPA EL TEATRO PORTEÑO EN EL CIRCUITO CULTURAL GLOBAL.
Las dos funciones agotadas, público que se quedó afuera y larguísimas ovaciones finales. Así fue el paso por el prestigioso Festival Grec de Barcelona de La verdadera historia de Ricardo III, la versión del dramaturgo catalán Calixto Bieito del clásico de Shakespeare protagonizada por Joaquín Furriel y producida por el Complejo Teatral de Buenos Aires.
Pero no sólo fue importante la manera en que la recibió el público: ésta fue la primera vez que una producción integral de un teatro oficial porteño integró la programación del Festival Grec, considerado unánimemente como una de las principales vidrieras del teatro mundial.
En palabras del mismo Furriel: “Estoy emocionado por lo que vivimos durante estas funciones en un espacio tan potente, frente a un público de festival maravilloso. Es una experiencia inolvidable. En los 50 años de historia del Grec, esta es la primera vez que una producción del Complejo Teatral de Buenos Aires forma parte de su programación. Espero que Ricardo III sea la primera de muchas obras argentinas que nos representen”.
Las 1800 localidades disponibles se agotaron rápidamente, pero el público que no pudo asistir tuvo su revancha: el domingo se proyectó en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona La verdadera historia de Ricardo III, la película dirigida por Marcelo Piñeyro, que reproduce íntegramente la puesta escénica presentada en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín. Con un dispositivo de varias cámaras y el trabajo de un equipo técnico cinematográfico, la adaptación trasladó al lenguaje audiovisual la experiencia teatral, incorporando primeros planos y nuevos puntos de vista sobre el trabajo del elenco.
Desde hace cinco décadas, el Festival Grec es una de las plataformas de artes escénicas más prestigiosas de Europa que, durante todo julio, llena de gente Barcelona y la convierte en un escenario. Su importancia tiene que ver con que legitima y proyecta internacionalmente la producción local y al mismo tiempo hace de vidriera para que las compañías extranjeras midan su trabajo frente a la audiencia europea exigente y forma una curaduría que selecciona con criterio de excelencia.
“El éxito de Ricardo III en el Festival Grec, uno de los festivales de artes escénicas más importantes del mundo, reafirma la calidad y la excelencia de las producciones de nuestro gran teatro público, su compromiso con los clásicos y con la creación contemporánea, y el enorme talento de nuestros artistas, que deslumbraron ante más de 4.000 espectadores. Las políticas de internacionalización de los contenidos públicos decididas por nuestro jefe de Gobierno, Jorge Macri, buscan ampliar las fronteras de nuestra industria cultural, proyectar al mundo lo que se produce en los espacios culturales de la Ciudad y consolidar a Buenos Aires como una de las grandes capitales teatrales del mundo”, destacó la ministra de Cultura de la Ciudad, Gabriela Ricardes.
Desde 1976, el Grec es el festival de verano más importante de la región por su relevancia y su capacidad de renovación, con un notable equilibrio entre tradición y vanguardia.
El reconocimientoLa validación que aporta a los artistas el tener un buen desempeño en el Grec es un sello de validación. Las obras y compañías que se presentan en el Festival y logran buenas repercusiones de la crítica aseguran quedar en el radar de programadores, festivales y circuitos internacionales, lo cual abre puertas de giras, coproducciones y financiamiento que de otro modo cuestan años de gestión. Para el teatro argentino en particular, tener presencia y buena repercusión en el Grec es una forma directa de instalar la marca de la escena porteña en un mercado cultural europeo de referencia, con retorno tanto simbólico (prestigio, reconocimiento) como concreto (redes, contactos, futuras invitaciones). Es, en definitiva, una vía de proyección internacional que multiplica el impacto de lo que se produce puertas adentro.




