LOS ÚLTIMOS INFORMES MUESTRAN QUE LA ECONOMÍA DE LOS CRIPTOACTIVOS EN LATINOAMÉRICA CONTINÚA EXPANDIÉNDOSE A UN RITMO ACELERADO. SEGÚN EL LEMON CRYPTO REPORT 2025, LOS USUARIOS ACTIVOS MENSUALES EN LA REGIÓN CRECIERON TRES VECES MÁS RÁPIDO QUE EN ESTADOS UNIDOS DURANTE 2025, IMPULSANDO UN VOLUMEN DE TRANSACCIONES DE 730.000 MILLONES DE DÓLARES, EQUIVALENTE A APROXIMADAMENTE EL 10% DE LA ACTIVIDAD GLOBAL.
Esto demuestra que el perfil tradicional del usuario de Bitcoin y criptomonedas está cambiando. Hoy, las personas ya no ingresan a las plataformas únicamente para hacer trading especulativo con activos volátiles. Cada vez más utilizan los activos digitales como una herramienta para protegerse de la inflación, enviar remesas regionales a bajo costo, resguardar la tesorería de las empresas o facilitar el acceso institucional a mercados de capitales tokenizados.
Como esta nueva conducta de los usuarios latinoamericanos es cada vez más evidente en los datos, Bitfinex, una de las plataformas de trading de activos digitales más antiguas y prestigiosas, presenta cuatro perfiles que representan al inversor moderno, cómo utiliza Bitcoin y criptomonedas y qué deben comprender las plataformas y proveedores para responder a sus necesidades.
1. El ahorrista que protege su capital
Este perfil es habitual en países como Argentina y Venezuela, donde las monedas locales experimentan fuertes fluctuaciones y la inflación rara vez alcanza un solo dígito. En lugar de priorizar la especulación, estos usuarios utilizan Bitcoin y criptomonedas como mecanismo de preservación de valor y, en muchos casos, reciben directamente sus salarios o pagos en activos digitales.
Un ejemplo reciente es el de Deel, proveedor global de soluciones de nómina, que lanzó en Argentina el acceso anticipado a su billetera de stablecoins con rendimiento, dirigida específicamente a un mercado donde el 85% de los contratistas prefiere cobrar en dólares estadounidenses para proteger sus ingresos frente a la rápida depreciación de la moneda local. Esta iniciativa refleja perfectamente el perfil del ahorrista cotidiano, demostrando cómo los trabajadores latinoamericanos están dejando atrás el trading especulativo para adoptar las stablecoins como una infraestructura financiera esencial para preservar su patrimonio.
2. El responsable de tesorería corporativa
Este perfil representa a un grupo en rápido crecimiento de empresas medianas y responsables de tesorería que están redefiniendo la gestión financiera en Latinoamérica. Operan en mercados caracterizados por monedas volátiles, controles cambiarios estrictos y lo que el Informe de Inclusión de Mercado de Latinoamérica de Bitfinex Securities —una plataforma regulada para la captación de capital y negociación de valores tokenizados y subsidiaria de Bitfinex— denomina latencia de liquidez: los retrasos sistémicos y elevados costos asociados al movimiento de capital a través de los sistemas bancarios tradicionales de la región.
Frente a este escenario, una nueva generación de responsables de tesorería está incorporando activos digitales como reservas de liquidez transfronterizas, dejando atrás su uso meramente especulativo para fortalecer los balances corporativos. En 2026, esta tendencia ya forma parte de la estrategia financiera de numerosas empresas, impulsada por casos como la creciente acumulación de Bitcoin por parte de Méliuz y la aparición de vehículos especializados de tesorería digital como OranjeBTC.
Para estas organizaciones, los activos digitales funcionan como una reserva de liquidez independiente y no soberana que les permite proteger su poder adquisitivo, agilizar pagos internacionales entre empresas y mantener el control de su capital de trabajo sin depender de las ineficiencias del sistema bancario tradicional.
3. El innovador institucional y asignador de capital
Este perfil agrupa a bancos, administradores de activos y entidades soberanas que consideran los activos digitales como una transformación estructural de los mercados de capitales tradicionales.
En Latinoamérica, las empresas medianas suelen enfrentar importantes dificultades para acceder al financiamiento. Las rondas de capital de entre 30 y 50 millones de dólares suelen ser lentas y con costos de emisión que pueden representar hasta el 7% del capital obtenido.
Más allá de limitarse a custodiar activos digitales, estas instituciones están evolucionando hacia un rol de desarrolladores del ecosistema mediante el uso de deuda tokenizada, valores digitales y exposición a reservas soberanas digitales. Este cambio está respaldado por una tendencia que gana fuerza en 2026: según Bitfinex Securities, la tokenización de activos del mundo real (Real World Assets o RWA) permite reducir los costos de emisión entre el 2% y el 4%, además de acortar los plazos de salida al mercado hasta en 90 días.
Impulsados por marcos regulatorios como la Ley de Emisión de Activos Digitales de El Salvador y plataformas reguladas como Bitfinex Securities —que recientemente amplió su capacidad operativa—, estos actores institucionales están dejando atrás la visión especulativa de Bitcoin y criptomonedas para aprovechar infraestructuras blockchain como Liquid Network, que permiten propiedad fraccionada, menores costos de emisión y procesos de liquidación compatibles con las exigencias regulatorias.
Jerónimo Ferrer, Desarrollador de Negocios para LATAM en Bitfinex, afirmó: “Para que los casos de uso, tanto individuales como corporativos, evolucionen hacia una infraestructura permanente y sólida, Latinoamérica necesita una base unificada con estándares institucionales. El impulso generado por los usuarios y las tesorerías corporativas ya demostró el potencial de la infraestructura blockchain; ahora la responsabilidad recae en los desarrolladores del ecosistema y en los responsables de diseñar políticas públicas que permitan construir una arquitectura financiera formal para la región”.
La hoja de ruta para los gobiernos: tres pilares regulatorios
Para que los gobiernos latinoamericanos pasen de un enfoque defensivo y restrictivo a un marco que impulse el crecimiento económico, Bitfinex identifica tres pilares regulatorios fundamentales:
1. Definir claramente la clasificación de los activos
Los gobiernos deben establecer marcos jurídicos diferenciados según la función de cada activo digital. El esquema desarrollado por el Banco Central de Brasil —incluyendo las Resoluciones 521 y las normas para la autorización de proveedores de servicios de activos virtuales (VASP)— constituye un ejemplo de cómo incorporar las transacciones con stablecoins dentro de un perímetro regulado de supervisión cambiaria.
2. Exigir resiliencia operativa
Los marcos regulatorios deben establecer estándares transparentes y verificables que fomenten la confianza de consumidores e inversores institucionales. Entre ellos, resulta fundamental exigir que los custodios de activos digitales publiquen pruebas de reservas (Proof of Reserves) en tiempo real, especialmente durante períodos de alta volatilidad.
3. Promover marcos para la tokenización
Los gobiernos deberían desarrollar esquemas flexibles para la emisión de activos digitales inspirados en la Ley de Emisión de Activos Digitales de El Salvador, permitiendo la tokenización de activos del mundo real (RWA) para que las empresas puedan acceder de manera más eficiente a mercados globales de inversión y superar las limitaciones de los mecanismos tradicionales de financiamiento.
La demanda de este tipo de soluciones ya ha sido validada por millones de usuarios y por empresas innovadoras en toda Latinoamérica. El desafío ahora pasa por la implementación y la capacidad de escalar estas iniciativas. Para los gobiernos y las instituciones financieras de la región, la decisión es clara: continuar dependiendo de una infraestructura tradicional costosa y poco eficiente o colaborar con actores experimentados y regulados para construir una arquitectura financiera abierta, tokenizada y preparada para el futuro.




